“País de Nieve” de Yasunari Kawabata | Fernando Endara I.

Por Fernando Endara I.

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

Yukiguni o País de Nieve es una novela del escritor japonés Yasunari Kawabata publicada en una revista literaria en 1935, que fue creciendo en magnitud y profundidad hasta su forma final en 1948. En este lapso Kawabata enriqueció, amplio y concatenó sus personajes y situaciones para crear una obra maestra. Yukiguni está ubicada en la actual prefectura de Niigata, en la costa occidental de la Isla de Honshu, conocida como la región más fría y taciturna, porque sus cordilleras reciben los vientos helados de Siberia a través del Mar del Japón, que, acumulándose, caen en forma de nieve sepultado ferrocarriles y caminos. La novela, ambientada a inicios del Siglo XX, retrata aquel paraje montañoso invernal, con su atmósfera de soledad y melancolía, a través de los cinco sentidos. Una historia sensorial contemplativa que se detiene en la belleza de lo inacabado, lo efímero, lo casi perfecto, que se pregunta sobre la vida, la muerte y el amor. Shimamura volverá en tren al País de Nieve para encontrar, de nuevo, aquella piel que impregnó sus manos de un recuerdo inabarcable, la geisha Komako. Será obnubilado en el trayecto por su ventana que difumina las montañas, las estrellas y los árboles en un rostro reflejado y fugaz, en unos ojos de belleza acogedora y palpitante, Yoko, que viaja cuidando afable a un hombre enfermo y delicado. Shimamura deja en Tokio a su esposa y a sus hijos para visitar las fuentes termales de aquella región al borde de la aurora, se deja encontrar por Komako, que lo visita generosa cada día y cada noche, que se entrega apasionada en arrebatos a la vida, que trasluce limpidez, que lo ama sabiéndolo imposible.

Una novela que tiene pocas situaciones, que no abundan en la trama, o más bien que la usa como pretexto para describir la intensidad de las emociones, las sensaciones visuales, sonoras o de la piel que provienen de la naturaleza y que atraviesan al cuerpo. Como el carmín del maquillaje en las níveas mejillas de la geisha se parece a la flor que sobrevive en medio de la nieve, asimismo, la vida del humano se parece a la de la libélula que pulula alrededor de la luz sin poder tocarla porque se quemará, o que se arroja al vacío casi muerta para volar al último segundo antes de impactar, o como la flor que retoñará una sola vez y que, por eso, será más bella todavía. La novela trasmite una estética japonesa, los personajes aprenderán de sí mismos y de los otros contemplando las simples cosas, pero también el absoluto, una conjugación y equilibro entre ser y estar con uno mismo y con la naturaleza que, en tanto imposible, resulta hermosa. Kawabata nos recuerda que todo es transitorio, que cada vida tiene su muerte y que todo quedará renovado, imperfecto y sublime. La hermosura resulta entonces instantánea, como la estela de una bandada de pájaros que surcó los cielos para perderse en el horizonte; no hay nada tan fugitivo y con tantos vestigios a su paso como el amor.

Yasunari Kawabata, el poeta que narra novelas, nos entrega una novela de amor inolvidable, envuelta en el aura oriental de la melancolía, lo bello y lo triste dirá después, como el reverso y anverso de una hoja de papel. Una obra que deja imágenes inolvidables, que transcurre casi silenciosa, que abriga el kokoro, que vuelve literario lo simple y lo imperfecto de la vida, la naturaleza y el amor. Una historia entre líneas que el lector debe arma como rompecabezas para conducirse hasta el final, una novela que transcurre en los intersticios de lo cíclico y lo eterno, lo momentáneo anclado al curso universal del tiempo, de las cosas que brillan y se extinguen después, o que lejanas marcan el rumbo a seguir, como la vía láctea, el deseo y el amor. Un faro y un incendio en la nevada, narrada con la pericia y la paciencia de un tejedor de chijimi, que, a lo largo de los años, se tornó sepia de tanto tejer. Una novela que recuerda que solo las mujeres aman y que los hombres no sabemos amar. Un imprescindible de la literatura universal, un viaje inmóvil inolvidable a Yukiguni, al país de la nieve del Japón, capturado en 200 páginas.


Fernando Endara I. Comunicador social. Magíster en Investigación en Antropología por la FLACSO-Ecuador. Director, libretista y productor del programa radial “Antropología en 35 mm” emitido por flacsoradio.ec.

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