Halfon en diálogo con los miembros del Club de Lectura | Equipo Máquina Combinatoria

Por Equipo Máquina Combinatoria

El encuentro virtual con el escritor guatemalteco Eduardo Halfon con los miembros del Club de Lectura. En la pantalla izquierda: Halfon; en la derecha: Iván Rodrigo Mendizábal, Mayeli Ríos, Lorena Almeida, María José Chiriboga, Fabricio Guerra, Mayra Aguirre, María José Aguirre, Cristina Dávila y Adrián Grimm. En la pantalla inferior: Andrea Naranjo de Usfq Press.

Noviembre cierra. Y cierra con las inquietudes de la variante que ha deja aún en la incertidumbre a la humanidad: una pandemia que sigue vigente y que muta. Pero también cierra con nuevas expectativas y encuentros.

Entre los encuentros debemos citar la conversación online con el escritor guatemalteco –ahora radicado en Berlín–, Eduardo Halfon, a propósito de la edición ecuatoriana de Biblioteca bizarra (USFQ Press, 2021). La conversación fue entre los miembros del Club de Lectura del Fondo de Cultura Económica Ecuador y él el pasado 27 de noviembre.

Un apunte inicial: Biblioteca bizarra es un libro que concita interés por su calidad narrativa y por el estilo del escritor al presentar situaciones de la vida cotidiana casi con un tono fantástico. Halfon es un escritor quizá inclasificable: este libro contiene crónicas literarias, pero también pueden ser leídas, en ciertos casos, como cuentos, o como relatos personales, incluso memorias autobiográficas; hay algo de testimonial, también de encuesta, así como denuncia sobre alguna dictadura política, la de su país, Guatemala. En fin, es un libro, en sus pocas páginas, sugerente, inquietante, que abre caminos. Halfon demuestra ser un gran narrador.

Y es en este contexto que se realizó el encuentro con Halfon. Fue un diálogo ameno, como de grandes amigos; incluso en un momento dado del encuentro virtual –vía Zoom– su hijo pequeño interrumpió el diálogo: pudimos ver la faceta de padre, y esto nos ligó con uno de los relatos de Biblioteca bizarra, “Halfon Boy”. Desde ya digamos que hallamos en Halfon a un hombre que traduce la cotidianidad con cierta carga de poesía, con cierta mirada de alguien que toma distancia para hacer un relato no desencantado, sino más bien, un relato de lo que le ha tocado vivir y conocer desde la dimensión de quien saca aprendizajes de todo. La calidez de sus palabras, su pensamiento sobre la literatura, sobre su experiencia como escritor, la huella de su pasado familiar nos derivó pronto a pensar en alguien que no reclama identidad, al contrario, que muestra que el mundo, su mundo, es de diversidad de voces en concierto unísono. Notamos, por lo tanto, a un escritor que abre las puertas a un horizonte nuevo, podríamos decir, transcultural.

La gente del Club de Lectura aprendió mucho de él. Y como todo encuentro es siempre un abrebocas, todos nos conformamos con degustar, en el nombre de Halfon, comida guatemalteca. El encuentro terminó con expectativas.

Y hablando de expectativas, el año va cerrándose. Fuera de la atmósfera de pandemia, se vislumbran caminos otros. En su momento los iremos comentando.

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