Benjamín Carrión y su legado literario y cultural | Carlos Santiago Quizhpe Silva

Por Carlos Santiago Quizhpe Silva

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

 

Benjamín Carrión (Fuente: Casa de la Cultura Ecuatoriana: https://bit.ly/36lCTtL)

En la sesión solemne con motivo de celebrarse un año más de creación de la Casa de la Cultura de nuestra ciudad, se hizo el lanzamiento oficial de la colección completa de las obras del ilustre lojano Benjamín Carrión, denominada Cultura y libertad, la misma que está compuesta por veinte libros. Tarea titánica que la emprendió el actual presidente de la institución cultural, Diego Naranjo, contando con recursos económicos limitados (como siempre el centralismo absorbe la mayoría de presupuesto, dejando en la indefensión a núcleos provinciales como el nuestro, lo que demuestra que no ha cambiado aquel estigma de abandono, desahucio y desfalco que ha sufrido Loja a través de los años), asimismo se tuvo que recuperar obras que se las creyó perdidas y recrear las portadas de cada libro de acuerdo al contexto literario. Proceso que le tomó a la Casa de la Cultura alrededor de tres años, y hoy se constituye en un orgullo para nuestra ciudad, ya que es la primera vez que se reeditan todos los libros del insigne Benjamín Carrión.

Los prólogos para cada uno de los libros fueron confiados a destacados intelectuales de nuestra ciudad, quienes tienen una dilatada trayectoria en el campo de la cátedra universitaria y están relacionados con el mundo cultural y literario, entre los cuales podemos citar: Galo Guerrero, Lenin Paladines, Luis Salvador Jaramillo, Paulina Soto, Bernardita Maldonado…

Las portadas, en cambio, estuvieron a cargo de una pléyade de reconocidos artistas plásticos de Loja, como. Salvador Villa, Edwin Bermeo. Ashly Curay, Emilio Seraquive, Orlando Tapia, Kléver Ajila (+), entre otros.

Los libros reeditados que pertenecen a la colección Cultura y libertad son:

Los creadores de la Nueva América (París, 1928), El desencanto de Miguel García (Madrid, 1929), Mapa de América (Madrid, 1930), Atahualpa (México, 1934), Índice de la poesía ecuatoriana contemporánea (Chile, 1937), Cartas del Ecuador (Quito, 1942), El nuevo relato ecuatoriano (Quito, 1951-53), San Miguel de Unamuno (Quito, 1953), Santa Gabriela Mistral (Quito, 1956), García Moreno, el Santo del Patíbulo (México, 1960), Por qué Jesús no vuelve (Quito, 1963), El cuento de la Patria (Quito, 1965), El plan del Ecuador (Guayaquil, 1977) y América dada al diablo (Quito 1976).

Algo de historia

Benjamín Carrión nació el 20 de abril de 1897. Cursó sus estudios en el colegio Bernardo Valdivieso y obtuvo su título de abogado en la Universidad Central del Ecuador. Militante del partido Socialista, fue cónsul del Ecuador en Francia. Hombre preclaro, dotado de una inigualable inteligencia y sensibilidad, que lo empuja a elevar su grito de protesta por las atrocidades cometidas por aquellos tiempos

Desempeñó la cátedra de Literatura en la Escuela Superior de Pedagogía de la Universidad Central y fue nombrado Presidente de la Sociedad Jurídico-Literaria.

En 1937, el entonces Instituto Cultural Ecuatoriano mentado por el Dr. Arroyo del Río, fue bautizado como Casa de la Cultura Ecuatoriana por Benjamín Carrión, pedido que se lo hizo el presidente Velasco Ibarra y que sería posteriormente el culmen de los más grandes intelectuales de nuestro país.

Motivado en aquellos tiempos por la desmembración injusta de territorio (robo descarado para ser más preciso) que sufrió nuestro país por parte de Perú, su ideal fue convertir a nuestro país en un emporio de cultura y libertad.

Considerado el Príncipe de las letras ecuatorianas, murió el 8 de marzo de 1979.

América dada al diablo. A manera de prólogo

Corría la década de los 70 del siglo anterior, el comunismo, el socialismo y el antiimperialismo eran las corrientes idealistas que repercutían con fuerza en nuestro continente. La antigua URSS, la China populista y la Cuba comunista de Fidel Castro eran las piedras angulares donde afincaban sus ideologías los revolucionarios socialistas leninistas marxistas comunistas maoístas, cuyos máximos representantes promovían la igualdad de clases sociales, la repartición en partes iguales a los ciudadanos de las utilidades de la cosa pública y sobre todo la oposición a cualquier intromisión de los Estados Unidos en la soberanía de un país, cualquiera que este sea.

Uno de esos apasionados fue el maestro Benjamín Carrión, máximo representante de la literatura ecuatoriana y un fiel comulgador con los principios comunistas y socialistas de aquella época; por esta razón en uno de sus más célebres ensayos (América dada al diablo) aborda con frontalidad, verticalidad y porque no decirlo con cierto apasionamiento la subyugación de los países tercermundistas a Estados Unidos, a quien llama ocremente “diablo”.

