La meditación en “El Samurái de la Graflex” | Mayra Aguirre Robayo

Por Mayra Aguirre Robayo

Nonaka con su uniforme de capitán primero de Caballería perteneciente al Batallón de Sanidad de la División del Norte; diciembre de 1915. Un samurái en la Revolución Mexicana Fototeca del Archivo Histórico de Tijuana-IMAC (https://bit.ly/3uClPIg)

Kingo Nonaka, aún no había cumplido 26 años, cuando era enfermero en el Hospital Civil y Militar de la Ciudad Juárez, recibe la orden de Pancho Villa, líder de la Revolución Mexicana de la División del Norte, de rescatar el cadáver de Rodolfo Fierro de la laguna Guzmán de Nuevo Casas Grandes de Chihuahua.

Kingo Nonaka, un jovencito de ojos rasgados y metro y medio estatura, se inmoviliza en posición de *flor de loto a la orilla de la laguna. Largos minutos transcurren sin que ejecute el más mínimo movimiento. Parece una pequeña estatua con las piernas cruzadas, sordo e indiferente ante los gritos y las risas de medio centenar de hombres armados, que no saben si aquello es un chiste o una tomadura de pelo. Kingo Nonaka siente abandonarse. Su respiración y la reducción de su ritmo cardíaco se van compensando. Ni el frío ni la gritería de la tropa le afectan. Sin más herramientas que un visor y sus pulmones se sumerge en las aguas torbellinas y heladas de la laguna Guzmán; ata con una soga el cadáver del guerrillero carnicero y lo saca a las orillas, en la mañana del 19 de octubre de 1915.

Tiene desde su infancia la experiencia meditativa cuando buscaba ostras para pincharlas y sacar perlas en el Océano Pacífico. Intuyó desde muy joven en las playas de la isla Kyushu de Japón (El Sol Naciente), a diferencia de sus hermanos, que la meditación era un paso que antecede al buceo, con la sensación liberadora de arrojar el aire, poner la mente en blanco y luego de tres minutos de respiración contenida sumergirse en la profundidad de las aguas del Pacífico.

Kingo Nonaka en México

Varios antecedentes preceden a la migración de Kingo Nonaka a México. El paso de Venus por la órbita solar es captado por la Comisión Astronómica Mexicana que ha instalado un par de observatorios en los alrededores de la ciudad japonesa de Yokohama. Esta circunstancia abrió la relación internacional en 1874. La expedición del geógrafo y educador Francisco Díaz Covarrubias a Japón como creador de una carta hidrográfica del Valle de México y del primer observatorio en Chapultepec. Tanto México como Japón eran sociedades en pleno proceso de modernización. Ambas naciones, a mediados del siglo XIX, pasaban por traumáticos episodios frente a potencias extranjeras. México de Porfirio Díaz y el Japón de Meiji Tennō. México estaba desangrado por revueltas, guerras civiles y Japón se ve forzado a abrirse al exterior luego de 250 años de aislamiento comercial y cultural.

Kingo Nonaka llega a México a los 17 años, en 1907. Se ocupa en minas, cultivos de café y cañaverales oaxaqueños. Contaba con 500 pesos que le heredó su tío Shiotaro. El vía crucis de más de 100 días de caminatas y carencias, come plantas, ratones atravesando 2 517 kilómetros por el desierto Chiguanense e irrumpe en la Ciudad Juárez con el hipódromo, el río Bravo y Texas y su hogar fue la Plaza de Armas de la Ciudad Juárez, donde el adolescente apela a su fuerza interior para no morir de hambre, señala el autor Daniel Salinas Basave en su novela El samurái de la Graflex (Fondo de Cultura Económica, 2019). Para Berta Meneses en su libro Zen una manera de vivir la meditación (Editorial Ecuador, 2017) dota a los seres humanos de paz interior nueva y profunda, la persona se hace más dueña de sus sentimientos y experimenta equilibrio y claridad.

