Poiesis de Madame Bovary desde Mario Vargas Llosa | Mayra Aguirre Robayo

Por Mayra Aguirre Robayo

Mi segundo ensayo tiene la pretensión de objetivar el lenguaje, el uso del tiempo literario, la búsqueda de las fuentes. El libro La orgía perpetua (1975) de Mario Vargas Llosa sobre la novela Madame Bovary (1856) de Gustave Flaubert tiene pretensiones de analizar la subjetividad literaria, el apego de la novela a las reglas universales de la literatura y la importancia de la literatura en la época creada.

Antecedentes literarios de Gustave Flaubert

En 1849 Gustave Flaubert (1821-1880) convocó a sus amigos Máxime Docump y Louis Bouilhet a leer un manuscrito de su futura novela, la que había le tomado meses para su escritura, Tentación del santo Antonio (1874), ya que había investigado diversos tratados sobre religión, ciencia, pecados capitales, magos mártires y escritos medievales. Esta novela estuvo inspirada en el cuadro de Pieter Brueghel el Joven (pintor de los países bajos del siglo XVII). La falta de crítica de los amigos a su creación hizo explotar la ira de Gustave, el cual agitó el manuscrito en el aire: «¡Si no dan gritos de entusiasmo, nada puede conmoverlos!»

Flaubert a los catorce años ya había escrito Sueño de infierno (1837) que tiene al diablo como personaje y en 1839 Memorias de un loco que es un extenso misterio luciferino. Cuarenta años Flaubert había pasado atado al satanismo. En 1842 escribió Noviembre una novela cuya protagonista, Marie –una prostituta–, reflejaba una interacción con lo masculino y servía para relatar las nostalgias del autor como adulto. Luego vino Educación Sentimental (1869) sobre los cambios nacionalistas de Francia de 1848; esta fue la última novela que Gustave Flaubert publicara en vida.

La influencia de su padre para que sea un abogado y se convierta en un burgués liberal le obligó a estudiar derecho. Para su progenitor, Gustave era un inútil al desear ser escritor. Una vez solo, y dada la muerte de su padre, además de su enfermedad, la sífilis, le retrajo ayudándole a tomar la decisión de ser escritor. Para Jean-Paul Sartre, Flaubert sufría un complejo de Edipo; pese a ello, Flaubert se sintió aliviado y escribió Tentación de San Antonio –Gustave contaba con 28 años–. Según Vargas Llosa, había celo y envidia en los amigos, considerando a la madre de Gustave, pero le ayudaron a despojarse del lirismo, del romanticismo y de lo sentimental que era parte en sus primeros intentos de novelista.

Al inicio del segundo título del libro de Mario Vargas Losa –Premio Nobel de Literatura peruano en 2010–, La orgía perpetua hay un epígrafe que nos lleva a una carta escrita el 1ro. de febrero de 1852 a Louise Colet –poeta francesa–: “Yo soy un hombre-pluma. Yo siento para ella, a causa de ella, para crear una con ella; siempre con ella”. Por esta razón, denomina al capítulo: “El hombre–pluma”.

Madame Bovary

La novela se publicó en la Revista de Paris desde el 1ro. de octubre de 1856 hasta el 15 de diciembre del mismo año, y en 1857 en forma de libro; no contó con el placer que le significó escribir la novela Tentaciones que se editó en 1874.

En la noche del viernes 19 de septiembre de 1851 empezó a escribir Madame Bovary, hasta concluirlo el 30 de abril de 1856. El plan de escritura actualmente está en la Biblioteca Municipal de Rouen: es decir, argumento, caracteres de los personajes, división de los capítulos, 1788 hojas de borradores escritas por ambas caras y con anotaciones en los márgenes y tachaduras. El manuscrito definitivo tiene 487 hojas. Su relación amorosa con Louise Colet es un vivo testimonio del desarrollo de su novela. A pesar de que Flaubert le dio poco tiempo presencial a su amantese citaban cada tres meses: pasaban apenas una noche en París, pero Louise le escribía a Flaubert cuatro veces a la semana. La correspondencia con Colet cesó en abril de 1854 por la disputa de los amantes y las cartas fueron quemadas por la sobrina de Flaubert, Caroline. Esta situación ha sido denigrada por los seguidores del novelista francés.

El escritor francés tuvo pocas interrupciones en la escritura de Madame Bovary. Escribía hasta doce horas seguidas y descansaba 25 minutos para comer. Fumaba hasta 15 pipas diarias. Las cartas también las mantenía con su amigo Maxime du Camp y su amigo de infancia Ernest Chevalier; todas representan, en su conjunto, opiniones políticas, estéticas, juicios y prejuicios de la época, altibajos emocionales; en ellas se esbozaba la teoría más revolucionaria teoría literaria de su siglo.

