Apuntes en una hoja de papel | Carlos Enrique Saldívar

Por Carlos Enrique Saldívar

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria desde Perú)

No hace falta que hable mucho de mí mismo, porque no es sobre mí que gira esta historia, en realidad no es ni siquiera una historia, solo es un conjunto de apuntes hechos en media hoja de papel (de tamaño carta, pero la mitad) cuadriculada, hallada en los pasillos del tercer piso de la especialidad de… no, no sé si decirlo… de la Universidad Nacional Federico Villareal, la universidad más chévere del Perú; yo estudio ahí, sigo la carrera de Ciencias de la Comunicación y, por lo tanto, pueden con esto verificar mi vocación de chismoso, aunque en realidad soy mesurado con algunas cosas, mas no pienso serlo con el morboso relato que les voy a reproducir directamente de la hoja que ubiqué por casualidad (o destino) a la 1 p.m., cuando los estudiantes salían de sus clases del turno de la mañana.

Creo que con todos estos datos ya les he dicho bastante y no es mi intención, bueno, si es mi intención dar a conocer todo esto; no me apena, no siento vergüenza ajena (mucho menos propia), pero si este relato llega a parar en una publicación: revista o antología de la universidad, es simple y llanamente porque la historia gustó a la persona indicada y no pareció atrevida ni inverosímil en lo absoluto, bueno, atrevida sí, pero inverosímil no, definitivamente esto es verdad, el papel está en mi mano, puedo verlo, tocarlo y acariciarlo a medida que tecleo en la computadora estas palabras que arribarán quién sabe dónde, y ahora tú, que lo lees, eres el afortunado de descubrir cómo puede llegar a ser un día en la vida de una chica de la facultad de… sí, lo diré, de la UNFV, soy un tonto, lo sé, pero no soy mentiroso, el papel es real y apostaría lo que fuera a que lo narrado en este también lo es, no me disculpo por mi atrevimiento de dar a conocer las palabras explícitas contenidas en él, pues no indicaré muchos datos de quien las escribió, no los sé con exactitud, aunque los sospecho, además sí sé su nombre, ya que está mencionado en el papel, así que espero que ustedes, quienes leen esto, puedan disfrutar de lo que seguirá líneas más adelante.

Empecemos desde el principio, lectores curiosos, como decía, yo estudio Ciencias de la Comunicación, actualmente estoy en… no, no soy tonto como para decir en qué año estoy, yo estudio en el local central, ubicado en la avenida Colmena con la calle Cañete, en Cercado de Lima, muchos saben dónde queda la facultad de CC. CC. de la UNFV, empero, es importante que les comente eso. Bueno, algo más que les puedo decir es que cerca, muy cerca se ubica el local de la universidad en donde realicé mi gran hallazgo. Cierta tarde me dirigía hacia dicho local para encontrarme con una amiga, subí las escaleras exteriores nervioso a ver si me topaba con ella, quien probablemente iba de salida, no la hallé, subí al tercer piso, donde era su salón, ya no estaba allí, no pude reunirme con la susodicha, mi amiga… tampoco diré su nombre, no viene al caso, mencionaré que esta loquilla tiende a desesperarme de vez en cuando, además diré que su salón se ubica al fondo del pasillo, por tal motivo para llegar a él debo recorrer todo el pasadizo y, de esta manera, puedo cruzar por todos los salones y ver a mucha, mucha gente que no me interesa en lo absoluto; fue cuando pasé junto a aquel salón de donde salieron un par de chicas, eran altas y curvilíneas y me dediqué a contemplarlas, sus traseros preferentemente, al menos el de una de ellas, estaba muy bonito y redondo; la chica era alta y caminaba como sacudiendo el cuerpo, su amiga tampoco estaba nada mal, era más delgada. Al voltear hacia adelante, me topé con el papelito tirado en el suelo justo a la puerta de uno de los salones, en mitad del pasadizo.

Era la mitad de una hoja tamaño carta cuadriculada, doblada en ocho. La recogí y no la leí de inmediato, era una desordenada letra femenina que me daría algunos problemas para descifrarla, fui a mi facultad y tampoco la leí, leería el papel esa noche en mi casa, en el baño, ¡qué curioso! Recién hoy me he animado a transcribirlo en la computadora y darlo a conocer, he titulado el texto de esta manera:

Un día en la vida de Diana

Para que se orienten: la letra en cursiva es la letra de su preguntona y faltaortograficante amiga y la letra normal es lo escrito por la heroína de esta picaresca historia, que, dicho sea de paso, tiene linda letra y hace un simpático uso de las comas y las tildes.