Kingo Nonaka es adoptado por Bibiana Cardón. Pasa los domingos para ir a misa y mira a un extraño y silencioso adolescente pasear por los alrededores y dormitar en una de las bancas. No parece tener nada que ver con los pordioseros del lugar. Kingo mastica algunas palabras en español, está desnutrido con los zapatos despedazados. Aparenta 10 o 11 años de edad. Cardón le da comida caliente, vestido. Es como un ángel en su destino que lo cambia 180 grados y consigue trabajo en la tienda familiar, donde se vende semillas y forrajes para ganado. El sionista es bautizado como católico como José Genaro Kingo Nonaka. Su madrina lleva a su ahijado como acompañante al Hospital Civil y Militar de la Ciudad Juárez, donde trabaja como jefa de enfermeras. Sin ningún oficio, al inicio, está inquieto sale al patio donde los enfermos toman baños de sol. Se decide a barrer las cáscaras de frutas y envoltorios de comida del lugar y encuentra un nuevo lugar en el mundo. El escritor Daniel Salinas Basave afirma que Kingo Nonaka se consagró a ser un barrendero zen cual monje budista. Barre baldosas como si la vida se le fuera con ello y el aspecto del hospital juarense cambia de aspecto. El director del hospital decide pagarle 7 pesos para que limpie el patio y los consultorios.

La aleatoriedad de su vida lo convierten auxiliar de enfermería con el sueldo de 25 pesos y lleva medicinas y ayuda a para curar a enfermeras y médicos del hospital juarense. El 2 de diciembre de 1910 es nombrado enfermero con el juramento de Hipócrates. Este suceso coincide con los retumbes de ametralladoras y máuseres, en diciembre de 1910, delatan que Chihuahua se convierte en un epicentro de revueltas. La visita de Nonako a su amigo Nakamura que fue su compañero en su migración hacia México, y el azar le encuentra con Francisco Madero en Nuevo Casas Grandes. Nonaka cura el brazo del herido líder, denominado el Apóstol de la Democracia. Por la aleatoridad de su destino Madero le ingresa como parte de tropa como enfermero para que salve y cure a los heridos en el campo de batalla. No solo con Madero también se integra como enfermero a la División del Norte de Francisco Villa. Kingo Nonaka atiende a los sublevados en un hospital sobre rieles. Es la primera vez, las revueltas en el siglo XIX de México, no habían contado en sus filas con equipos médicos en las batallas anteriores.

El cronista norteamericano John Reed en México insurgente (Fondo de Cultura Económica, 2020)narra que: “El tren hospital estaba justo atrás del tren que transportaba las tropas. De los cuarenta vagones esmaltados por dentro, uno llevaba en el costado una gran cruz azul y la leyenda Servicio Sanitario… equipados con instrumentos quirúrgicos y 60 competentes médicos y enfermeros mexicanos y estadounidenses…” José Genaro Kingo Nonaka se le ve en la línea del frente conduciendo un carro ambulancia recogiendo heridos del campo de batalla. Vive las 12 batallas más intensas con Villa hasta el derrocamiento de Victoriano Huerta. En 1910 Nonaka era uno de los 2025 japoneses que emigraron del continente asiático. La investigación del historiador austriaco Friedrich Katz (citado por Salinas Basave) muestra que no fue el único japonés que estuvo cerca de Pancho Villa.

José Genaro se casa con Petra García Barragán, que la conoce en el hospital, y pide su baja como capitán primero, luego de 12 años de servicio. En sus 14 batallas ha salvado vidas a 2 mil personas. A sus 30 años de edad el 2 de diciembre, su esposa Petra García Petra ya espera el segundo hijo. La saudade (libertad e incertidumbre) le embarga nuevamente, que ya sintió al abordar en Yokohama el barco en que cruzó el Océano Pacífico.

En 1919 renuncia a su trabajo en el Hospital de Ciudad de Juárez y se dedica a la fotografía. Las tensiones durante la Segunda Guerra Mundial, obligó a Kingo Nonaka, a su familia y a 300 japoneses abandonar la Ciudad de México por el decreto presidencial del general Lázaro Cárdenas. En 1963 recibió una condecoración como veterano de la Revolución por el presidente Adolfo López Mateos. En 1972 es honrado con un homenaje del presidente Luis Echeverría. José Genaro Kingo Nonaka fallece en diciembre de 1977 y fue sepultado en Panteón Jardín de la Ciudad de México.

