“Mientras Agonizo” de William Faulkner | Fabricio Guerra Salgado

Por Fabricio Guerra Salgado

 

En el ficticio condado de Yoknapatawpha, los Bundren, campesinos blancos y tan pobres como negros, se disponen a emprender un largo periplo por los sinuosos parajes del sur de la Unión Americana, cumpliendo la voluntad de la madre moribunda de ser sepultada con sus antepasados en su pueblo natal, a muchas millas de distancia.

Mientras la señora Bundren agoniza, el esposo y los hijos construyen el cofre mortuorio y ultiman el viaje, que será tortuoso debido al clima adverso y las carencias materiales de la familia. Surge entonces la grotesca figura del padre, quien se obstina en llevar a cabo el señalado propósito, a la vez que acaricia un par de planes para su personal conveniencia.

Al morir la madre, los deudos acometen el absurdo éxodo, desoyendo cualquier advertencia y atropellando toda razón. Deben vender su único caballo para adquirir las mulas y la carreta necesarias, cruzan el río desbordado en medio de innumerables percances y escapan del fuego que una noche abrasó el granero en donde pernoctaban.

Tras varios días de penurias, con una bandada de buitres planeando sobre el fétido cortejo, los Bundren llegan al lugar previsto y logran enterrar el cadáver, momento en el que cada miembro del clan halla su propio destino: uno de los hijos deberá vivir con una pierna baldada, otro ha sido enviado al manicomio estatal, la hija es abusada al intentar practicarse un aborto. Tan solo el padre consigue beneficiarse, gastando el poco dinero en una dentadura postiza y tomando a otra mujer, a la que presenta con orgullo como “la nueva señora Bundren”.

La voz narrativa corre a cargo de los personajes, principales y secundarios, quienes cuentan los hechos desde su particular percepción e interioridad, proponiéndose un relato polifónico y fragmentario, que desde el principio se va enriqueciendo con la multiplicidad de miradas, mismas que encajan con armónica precisión y articulan un singular artefacto literario que funciona a la perfección.

Delirante resulta, entre otros, el monólogo de la madre muerta, que expone sus ideas negativas acerca de la maternidad, su incapacidad de amar o sus infidelidades perpetradas con el cura local, revelándose así algunas de las claves que bien podrían explicar las taras familiares, que por años se han ido gestando hasta desatar la decadencia final.

Novela compleja por su estructura y técnicas experimentales, Mientras Agonizo (Anagrama, 2013) debe abordarse con redoblada atención y ser releída en voz alta para no dejar de lado las sutiles resonancias que van emanando de la conciencia de aquellos que toman la palabra. Una vez alcanzado el centro gravitacional narrativo, y más temprano que tarde, el lector ya no podrá desmarcarse de las coordenadas sudistas estadounidenses en donde transcurren las tramas faulknerianas. Llegará el turno de El Ruido y la Furia¡Absalón, Absalón! obras ciertamente más enrevesadas, pero de las que ya no habrá evasión posible.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s