Una última cosa, no he cambiado ninguna de las palabras en las conversaciones, excepto algunas correcciones apropiadas de tildes y algunos signos de puntuación que no afectan en nada la integridad de lo narrado en el papel. Todo se mantiene tal cual aparece escrito a lapicero. De seguro hay expresiones mal hechas, aunque eso no importará mucho.

Ante ustedes, un día en la vida de una estudiante de la UNFV, la famosa Villarelax, porque es el paraíso de los que detestan el estudio. Solo es una broma, en mi universidad hay gente muy responsable, pero este no es el tema del que quiero hablarles. Vayamos al punto de una vez. Lo que dice en el papel está reproducido tal como es, y es lo siguiente:

Diana cuéntamelo todo! Todo

Mira, el día de mi cumple (o sea de la fiesta) y me dijo q’ lo llamara, o sea x mensaje, pero yo lo leí el día sgte.: Luego le respondí y le dije q’ el domingo no podía, luego él me respondió q’ el martes, y bueno yo pensé q’ era una salida normal, quedamos a las 10 AM en Metro de Los Olivos, luego de discutir x el lugar de encuentro, en fin él me mencionaba, mejor dicho si pedían DNI y yo le dije q’ no era necesario, pensé q’ se estaba refiriendo a una disco, pero me equivoqué, primero fuimos a comprar vino, él se compró un red bull y me dijo que donde quedaba el hotel! Y yo me traumé, luego pensé q’ no tenía xq’ pensar mal, q’ tal vez era solo para tomar, en fin, fuimos al hotel, entramos, vimos TV, escuchamos música, hablamos, tomamos el vino, x cierto él me servía +, jugamos a la botella borracha y él me decía que le haga strip tease, o sea quería q’ me quitara la ropa, yo me negué, luego pucha él me dijo que le gustaba, se acercó y me besó!!! Estaba arrecho porq’ me estaba quitando el polo, yo me alejé, pero luego no sé q’ tenía estaba ebria, y cuando menos me di cuenta él estaba encima mío!

Guauu amiga, k locura, o sea tuvieron relaciones? Se cuidó… o no se… cta ps. Guau amix estoy guau… jaja…

Si se cuidó, sabes, apenas sabía ponerse el condón jaja, soy su 2da vez, su 1ra vez fue a los 15 años jaja, en fin, es más le dije q’ se cambiara de condón y él me dijo q’ xq, y yo le dije q’ era muy necesario, bueno se fue al baño, y al toque me cambié, cuando regresó me preguntó xq me cambié y le dije q’ no me sentía bien, pucha como me insistía, hasta me dijo q’ había fantaseado conmigo!!

Jaja… Se nota k no lo a hecho mucho… pero bueno ya lo hicieron y no te juzgo ni nada, pero volvió a pasar? Jaja k chismosa k soy…

Que me crees!! Bueno a mí no me gustó, es muy desesperado, me hizo doler los senos jajajajaja te lo juro parecía q’ me los quería comer, me dio ascooo!

Nooo amix, no pienses k pienso mal de ti, sorry si sonó feo… jajaja k buena amiga… casi destroza jaja… osea k no te gustó esa experiencia y como quedaron?

Pues como amigos, eso le dije como amigos!

Sya, mejor ps… pero será una experiencia + en tu vida. Te sientes mal?

Sí, xq fue muy rápido, además no estoy enamorada de él, lo peor q’ sigue con su enamorada, según él se han dado un tiempo.

Mmm amix, sabes, cada vez k lo vea me va a dar risa jaja… pero no te preocupes, yo no diré nada.

GRACIAS!!!”