Nonaka, fotógrafo

“El samurái de la Graflex” de Daniel Salinas Basave.

A los 21 años se trasladó a Bajo California y abrió un estudio fotográfico La Moderna. Utiliza una cámara Graflex Press, un modelo prefabricado por la Kodak, en Rochester, Nueva York. El aparato contiene un portaplacas con capacidad para ocho negativos de cristal y un lente de 50 milímetros. Nadie le ha dado una clase ni un tutorial. Tiene en sus manos un acertijo recorre toda Tijuana fotografiándola en varios ángulos y deja un patrimonio de 300 fotografías de la sociedad civil tijuanense.

Lo anecdotario y curioso es su casual aparecimiento en la entrada en Torreón con Francisco Villa -Centauro- contra el gobierno de Victorino Huerta. Kingo Nonaka está en un carro ambulancia, a la izquierda. No fue captado con nitidez el japonés de ojos rasgados, menudo con un bigotito recortado. A los 24 años aparece como curtido por la vida. Las fotografías más vistas están relacionadas con la guerra. Son memorables las fotos de los soldados soviéticos colocando la hoz y el martillo en lo alto del Reichstag berlinés; Robert Capa inmortalizó el rostro de la niña vietnamita corriendo desnuda con el cuerpo impregnado de napalm captado por Huynh Cong.

La fotografía de Pancho Villa fue ampliada del tamaño de un mural para adornar una pared completa en el Palacio Postal de Laguna con motivo del centenario de la batalla de Torreón. Es una de las fotografías más reproducidas de las tormentas revolucionarias. Ha quedado como una imagen icónica del líder de la División del Norte.

En el libro de 82 páginas de Kingo Nonaka Andazas Revolucionarias (2014) compilado por el último de los cinco hijos Génaro Nonaka García con el apoyo de Rafael Rodríguez y Gabriel Rivera -director del Archivo Histórico de Tijuana-, narra el peregrinaje de su padre desde Japón hasta México. La sobrevivencia en los campos de caña, caminando descalzo más de tres kilómetros desde Salina Cruz hasta Ciudad Juárez. Describe las curaciones a decenas de heridos en batalla y en el Hospital Civil Militar de la Ciudad de Juárez. Su escritura es humilde, minimalista y magra en adjetivos. Su incursión azarosa en 1911 y su participación como enfermero con Pancho Villa y con Francisco Madero. Kingo Nonaka participó en 14 batallas de la Revolución Mexicana. En las últimas 18 páginas constan las fotografías de Tijuana. Kingo Nonaka se transformó en un fotógrafo profesional moderno de la sociedad civil.

José Beltrán Cortez en su ensayo “La fotografía de Kingo Nonaka su capacidad tecnológica- contradiscursiva en la (re)construcción del yo de Tijuana y su ‘leyenda blanca’”, observa a Tijuana como una ciudad con valores y civilizadas. Transformando al lugar en una leyenda blanca. Mientras Estados Unidos miro a la ciudad fronteriza con California como leyenda negra por ser lugar subdesarrollado, miserable, folklórico, festivo y exótico. Encarna el mito fundacional del nacimiento de la fotografía de frontera con Estados Unidos de América.

Al parecer, Kingo Nonaka nunca se sintió víctima transformó su malhadada migración desde Japón hacia México en oportunidades vitales para aprender diferentes oficios, convertirse en capitán enfermero de la Revolución Mexicana y fotógrafo singular de la ciudad tijuanese que dotó de coloridos la cotidianidad de la frontera mexicana con Estados Unidos de América.

La escritora y periodista mexicana Laura Esquivel en su libro Escribiendo la nueva historia o como dejar de ser víctima (Suma, 2012) considera que le miedo es parte de la confrontación vital de la humanidad. En su novela Como agua para chocolate (Grijalbo Mondadori, 1989) Tita, el personaje, que estaba condenado a la soledad por la tradición familiar no podría casarse porque tenía que cuidar a su madre, era el objeto del deseo de su progenitora en épocas de la Revolución Mexicana, pero opta por tomar las riendas de su destino. Con el guion de la escritora fue adaptada por Alfonso Arau al cine en 1992, contó con la participación actoral de Pilar Aranda, esposa del escritor y actor de teatro ecuatoriano Santiago Roldós Bucaram.

