Solo poesía IV | Sonia Montenegro

Por Sonia Montenegro

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

 

Tal vez la costumbre se vuelva una fecha

el bienestar se lo reparten en el café

defienden al intruso y al bastardo

no hay una mano donde no esté

 

en la paz del tirano

pero sé que eso dicen las palabras

yo las sé seguir

 

yo las sé entender

que no se confunda el mar con una gota de agua

no hace falta el alcohol pero si los barcos; se pintan con el mantra de la ridiculez

y cada vez su herida es intrascendente

siguen aplaudiendo a la carne y a su criminal

siguen pasando los burgueses como un mostrador en feria

terminamos siendo rehenes del depredador

mutamos en la maléfica y subsidiaria desilusión,

hay que saber que aquí hasta el cielo se fuga

sus promesas son un desastre;

 

su ostracismo es un eufemismo

se enaltecen y van cómo un cordón de autómatas

no perciben más que su pecaminoso deseo

desatan las lenguas que callan mi única lengua

 

una soledad que no conoce la amistad en un banquete donde nada más queda la venganza

 

no hay ciudades pero si hay futuro

y de pronto quieren llegar hasta nuestro esqueleto

hay que considerar

solo queremos nuestro lado

que ni siquiera queremos oponernos y de pronto nos salen con su domingo 13

aceptar una marca aunque nos duela la piel

 

nos profanan con su turismo

nos desintegran con su invasión

dejar el culto por industrializar el sentido;

nos contemplan con aspereza,

 

lo mítico va perdiendo su acento,

la ira hace una moneda

interrumpe nuestra oscuridad;

 

 

se creen extraños cuando no saben qué hacer con nuestra desesperación;

porque nunca nos entregaremos a brillar cómo una moneda

 

por eso nos condenan,

 

no se dan cuenta de su vida

nos ofrecen una neurosis donde hay poca sangre;

nos falsifican la génesis

nos enfurece y nos choca

es un contravenir con nuestra poesía que no es una respuesta capitalista

profesan en lo perverso la voluntad trastocada

el desvelo del desengaño cómo un fósil en su encarnación afrodiana

 

en el tragaluz

 

entre las minucias semanales

 

en la cornisa del insomne con su dejavú radioactivo

llegando al inoperante fin

persistiendo como un rayo luminiscente entre un lado de lo confuso

 

y al otro lado lo implacable.

 


Sonia Montenegro (Tulcán, 1988). Poeta y docente. Estudió Literatura en la Universidad Central del Ecuador y participó de los talleres de escritura creativa de la Casa de la Cultura dirigidos por Diego Velasco; fue ganadora del Premio de Poesía Jorge Enrique Adoum (Interfacultades Universidad Central del Ecuador. 2010) y del Premio Paralelo Cero 2011. Sus poemas constan en varias antologías y ha publicado “La miel del silencio” (El Ángel Editor).

 


Foto portada tomada de: https://www.pexels.com/es-es/foto/ciudad-gente-calle-caminando-1687093/

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