El escrito terminaba ahí, no sé ustedes pero a mí me pareció interesante leerlo y luego compartir su contenido, ya saben el nombre de la protagonista pero no diré en qué especialidad está, me he prometido a mí mismo guardar el secreto, empero, me tienta a veces darlo a conocer, ya han pasado un par de semanas desde que hallé el papel y aún no he identificado a la chica, aunque debe ser la misma joven de redondo pompis que vi bajar –o quizá la otra que tampoco estaba nada mal–; si fue alguna de ellas sé en qué aula hallarla, es el mismo salón en cuya entrada estaba tirado este papel, si es así me será fácil ubicarla, no creo que haya muchas Dianas en aquella pequeña facultad, en ese piso, aunque es un nombre algo común, mas ya tengo una pista por la cual empezar, se preguntarán porque quiero ubicar a esa chica, ¡imagínenlo, pues! Bueno, la verdad no lo sé. ¿Curiosidad tal vez? He regresado solo una vez a aquella facultad, fue ayer, fui a visitar a mi amiga, esta vez la encontré y platiqué con ella un rato antes de que me chotease y se fuera a almorzar con sus amigas, he pasado por el salón donde debe estar ELLA, Diana, me ha parecido verla saliendo apresuradamente con su amiga la chismosa de mala letra, oh, sí, sus palabras estaban llenas de errores terribles, pero Diana tiene bonita letra, ya lo dije, y usa casi bien las comas, sin embargo, no sé cuál es el siguiente paso que debo dar, ¿preguntar por ella? ¿Intentar conocerla? ¿Para qué? ¿A dónde me llevará esto? De momento, me desahogo escribiendo este verídico relato, aunque sé que si algún día ella llegase a leerlo jamás me lo perdonará, sin embargo, ella no sabe quién soy, no sabe cómo soy ni cómo me llamo. Mañana mismo le daré este relato impreso a un amigo de la especialidad de Literatura que tiene su propia revista literaria para que lo publique, además saca antologías de relatos cada año; le pediré consejo a él, le diré que todo es verdad, seguro dudará de mis palabras, dirá que la letra del papel es la misma siempre y no parece de dos personas distintas, dirá que es un mal chiste y que esto no es publicable, le pagaré quince soles, pues es recontramisio y seguro con esto se animará a ponerlo en su publicación. Y si algo sale mal, entonces publicaré yo mismo este ¿relato?, ¿confesión?, ¿secreto?, en otro medio, ¿de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos?, ¿por qué no? Allí no me conocen, además creo que tienen bronca con La Villareal. Solo es otra broma. Si ni aquí ni allá aceptan mi escrito, siempre puedo dárselo a otro editor. Además, está lo que piense la chica cuando lea este texto, ¿qué me aconsejarían ustedes que haga? Pónganse en mi lugar, nunca he sido bueno conociendo chicas y menos en esas circunstancias, teniendo tanta ventaja sobre ella. Estoy seguro que algo saldrá mal. ¿Qué puedo hacer? No puedo sacar lo ocurrido de mi mente. El papelito se ha convertido para mí en un pequeño fetiche. Las clases están por terminar, pronto llegarán las vacaciones, regresaré al aula de esa chica después de la vaca, será pasando mediodía, un lunes o un martes, preguntaré por ella, espero equivocarme y que no sea su salón ese, ubicado a unos metros de la escalera en medio del pasillo, espero no conocerla todavía, espero no conocerla nunca, y si algo llegara a pasar, espero que algún día me perdone por haber publicado esta sugerente intimidad suya escrita en media hoja de papel cuadriculado.

Aunque, a decir verdad, no me importa mucho.

No necesito su perdón. Soy estudiante de Comunicaciones. No puedo con mi genio.

Además, soy estudiante de la UNFV.

En cierta manera, soy un desubicado.

Y soy un completo mentiroso también. Porque sí, claro que espero llegar a conocerla.

Va a ser la 1 p. m., ella está a punto de salir de clases. Solo restan dos minutos, uno, ¿qué podría decirle para abordarla? Tal vez… Oh, la puerta se abre, los estudiantes comienzan a abandonar el aula. La busco con la mirada. ¿Qué le digo? ¿Qué…?

Creo que ya la veo…

Sí, es ella…

«Hola…»


Carlos Enrique Saldívar (Lima, 1982). Es director de las revistas El Muqui y Minúsculo al Cubo. Es administrador de la revista Babelicus. Finalista de los Premios Andrómeda de Ficción Especulativa 2011, en la categoría: relato. Finalista del I Concurso de Microficciones, organizado por el grupo Abducidores de Textos. Finalista del Primer concurso de cuento de terror de la Sociedad Histórica Peruana Lovecraft. Finalista del XIV Certamen Internacional de Microcuento Fantástico miNatura 2016. Finalista del Concurso Guka 2017. Mención honrosa en I Premio Literario Valle del Pillko. Publicó el relato El otro engendro (2012). Publicó los libros de cuentos Historias de ciencia ficción (2008, 2018), Horizontes de fantasía (2010) y El otro engendro y algunos cuentos oscuros (2019). Compiló las selecciones: Nido de cuervos: cuentos peruanos de terror y suspenso (2011), Ciencia Ficción Peruana 2 (2016), Tenebra: muestra de cuentos peruanos de terror (2017, 2018, 2021) y Muestra de literatura peruana (2018).


Foto portada tomada de: https://bit.ly/3CFrLFn

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