Vera Schiller de Kohn en su estudio Terapia iniciática: hacia el núcleo sagrado (Dialogos do ser, 2010) refiriéndose a Erich Fromm afirma que el lenguaje simbólico por medio del cual se expresan experiencias, pensamientos y sentimientos y no pertenecen al tiempo y al espacio, sino a la intensidad y capacidad de asociación, demuestra la capacidad de entrega que da fuerza a todas las actividades. Kingo Nonaka, en México, refleja su relación con la meditación Zen: posee una actitud de abrirse al aquí y ahora que se está perdiendo en Occidente. Considera que la presencia de la vida, de la única vida que tenemos, es la máxima importancia, y si no percibimos el misterio y la presencia del presente, jamás percibiremos el valor de la vida en su totalidad.

Notas

*La meditación es una práctica oriental anterior al budismo aparece en casi todas las religiones orientales. Zazen sentada (sentarse a meditar) relaja la mente. Da conciencia a los espacios de silencio entre pensamiento y pensamiento y se ve la realidad tal como es. La concentración es imprescindible da paz de espíritu increíble. Permite tomar las decisiones correctas que lleva a la iluminación-darma (fenómenos de las cosas con los que interactuamos). Todo el proceso conlleva a una gran tranquilidad y ayuda a fluir las tensiones internas. Tres aspectos son claves para la meditación, la respiración y la atención. La postura del cuerpo es un enraizamiento con la tierra; la respiración es profunda hacia y desde el hara (océano de energía está ubicado dos dedos más abajo del ombligo); la atención está centrada en el aquí y ahora, a los pensamientos y sentimientos se los deja pasar como nubes pasajeras en el cielo y se vuelve al aquí y ahora. Respirar desde el vientre permite estar aquí y ahora. El despertar de Buda (en parte historia y leyenda) alude a evitar el sufrimiento, el deseo, el apego, experimentar el ser que somos. Textos antiguos definen al Zen como una transmisión especial al margen de toda doctrina; no se basa en palabras ni erudición. Apunta directamente al corazón humano y conduce a ver la verdad y estar despierto. La palabra zen viene de la palabra sánscrita dbyama (recta concentración). Fue practicada por Buda y el Yoga en su origen. El Zen es originario de China y hunde sus raíces en la India. Une el cuerpo-mente como medio de llegar al despertar. En Japón toma el nombre Zen. Cada uno de nosotros tiene sombras (lenguaje de Jung) tiene un carácter eminentemente emocional y aparecen para estropear la vida. Es parte del inconsciente que tejen las ilusiones y distorsionan la visión del mundo. Se da con la herencia, la educación y con los valores de la civilización hiper-técnica basada en el cultivo del ego. La práctica diaria del Zen como un instrumento psico-espiritual quema las consideradas malas acciones del pasado.

Bibliografía

Beltrán Cortez, Josué. “La fotografía de Kingo Nonaka: su capacidad tecnológica-contradiscursiva en la (re)construcción del yo. Tijuana y su ‘leyenda blanca’”. Cuadernos de Música, Artes Visuales y Artes Escénicas, 10(2), 131-152, 2015. http://dx.doi.org/10.11144/Javeriana.mavae10-2.fknc

Esquivel, L. (2012). Escribiendo la nueva historia. México: Suma.

Meneses, B. (2017). Zen una manera de vivir. Quito: Editorial Ecuador.

Reed, J. (2020). México insurgente. México: Fondo de Cultura Económica,

Salinas Basave, D. (2019). El samurái de la Graflex. México: Fondo de Cultura Económica.

Shiller de Kohn, V. (2006). Hacia el núcleo sagrado. Quito: CDI.


Mayra Aguirre Robayo. Columnista de La Hora, docente universitaria, periodista, socióloga, crítica de cine y crítica literaria.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s