Ghost | Carlos Santiago Quizhpe Silva

Por Carlos Santiago Quizhpe Silva

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

 

Era abril, una torrencial lluvia caía sobre la ciudad. Los árboles se acurrucaban de la soledad y el frío y las palomas musitaban oraciones sobre las cornisas de la vieja catedral.

Un desconocido seguía tocando su violín en medio de la lluvia, impávido ante los cristales que chocaban contra las baldosas de aquel parque. Ahíto de pesar, su viejo violín tenía roto el corazón.

 

***

Cuando acabó de escuchar el poema, Stephanie esbozó una sonrisa, leve y etérea, como las plumas de las nubes.

¿En verdad en mis pupilas se refugian tus gaviotas? Inquirió frágilmente, mientras bebía un sorbo de vino.

Él, imbuido por su perfume a canela, sujetó su violín e hilvanó una melodía con aroma a primavera y a pincel.

Aquella balada que se desprendió del viejo instrumento desgastado acariciaba su cabello de noches tequila y limón y rozaba sus labios, tan breves y lejanos.

 

***

La gente corría despavorida buscando un refugio al torrente aguacero. Algunas personas se cubrían con sus paraguas de cuervos.

Él seguía impávido tocando su afónico violín, sobre un charco de agua agonizaba aquel poema que le escribió en una vieja silla del parque, mientras un niño con la cara manchada de tinta marrón le lustraba sus zapatos.

 

***

Stephanie enlazó sus dedos con la noche, mientras el reloj de la iglesia tocaba las nueve.

¿Bailamos? Preguntó el sujeto de cabello largo y ojos muy negros.

¿Y la música?

Solo seguiremos la melodía de las estrellas y la calló con un furtivo beso.

Entrelazaron sus cuerpos, sus miradas dibujaron golondrinas y sus bocas cosecharon uvas frescas. Sus manos rodearon su cintura y se escabullían por sus caderas.

Nunca hablaron. Las palabras sobran cunado los corazones danzan con los delfines.

 

***

Un macilento perro sacudió el agua de la lluvia y se arrumó cerca de aquel loco violinista, la gente lo miraba con indiferencia, a la par que sus zapatos se escurrían en el gélido frío.

¿Dónde está? Musitó desesperado, su mirada se perdió en el horizonte y de repente cayó abruptamente su violín.

 

***

Él quitó suavemente su vestido rojo, la piel de Stephanie era delicada, cual terciopelo de dalias. Buscó con ternura su cuello mientras le recitaba el poema de jade que le compuso aquel viernes de madrugada.

Recostada en el borde de la cama, él recorría sus senos con sus labios bermejos y sus manos se deslizaban por sus muslos cubiertos con aquel panty negro que obnubilaba sus pensamientos. Olía a mar y a albatros errante.

Ella emitió breves gemidos al sentir los labios de aquel bohemio violinista en su ombligo. Era un fuego perturbador, delirante, esquizofrénico que trastornaba las horas. Sus papilas gustativas saboreaban su pubis, ella alborotaba el cabello de aquel procaz aedo.

Encajaron sus cuerpos como dos espejos en un vaivén indescifrable, como un vals bajo la vera de una cascada o las olas del mar sobre la brisa.

El sudor mojaba sus cuerpos, ella gemía y él le susurraba al oído aquel poema que habla del dolor y el olvido. La luna se desgastaba con cada gemido, con cada penetración a su galaxia.

El loco violinista tomó vino y lo derramó en su vientre…

 

***

Alguien recogió el violín, tenía los ojos hundidos y con un cierto resplandor, como un faro en la oscuridad. El pelo desaliñado le cubría el rostro famélico, sus pómulos lucían demasiado prominentes que ocultaban su nariz.

Vestía una túnica morada y desgarrada como si algún felino cósmico hubiese atravesado de par en par aquel vestido, justamente a la altura del corazón.

Parecía sonreír con un aspecto macabro. Se sobrecogió al ver en uno de sus largos dedos cadavéricos algo rutilante como un anillo, mientras simulaba tocar el violín.

¡No…no podía ser ella!

 

 


Carlos Santiago Quizhpe Silva. Nacido en Loja (abril de 1982), en el 2009 alcanzó el Primer Lugar en la Bienal Nacional de Relato, Juegos Florales en Ambato, además de quedar finalista en el Primer Premio de Relato de la revista literaria Poesía + Letras de las Islas Canarias (España). La Fundación CAJE le otorgó la condecoración al Mérito Cultural y Literario en la gala de jóvenes más sobresalientes de 2009, y ha sido invitado a varios encuentros nacionales de relato y poesía. Obras Publicadas: Réquiem por los pájaros (cuentos, 2008), Cristales rotos (relatos, 2010), Y serás poesía (2014). carlos_quizhpesilva@yahoo.com

 


Foto portada tomada de: https://pixabay.com/es/photos/moto-madura-cerrar-247394/

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