Ciencia ficción para todos | Leonardo Wild

Por Leonardo Wild

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

Santiago Páez, autor ecuatoriano de Profundo en la galaxia dijo en una de sus conferencias que la ciencia ficción es “la literatura de nuestra época”. ¿Qué es lo que diferencia “nuestra época” de otras?

A mi modo de ver: la multiplicidad, la variedad, las fronteras cada vez más inciertas, el “empequeñecimiento” de la Tierra, una visión de la raza humana como algo global y no local. Esto no existía antes de la era industrial. Y es con la era industrial que la ciencia ficción nace, crece y se desarrolla.

Creando el hábito de la anticipación

No se puede decir que la ciencia ficción es un género que trata sobre historias cuyo tema principal es la ciencia moderna…, y que no va más allá de eso.

La ciencia ficción sí va más allá. Destruye dogmas y construye nuevas formas de expresar realidades que en muchos casos son vedadas por lo cotidiano de nuestras vidas. El género nos ayuda a escapar de lo mundano, nos hace cavilar sobre costumbres que creíamos absolutas y talladas en piedra para la eternidad; amplía la mente del adulto y prepara a la juventud para un mundo cuyo mañana es cada vez más difícil predecir.

Alvin Toffler, autor de El “shock” del futuro (un libro que estudia el impacto que producen los cambios cada vez más rápidos que vienen ocurriendo desde la época industrial), indica que a pesar de que la ciencia ficción “es considerada como una rama desdeñable de la literatura, (…) tiene un valor inmenso como ejercicio mental para la creación del hábito de anticipación. Nuestros hijos”, escribe, “deberían estudiar Arthur C. Clarke, William Tenn, Robert Heinlein, Ray Bradbury y Robert Sheckley, no por lo que estos puedan decirles acerca de naves espaciales y máquinas del tiempo, sino porque pueden guiar a las mentes juveniles en una imaginaria exploración de la jungla de problemas políticos, sociales, psicológicos y éticos con que habrán de enfrentarse estos niños en la edad adulta”.

Aventuras y viajes

Es interesante cómo la ciencia ficción se presenta en varios subgéneros, cada uno escrito, por decirlo así, para un cierto público. Originalmente, el trasfondo de la ciencia ficción era la búsqueda de lo desconocido.

Los “Viajes Fantásticos” de Julio Verne, por ejemplo, describían cómo la ciencia iba a incidir en la ruptura de fronteras tales como el aire (Cinco semanas en globo), el fondo del mar (Veinte mil leguas de viaje submarino), o el espacio exterior (De la Tierra a la Luna).

Pero las fronteras, conforme la ciencia fue avanzando, no se limitaron a lo macroscópico; acabaron entrando en el mundo de lo microscópico. Viaje Fantástico II: destino cerebro de Isaac Asimov, es tal vez el ejemplo clásico de una exploración al mundo de lo diminuto.

Filosofía y nuevas visiones

El número de subgéneros que componen la ciencia ficción es sorprendente. De la aventura pasamos a temas más “serios” como lo son la física y la biología. Si un relato gira exclusivamente en torno a un evento científico, nos encontramos con una ciencia ficción “dura” (Frankenstein de Mary Shelley).

Por otro lado, si a uno le gustan las historias que tratan sobre el efecto de las computadoras en el substrato social equivalente a los “punks” de hoy día, podemos leer Neuromante de William Gibson, la mejor novela del subgénero conocido como “cyberpunk”.

¿Y qué hay de los planetas de sistemas solares lejanos? También forman un subgénero, conocido como el de los “mundos alienígenas”. Vemos que Frank Herbert —Duna—, y Ursula K. Le Guin —Rocannon—, nos presentan no solo con planetas extraños a nivel físico y biológico, sino también con sociedades cuya visión de la vida cotidiana raya en lo filosófico y lo espiritual.

Por otro lado, están los mundos perfectos conocidos como “utopías”, y aquellos que no respetan la libertad de su gente, las “distopías”, que con su trama aportan visiones importantísimas de lo bueno y lo malo de nuestra sociedad.

Diversidad y multiplicidad

Si se hace un análisis más profundo de la ciencia ficción, advertimos que los temas de sus relatos son más diversos que los de cualquier otro tipo de literatura. Incluso, hay libros como Hyperion Cantos (Dan Simmons) que incluyen prácticamente todas las posibles variaciones de subgéneros en una sola obra (sin olvidar el lenguaje, que es sumamente “literario”).

Por lo tanto, si pretendemos comprender el mundo que nos rodea, la ciencia ficción es tal vez el tipo de literatura que más nos puede acercar a ese ideal.


Leonardo Wild. Escritor ecuatoriano-norteamericano. Estudió en Lord Fairfax y Nova College, Virginia. Escribe ciencia ficción desde 1996. La primera fue escrita en alemán, Unemotion (1996) la cual fue recientemente publicada en español bajo el título de Yo artificial (2014). Entre sus obras se tiene: Oro en la selva (1996); el ensayo: Ecología al rojo vivo (1997); Orquídea negra o el factor vida (1999); Cotopaxi, alerta roja (2006). Más recientemente ha publicado una reedición de su novela El caso de los muertos de risa (2019).


Foto portada tomada de: https://bit.ly/3htDy0e

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