Por otro lado, Flaubert se fue despojando de la intromisión desbordante del narrador. En el viaje que su padre le obligó a realizar a Oriente, en el monte Abucir, por las cataratas del río Nilo, nació “¡Eureka!”, el nombre de su heroína Emma Bovary. Pensó en la historia de Delphine Delamare, ama de casa francesa que tuvo muchos amantes y se suicidó. Vargas Llosa considera que todas las demás novelas del escritor eran producto de investigaciones y sesudas experiencias creativas. En su viaje por Oriente se manifestó su sífilis y comenzó a perder el pelo; Flaubert ya contaba con 30 años de edad.

Flaubert adoraba la crítica de su amigo Louis Bouilhet. Para aquel era algo entrañable su visión y amistad en su vida monacal y solitaria lo que le ayudó a dar fin a la novela Madame Bovary. Sus descansos se daban cuando nadaba en el río Sena, o dictaba clases de gramática, geografía e historia a su sobrina Caroline, o salía con su madre a pasear. Con ella ya no navegaba; su madre le había pedido que cesara esa actividad debido a sus ataques nerviosos.

La obra de Shakespeare le dejaba atónito, estupefacto y exaltado. Montaigne civilizó su escepticismo. Amó la inventivas desbocadas y grotescas de Rabelais. Pretendió estudiar el griego para leer el original de Homero, apreció el teatro de Voltaire, releyó El Quijote y leyó a Plutarco en latín. Por otro lado, estudió algo de medicina para enriquecer su argumento bovaryano.

Método, tiempo y narrador

El método de Flaubert suponía construir una historia documentada, fría; desde ya desechó al protagonista Don Juan. Así mismo, trazó la sinopsis donde quedó esbozada las grandes líneas de la historia: los personajes, trayectoria dramática, incidentes anecdóticos principales. Las 46 páginas de escenarios detallan la precisión y la poesía, la cual era una geometría precisa. Consideraba que el escritor inventaba historias a partir de su historia personal. Vargas Llosa reflexiona que:

“el novelista no llega a tener conciencia cabal de todo lo que ha usado para crear, porque este pillaje no solo es multitudinario, sino también extremadamente complejo. La creación de la novela no resulta de lo sustraído a la vida, sino, siempre de un conglomerado de experiencias importantes, secundarias e ínfimas, que ocurridas en distintas épocas y, están empozadas al fondo del subconsciente o frescas en la memoria, algunas personalmente vividas, otras simplemente oídas, otras más bien leídas, van de manera paulatina confluyendo hacia la imaginación del escritor, la que, como una poderosa mezcladora, la deshará y rehará en una sustancia nueva a la que las palabras y el orden dan otra existencia. De la ruinas y disolución de la realidad real surgirán algo muy distinto, una respuesta y no una copia: la realidad ficticia (p. 102).

Esta característica de estilo que es descriptiva y abunda en detalles fue una de las inspiraciones esenciales en el novelista Mario Vargas Llosa.

En el manejo del tiempo Flaubert dio dinamismo al pretérito indefinido; con este uso gramatical la narración alcanzó mayor dinamismo los sucesos que hacían progresar la historia, los tránsitos, las mudanzas episódicas, las formas primordialmente de quehaceres humanos y también de percepciones y sensaciones que el narrador quiso destacar. Los narradores eran diversos, cuyas voces se revelaban con tanta sutileza que el lector apenas notaba los cambios de perspectiva y tenía la impresión de que el narrador era uno solo; en términos actuales, el narrador es protoplasmático. Es el personaje plural que se expresa en máscaras invisibles y el receptor apenas lo capta en la lectura narrativa.

Bibliografía

Vargas Llosa, M. (1975). La orgía perpetua Flaubert y “Madame Bovary”. Barcelona: Editorial Seix Barral, S.A.

“La educación sentimental” en Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/La_educaci%C3%B3n_sentimental

“Madame Bobary” en Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Madame_Bovary


Mayra Aguirre Robayo. Ha ejercido el periodismo en diarios locales como Hoy, Expreso. Ha sido articulista de las revistas Vistazo, Diners y Revista de Artes del diario La Hora. Ha ejercido la docencia universitaria en la Universidad Central del Ecuador, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Universidad San Francisco de Quito y la Universidad de Las Américas. Es crítica literaria y de cine. En la actualidad es editorialista de La Hora.

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