Mi silencio roto | Ximena Pesántez

Por Ximena Pesántez

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

Me he postrado en la orilla de tus besos de alondra
mi silencio roto ha pronunciado palabras de pan
esparcidas por el aire mis manos han juntado elixires
de flores, de bosques y de montañas.

He crecido… he madurado en tus alas. Bajo tu sombra
he construido mis castillos de nacarado polvo
de harina tersa y nívea, fruto de tus trigales
acrisolados, buenos… y abundosos de esperanza y ternura.

Trigales que danzan y trazan notas de virtud en cada una
de sus espigas: gotas doradas que son rosarios
de tu sonrisa
inexplicablemente sencilla
de esa sencillez con la que solo las almas
transparentes deambulan por la vida.

¡Ahhh tu sonrisa! que me sorprendió un jueves
¿Te acuerdas?...
El véspero temblaba, sacudía su vestido 
de esmeralda entre las hojas de los sauces
y el sol escondía sus rapunzelhados cabellos
tras una nube aperlada que se negaba a fugarse.

Mi silencio comenzó a resquebrajarse…
como un espejo que se humedece con el llanto
de los años y de lo que nos damos cuenta
solo ante el afán de renovarnos, de penetrar
con el ansia dulce de los años tras de la puerta
donde se halla adormecida la juventud celeste del alma
Nos alejamos por la brisa – ya el véspero había callado un poco
intercambiamos palabras de uva y de maíz, palabras
que embriagan el alma y bombean el corazón
hacia los inigualables universos del otro.

¡Ahhh tus maneras! que me sorprendieron al cabo
de unos días donde la retama con su rostro
de canarios gualdos diseñaba partituras
que se le olvidaron a Beethoven 
y donde los gorriones con su piel de semilla de café 
entonaban melodías de pecho y sienes
que ni Mozart pudo interpretar.

Mi silencio se resquebrajó
como el espejo que recibe un golpe seco
en dónde sus oblicuos reflejos vislumbran
las diferentes facetas del sí mismo. Facetas
que se descubren y redescubren en la comunión
con el otro, que por inesperados y súbitos
recodos unen los universos paralelos 
más allá de toda ciencia en las respuestas que ella
no puede dar porque yacen en los recovecos prístinos
del espíritu y despiertan en unciones de bautismos
cristalinos a la par que camina de puntillas un sentimiento
cubierto de calostro y de pureza.

¡Ahhh ese tu primer beso! que me sorprendió al cabo 
de unos meses la tarde clara de un sábado donde la Quilla
en cuarto creciente nos mostró su peine de plata bordeado
de nácar, un par de estrellas se alargaron en cuarzos lumínicos
y las nubes engalanadas de vapores blandos y níveos
se mecieron suaves bajo el azur vasto del cielo
Así hablaron y los fantasmas de Van Gogh y de Pinto
enmudecieron maravillados.

Mi silencio se troceó
y recogí mis pedazos para reconstruir mi voz
la voz sabia y compasiva del amor
la voz que se agita galopando hacia las distancias
ilimitadas de lo bueno
la voz incólume y transparente que no oculta nada.

Y que se apoya en los pilares de la ética
la voz… ¡mi voz! Aquélla que no se amilana
ante las adversidades, esa que promueve
la justicia, la que viste el rostro níveo
del sosiego, esta voz que refleja y que comprende
el verdadero significado de un “te quiero”
el real significado de la vida
y el vasto significado de lo que es un ser espiritual.

Mi silencio se rompió 
como el vidrio o el espejo que se arroja de súbito
por un abismo insondable y profundo
mi silencio roto ha pronunciado palabras de pan:
abstracciones del lenguaje que se mueven
sutiles por el aire y que brotan de un alma plena
de tu gracia…
        de mi gracia…
                de nuestras manos enlazadas
                          de nuestros besos ensalzados
                                            en inigualable comunión 
circunferencia azul portal y metatrón del infinito.

Ximena Pesántez. Popayán 1961. Psicóloga Laboral, poeta y mentor de poesía en inglés. Premio “Maruja Escobar” otorgado por la Asociación de Ecuatorianos Residentes en México en 1994, con el poema “Manto Quiteño”. Premio Nacional de poesía “Cesar Dávila Andrade” otorgado por el Centro Cultural Palacio del Poeta en 2019, con el poemario Desde el Balcón de las Palabras. Primera Mención al Mérito Poético otorgado por el Centro Internacional de Estudios Poéticos en 1919, con los poemas “Mis Claveles Iracundos” y “Ecuación”. Publicaciones: Partners in Rhyme: An Anthology of Contemporary Poetry (Varios autores, 2016) y Desde el Balcón de las Palabras (2018). Desde el 2017 socia activa del Ateneo Ecuatoriano, entidad dedicada a la difusión del Arte y la Ciencia. Desde el 2019 miembro de la Sociedad Ecuatoriana de Escritores, entidad dedicada a la difusión de obras literarias. Cursos de poesía en inglés: “Modern and Contemporary American Poetry” (2014 y 2016) y “Sharpened Visions: A poetry Workshop” (2016). En este último, invitada a ejercer como mentor, actividad ejercida desde el 2017. E-mail: luxpe61@gmail.com


Foto portada tomada de: https://bit.ly/3Hynsx9

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