Soñando con ella en la oscuridad de una luna pigmentada que se desplomó de la noche | Sergio Rodrigo Vaca

Por Sergio Rodrigo Vaca

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

Soñando con ella,
otra vez, camino, junto, a su lado,
mientras que, por un fortuito camino de suerte, pude caminar.
Te soñé como ayer y anteayer,
en mis sueños gritos de angustia me repiten tu imagen, 
tu nombre, tu voz, tu encanto,
la incompatibilidad del desengaño de la culpa de no haber hecho todo lo posible,
mientras tanto, en el sueño,
me pregunto, qué inmortalidad la mía para defender tu honor incluso en los sueños, donde quiera que sea,
para verme junto a ti, sin culparme de que nunca lo intenté,
por tu amor más infravalorado por la cruda realidad,
pero te sueño, te sueño con tu mirada absoluta de un inmiscuido resplandor de despertares majestuosos de lo que de verdad la vida me puede ofrecer.

Como el mundo y el cielo se vuelven ajenos a mí,
sabiendo que tú no estás a mi lado,
porque no podré vivir sin ti,
quiero que estés junto a mi.
Mi vida se me va en una estrella impactante hacia la lejana galaxia azul, tan azul que el cian pasó y conoció lo triste de mi mirada y de lo que pensé con una ilusión:
es el destino en el que sueño que estás a mi lado,
y te sentí despertar y poner alegría en mi corazón.

Ahora despierto.
Nada es lo que parece,
las almas están nadando en mi entorno,
como luciérnagas disparatadas.

Un mundo donde el océano nos quiso separar,
ahora es una plaga,
una plaga de bichos raros pegadores ilusivos que infringen en todo sitio.
Pero cada vez que nos vemos, admiro tu sonrisa,
quitas mi ansiedad por más que la sienta apuñalándome hasta quedar desangrado y muerto,
porque no puedo, …es como el mundo, desolado sin tu amor.

Recuerdo lo mucho que siempre te querré en la vida eterna.
Cae una lluvia de soledad, donde suelo pensar,
con el pretexto de poder sonreír,
cuando la vida por ti tiene sentido, …puedo existir,
…puedo sobrevivir,
…puedo respirar,
la desolación que lloraba dentro de mí,
eso recuerdo desde que te conocí y no supe como no enamorarme de ti.

Vivo por amar, por cada amanecer en el que pueda estar dentro de la esperanza. 
Es ahí donde puedo construir un sueño en el que pueda estar en tu vida,
recordándote lo hermosa que eres.
Te necesito porque eres mi aliento.

Recuerdo que se desprendió una espora de un mundo paralelo cuando ellos decidieron abrir un agujero negro dentro de una planta sin limitaciones nucleares,
esa espora no se esparció por años y meses,
o meses y años.

Los dragones-serpiente del planeta, donde el Sol no tiene alma,
cayeron en una brigada vigilada por los más estruendosos corazones.
…Pero el sonido de la verdad,
¿dónde estás? ¿Estás bien?
Desperté viendo cómo se incendia una nave interplanetaria,
cayendo por las ruinas de la ciudad “plagiada”,
y lo digo: es plagiada de costumbres de otros mundos,
de otros universos donde el amor es plano, es una línea de terminaciones intrapersonales,
pero te recuerdo,
no tardo en buscarte...

Entre miles de lagartos zombis intentan comer las lágrimas que vivo llorando,
voy exterminando para llegar seguro a donde me marca tu hogar,
agarro una disparadora de rayos delta que pueda derribar una gelatinosa masa de inseguridad.
Entrenando entre miles de cadáveres que se encuentran mendigando por carne que tenga un alto nivel de dopamina,
y que el amor desesperando no pueda ir de mi vida
grito entre lo más desterrado “te salvaré mi amor”.

Tomando la luz del poder quererte eternamente y una pinta de crisantemos,
estaré siempre cuidándote ante cualquier amenaza en este desierto de salubridad,
una coordinación de las más epidémicas incertidumbres,
como un llano de esperanzadores lugares de mucha luz,
porque te quiero,
inmovilidad de mi ser al saber que tu corazón está siendo calcificado,
no seré más que un viento de escombros.

