Representaciones del hado, sobre “La orgía de los gusanos” de Gallegos | Iván Rodrigo Mendizábal

Por Iván Rodrigo Mendizábal

Un libro de cuentos breves fantásticos, con la impronta del terror es La orgía de los gusanos (Imprecon, 2017) del escritor lojano Diego Alejandro Gallegos (Godié). Se trata de una obra que tiene 87 cuentos escritos en diversos lugares como fechas por las que su autor trajinó.

La tapa es ya un preanuncio de lo que se leerá entre estos cuentos breves. El dibujo de un ataúd y en su interior una pareja de recién casados, acaso con perfil de muertos, acaso con el novio feliz besando a la muerte, acaso con al aura de una pareja que disfruta de la muerte; incluso la tipografía del título, algo así como una caligrafía hecha a la rápida, sugerente, por cierto. El motivo que las atraviesa, en efecto, es la muerte, pero, cabe decir, Gallegos no cuenta historias que derivan en la muerte, sino representaciones, eso sí, del hado, si entendemos esta palabra no solo como destino, además como terminación y, de hecho, muerte. Su autor representa, como si fuera un juego de imágenes, como un caleidoscopio, las diversas facetas de su presencia, así como las varias maneras de enfrentarla o de desviar su mirada, algunas veces dulce, otras terrorífica.

¿Cómo es ese representar? El libro de Mark Fisher, Lo raro y lo espeluznante (Alpha Decay, 2018) quizá nos ilumine. Pues La orgía de los gusanos no es un simple libro de cuentos de terror. Sería fácil catalogarlos como tal si nos convencemos de que la muerte es el personaje invisible que se pasea entre páginas, más aún cuando este encuentra a hombres y mujeres en sus vidas cotidianas o cuando nos topamos con ataúdes, cementerios, etc. Una primera impresión, en este contexto, sería la de reafirmar que la muerte es el destino de quien sea, y qué impresión cuando un escritor nos lo recuerda con una soltura con el fin de despertarnos alguna inquietud. No, no se trata de eso en este libro, pues el terror puede ser el sustrato, pero hay algo más: es lo raro y lo espeluznante que nos ponen en la escena de lo extraño, de acuerdo con Fisher. Él toma, para elaborar su trabajo a las tesis de Sigmund Freud en “Lo siniestro”, término que en alemán es unheimlich que “no se relaciona con lo extraño dentro de lo familiar, lo extrañamente familiar, lo familiar como extraño”, sino que es un concepto que asimila “lo raro y lo espeluznante [actuando] a la inversa: nos permiten ver el interior desde la perspectiva exterior”; así, para Fisher, “lo raro es aquello que no debería estar allí”; su correlato, lo espeluznante, como una sensación, cuando sabemos que hay algo no humano allá.

Los cuentos de Gallegos rayan en este horizonte. Lo que no debería estar allí son los gusanos, pero lo están: carcomen, pero en palabras de Gallegos, se hacen un festín con los cuerpos inertes, con los cuerpos muertos, con los seres que una vez fueron a los cuales se les consagra, se les ofrece rituales, a algunos incluso se les espera en una gloriosa resurrección… pero, los gusanos, sinónimo del submundo, se adelantaron a toda esperanza: comieron y producen nuevo humus. En cierto sentido, el autor representa el hado con cierta ironía provocando que miremos alguna situación con la extrañeza necesaria.

Un segundo aspecto de La orgía de los gusanos es eso que mencioné: es un libro de cuentos breves. Hay una discusión en el mundo literario sobre qué considerar cuento breve. Hay quienes como Lauro Zavala en su Minificción bajo el microscopio (UNAM, 2006) precisamente lo señala. Frente a la idea de que todo cuento debe ser corto, la cuestión es la extensión. Y más aún cuando, como el caso de los cuentos de Gallegos, no se abocan a la supuesta versión de las 1000 o 2000 palabras, sino más bien a textos que en ciertos casos casi ni llegan a las 200 palabras y, en el mejor de los casos, a 8 palabras. ¿Cuento en un párrafo? ¿Cuento parábola? ¿Cuento de una sola imagen? Cualquier idea puede asemejar para describir los cuentos de Gallegos. Unos son especie de piezas de relojería, por lo elaborados que son, y otros juegos de enfoque. Cabe decir que no todos los cuentos del libro son iguales y, en ciertos casos, se intuye rápidamente su sentido, haciendo que la extrañeza se torne falsa; incluso se nota que hay cuentos de temprana pluma que otros, digamos, más “maduros”. Pero ello no quiere decir que haya representaciones del hado que ponen los pelos de punta.

