Alguien que te quiere tanto | Adrián Grimm

Por Adrián Grimm

“Eres lo que eres ante Dios, y nada más”.

Malú Suárez

“—¿Yo? Melibeo soy y a Melibea adoro, y en Melibea creo y a Melibea amo”.

Fernando de Rojas. La Celestina.

Malú Suárez. Foto: Adrián Grimm.

No acaba el amor que muere, es grata sorpresa, casi es un plan.

¿Los enamorados del futuro se escribirán aún? ¿O abusarán de la telepatía como nosotros del lenguaje y la oscuridad? Sin telepatía deberé seguir escribiendo como si escucharas. Hasta las flores van perdiendo espacio ante los memes. ¿Por qué el meme no muere? Pero, si muere la flor y todo color cambia dependiendo de la luz, aunque en la luz perviva el secreto del amor y la razón del verso.

Dejan cartas manuscritas con besos, cuando te quieren tanto, hermosos súper subrayados y lomi-doblados libros, ahora raros y silencios. Largos y vacíos vestidos vestales. Dejamos todo prometido, todo a punto de ser como en los cortes de las películas donde la mano que abre la puerta es filmada hasta casi tocarla.

Dejan sin escanciar cada aspecto de la vida, sin cantar las canciones que no acabamos; sin leer mis cuentos esperando verlos en papel fino, pero pespuntando la vida de frases sacadas de ellos.

—Los finales… los finales…— reías citándome— …dejan certezas.

Quién te quiere tanto dirá tu nombre más que cualquier otro y tu nombre perderá forma y límite, y se volverá mantra, símbolo, numen, valle entre mis circunvoluciones. Así, en nombre y espacio te sentirán. Seguirán tus pisadas hasta el límite y golpearán ese límite con tu música y tus libros, y verán que solo eran palabras y que todo lo hecho por salvar un valioso recuerdo no alcanza.

Esa fue mi entrada al inframundo, el eco vacío de un nombre amado; y pasé por la muerte siguiendo un sonido que se debilitaba, pero como cometa halada por un hilo dorado, no como compañero para todo y para todas. Cosas dolorosas y curativas coseché en el inframundo, y también palabras hechas polvo, pero útiles ya en la luz, por ejemplo: el dolor es requisito de la vida; que todo dura para siempre en el eterno retorno; que la muerte es un río que disuelve el alma y la lleva al mar, que los mares son los cielos de otros mares, y siempre hay un mar exterior.

La metafísica suena a luz cuando estas rodeado de oscuridades, hasta que de alguna forma la vida mata la metafísica y renaces… y duele.

Encontrar alguien que te quiera tanto será difícil si sigues llevando un título antiguo en la portada de tu nueva alma. Pero, dijo Yánez Cossío: la búsqueda del amor es más importante que el amor mismo. Yo añado: encontrar el amor es la confirmación de la búsqueda; ser quien te quiere tanto, sin objeto, dirección o aroma tiene tanto sentido como esa flecha de ‘una vía’ desclavada cualquiera de sus lados. Apunte a donde apunte, no atina. Apuntar no servirá, no será quien te quiso tanto.

Construir dentro del corazón compartimentos estancos no puedo, la sangre mezcla todo, siempre. el amor antiguo suele charlar con el nuevo por medio de ecos y diástoles. Cada voz dice «Yo soy», y sigue siendo.

Es gran sorpresa el amor que llega y salva, la sorpresa de saberlo inmortal, la sorpresa de haber pasado seis meses sin decir otros nombres, la sorpresa de llegar y no verte y no llamarte porque estás aquí.

Espérame dos parpadeos, y llegaré canoso y sonriente.

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