Libero por inanición un gran poder de la elocuencia,
se podría decir que la autosuficiencia es inhabilitada por la colisión de las labores dentro de lo que mi corazón me permite.
Lograré salvarte,
respirando y disparando gritos,
gritos de sentirme extraño,
como una ola en un lago sin flujo que vuela hacia la maldición.
Estoy lejos,
te quiero y donde quiera que estés viajaré inclusive hacia la muerte.
—Lárgate de esta zona —me grita un zombi “humanificado” en políticos cuyo propósito es no hacer nada más que morder como pirañas.

Escucho tus pasos, tus gritos, …te rescataré.
Inundando en la serenidad de los rescates de donde vengo,
siempre estaré pensando en ti.
Una Luna que cae en el Sol, me quemaré por ti, 
por la realidad de lo que me suceda en mis primaveras de verano e invierno,
es el comienzo, de la destrucción de las ciudades,
los invasores invaden,
toman su sangre, hasta el punto de dejar un cerebro prefabricado por el inicio de las bienvenidas del enemigo de las transacciones donde la elegía es clara,
pero me encanta, no dejar de pensar en ti,
por más que el mundo se caiga en un mundo apocalíptico,
real y verdadero, llenos de prácticamente lo que la decadencia ha influido en su paciencia.

Los corredores de sangre que fluyen en los mares de la paranoica infinita planificación cuyo destino es poder quererte.
Quiero que lo sepas, que te admiro con todo el amor que siento por ti,
caer en estampida, en un rayo de amor,
pero un amor el cual tengo que salvar.

Te conocí un día cualquiera,
de educación y comunicación,
no sé como te conocí, pero me enamoré de ti.

Tomo una herramienta, la convierto en una sofisticada munición de primera línea modo ciudadano,
pero las lápidas del honor, el valor, el fervor, el esplendor...

Te busco por todos los barrios,
llego a escuchar un mensaje tuyo,
estás muy cerca,
porque soy como tú eres, tú eres como soy,
aunque no parezca,
en algo conectamos,
gritando la Luna nos vio y se quejó,
tal estruendo emocionalmente significante.

Me confirmas con un beso al día siguiente,
pero despierto,
veo que nunca pasó nada,
ni siquiera soy esa persona quien solía ser,
solo escucho un bajo que sostiene una nota en una escala eólica y dominante,
no dejo de pensar en ti, aunque el mundo caiga en llamas.

De pronto escucho los gritos de una oración,
de un pequeño electrón que ocasionó un daño en la materia oscura de gárgolas fragmentadas en un pequeño despertar de donde pudimos conocernos,
traduzco aquellos demonios.

Despierto,
otra vez fue un sueño,
es el mismo año 4059 de Julio 20,
un mantra se canta cada mañana,
pero sorpresivamente logro encontrar el camino para llamarte,
para saber que vendrás.

Soy un individuo nada más,
pero escucho zumbidos de una explosión,
de lo importante que no es renunciar al tiempo que has dado por dejarme conocerte,
porque quererte, saber que eres mi vida y no puedo dejar de quererte jamás.

Cómo no poder llamar a esto amor,
un amor y un cariño tan puro donde mi corazón lloró,
perdiendo mucha ilusión,
por el miedo a no saber que es lo que sientes.

Pero siento que te quiero mucho de verdad,
mi corazón lloró,
porque no está a tu lado mi amor,
creí en lo que mi corazón me juró,
y no pude tener en la vida más que
esas alegrías, decepciones, llantos, separándonos de lo que es importante el que exista una ilusión por ti.

Por estar junto hasta el final,
la eternidad del Sol pigmentado de rojo,
pero es que no puedo dejar de quererte,
por más que no sepa que sientes,
pero siempre quiero que estés bien,
aunque no pueda la longevidad de lo que pueda volver a verte,
te quiero y lo reconozco, que estoy nervioso porque no esperaba enamorarme y verte tan maravillosa, tan bonita,
porque eres mi vida, das a lo que mi vida se puede alimentar de la verdad en la que la ansiedad se pierde conmigo o comprende que estoy deprisa,
para volver estar siempre a tu lado, te recuerdo,
tu hermoso cabello, tus ojos de luna llena,
de alegría y esplendor por que reconozco que te quiero tan inmensamente.

Maravillosa,
no dejo de pensar en el mundo que puedo estar contigo,
para brindarte apoyo en lo que lo mejor no se puede improvisar,
a recordar como deseo estar a tu lado.
Cómo te quiero,
el viento pierde su furia a desvelos.

Foto portada tomada de: https://bit.ly/3SFLg90

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