Algunos que podemos considerar como destacables son: “El extraño”, una pesadilla premonitoria; “En la madrugada”, el sentimiento difuso de que se es comido por dentro; “Inusual compañero”, con un amante animalesco, monstruoso; “Misterio”, un acto de posesión o un acto amoroso sangriento; “Sorpresa”… –dejo en suspenso–; “El terno”, donde subyace el doble; “La fiesta de la quinceañera” –quizá la mejor–, una celebración rara; “La fogata”, que va más allá de la antropofagia; “El menú”, canibalismo en una olla; “El domador”, sobre la dominación; “El niño”, un drama de locura; “Jonás”, el alimento, la muerte; “La fiesta”, una celebración tenebrosa; “El vestido”, un regalo para un amor…

Se puede percibir que entre La orgía de los gusanos hay un mundo de monstruos, de seres monstrificados, de imágenes contrapuestas de la cotidianidad, de vilezas, de bestialidades, de situaciones paradójicas. Muchos tocan la pesadilla o las visiones fantasmales; claro que hay otros que juegan con la realidad, haciéndola más extraña de lo que es. Sin embargo, lo espeluznante está en el seno de los cuentos. Si el lector sabe entrar al libro, quizá lo interesante es la propia tapa de este: entrar por el ataúd, ser parte de él. El hado se le percibe en su rara claridad.


Iván Fernando Rodrigo Mendizábal. Doctor en Literatura Latinoamericana por la UASB-Ec. Magíster en Estudios de la Cultura por la UASB-Ec. Licenciado en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad Católica Boliviana San Pablo. Profesor de la UASB-Ec. Escritor de artículos científicos en diversas revistas ecuatorianas e internacionales. Columnista de El Telégrafo (Ecuador), Suridea (Ecuador) y Amazing Stories (EE.UU.). Autor (entre otros) de: Análisis del discurso social y político (junto con Teun van Dijk, 2000); Cartografías de la comunicación (2002); Máquinas de pensar: videojuegos, representaciones y simulaciones del poder (2004); Imaginando a Verne (2018); Imágenes de nómadas transnacionales: análisis crítico del discurso del cine ecuatoriano (2018), Imaginaciones científico-tecnológico letradas (2019) y Historias desde el futuro: ciencia ficción andina como antropología especulativa (2021). Capítulos de libros, entre otros: “El monstruo es del sur: más allá de la biopolítica” en Marginalia III, relecturas del canon literario (Carlos Alberto Castrillón y Juan Manuel Acevedo, comps., 2013); “YouTube y el documentalismo global: ecuatorianos en el proyecto Life in a Day” en El documental en la era de la complejidad (Christian León, ed., 2014); “Ciencia ficción ecuatoriana: las exploraciones del futuro de las nuevas generaciones” en El pez solo puede salvarse en el relámpago (Augusto Rodríguez, comp., 2020); “Análisis del discurso de lo político: notas para una metodología aplicada a Twitter” en Comunicación Política: Debates, estrategias y modelos emergentes (Sergio Rivera Magos y Bruno Carriço Reis, eds., México, 2020); “La ciencia ficción ecuatoriana (1839-1948)” en Historia de la ciencia ficción latinoamericana I. Desde los orígenes hasta la modernidad (Teresa López-Pellisa y Silvia G. Kurlat Ares, eds., España, 2020); “Political Dimension of Latin American Science Fiction” en Peter Lang Companion to Latin American Science Fiction (Silvia G. Kurlat Ares y Ezequiel De Rosso, eds. USA, 2021).

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