Partiendo de esta postura, el célebre escritor arremete contra la voracidad de un país que se volvió fuerte y omnímodo en base de las riquezas de pequeñas comarcas o de patios traseros como denomina a los países de América Latina como el nuestro y esgrime con gran versatilidad las razones que lo llevan a arremeter contra el águila: adueñarse de territorios libres y soberanos en base de un sinnúmero de argucias. Dos apoderarse de las riquezas minerales y agrícolas de los pueblos, como del petróleo de Venezuela, del cobre de Chile, del banano de Ecuador… y tercero a instaurar sus políticas económicas, teocráticas y filosóficas con el fin de acaparar cada vez más poder.

Asimismo, enaltece la figura de líderes revolucionarios de América como Salvador Allende, Ernesto Guevara, Eloy Alfaro, José Martí, Sucre, Bolívar y Fidel Castro, a quien enarbola su admiración por hacer de Cuba un país libre y soberano, con su ideología comunista populista y ya no un cabaret de los yanquis.

Hablamos de 1970 cuando el maestro Benjamín Carrión escribió este límpido ensayo, donde aún estaban frescas las secuelas de la Segunda Guerra Mundial y el genocidio atroz de millones de judíos y la bomba atómica de Hiroshima y Nagasaki, donde los Estados Desunidos de América Latina –como irónicamente llama a nuestros endebles países– se quedaban sin identidad ni soberanía, solo con un falso escudo y una bandera que no cobijaba esperanza alguna.

Benjamín Carrión, desarrolla en este ensayo su visión como un gran adalid convencido que el socialismo era el numen que conduciría a los pueblos. Idealista y filósofo promovía la soberanía de los pueblos, alejarse de los tentáculos venenosos de los gringos, del diablo y buscar nuestra libertad en base de principios del bien común, lejos de todo fanatismo político y religioso.

Aunque aún ahora se continúa con aquellas tendencias que promueven la animadversión a los Estados Unidos, como si fueran la peor plaga de la humanidad, la peor peste que contamina a los otros continentes, pero a la vez es el sueño de miles de personas que buscan hacer patria allí.

Es menester recalcar que en este ensayo también se revaloriza y enaltece a grandes figuras de las letras hispanoamericanas como Miguel Ángel Asturias, Rubén Darío, Pablo Neruda, Andrés Bello, Octavio Paz… mentes preclaras que llenaron de gloria a nuestra humilde América, llena de complejos y prejuicios.

No así Cuba, a quien Carrión guarda estima y admiración por librarse de las fauces del lobo, de las garras del ave rapaz, de los tentáculos del hedonismo,, del tridente del diablo, que cobro miles de vidas inocentes con el fin de expandir su ideología consumista, su idioma, su moneda, sus productos y seguir siendo el titiritero que sujeta las cuerdas de un muñeco sucio, autómata, con una historia negra marcada por los colonizadores que destrozaron el legado cultural, de nuestros antepasados, que eliminaros sus nombres y los engañaron dándoles espejos, saqueando nuestras riquezas y enseñándonos a ser conformistas.

Si el maestro Benjamín Carrión estuviera vivo vería decepcionado como las ideas socialistas y revolucionarias en los tiempos actuales han llevado a la pobreza y al saqueo de los pueblos de América Latina con gobernantes que han querido eternizarse en el poder , con medidas económicas que han llevado a la mendicidad como sucede con nuestros hermanos venezolanos; con un retroceso tecnológico como sucede en Cuba, con un presidente que se olvidó de sus principios políticos como sucede en Bolivia y quizás se pondría a llorar, ya que él arengaba a huir de las garras del diablo y hoy nuestro país tiene como moneda al dólar y los venezolanos piden a gritos ayuda al diablo para quedar libres de un gobierno que los ha llevado a la miseria.

Por eso es importante que las nuevas generaciones retomen a Benjamín Carrión, como una de las mentes lúcidas y poseedor de una literatura exquisita; un lojano que brilló a nivel internacional y se codeó con los escritores más relevantes de su época y posicionó a nuestro país en un lugar destacado en las letras latinoamericanas, con una filosofía antiimperialista, con los mismos ideales de Nietzsche y Russell, su voz sigue retumbando y sus escritos siguen frescos, imperecederos. Dicho está.

 

 


Carlos Santiago Quizhpe Silva. Nacido en Loja (abril de 1982), en el 2009 alcanzó el Primer Lugar en la Bienal Nacional de Relato, Juegos Florales en Ambato, además de quedar finalista en el Primer Premio de Relato de la revista literaria Poesía + Letras de las Islas Canarias (España). La Fundación CAJE le otorgó la condecoración al Mérito Cultural y Literario en la gala de jóvenes más sobresalientes de 2009, y ha sido invitado a varios encuentros nacionales de relato y poesía. Obras Publicadas: Réquiem por los pájaros (cuentos, 2008), Cristales rotos (relatos, 2010), Y serás poesía (2014). carlos_quizhpesilva@yahoo.com

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