Espejo | Michel Peñafiel

Por Michel Peñafiel

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

En algún punto levantó sus ojos y miró alrededor. Estaba en el centro comercial almorzando. De repente, se dio cuenta de que no quería vivir toda su vida en el mismo vecindario, ni hablar con la misma gente. Además, pensó en esa muchacha que no correspondía su amor: «No quiero quedarme con ella —se dijo—. Es solo una mujer muy tonta y de muy mal gusto, sin aspiraciones auténticas a quién no importo; quien no me quiere», se convenció.

Se empezó a sentir un poco ansioso y se levantó de la silla. Caminó al baño, se mojó la cara. Se vio en el espejo. «¿Qué tienes?», se dijo.

—Me he dado cuenta de que el mundo real es horrendo —le dijo a su reflejo.

—Lo es —asintió su proyección en el espejo.

—Sí, lo es. No quiero ser un tipo pobre. No, no quiero que me falte dinero. No por el dinero en sí mismo; el dinero no importa, es solo papel. Pero el dinero compra una casa en un buen vecindario, alejada de estas personas que no tiene mínimo aprecio por la cultura. El dinero me saca de aquí. Me aleja de este ambiente tan venenoso.


Michael Peñafiel (Quito, 1997). Economista, Analista de Evaluación de Planificación y Política Pública en la SPN (Subsecretaría de Planificación Nacional).


Foto portada tomada de: https://bit.ly/3G9fImd

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