Sófocles y Dostoyevski, separados por el tiempo unidos por la ley | Diana Carolina Mendoza y Francisco Domínguez

Por Diana Carolina Mendoza y Francisco Domínguez

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria desde Colombia)

 

“El que tiene conciencia sufrirá al reconocer que ha errado; este será su castigo, independientemente del presidio” (Dostoyevski, 1964: 237)

 

La cultura griega clásica se ha constituido como la generadora de cánones primigenios de las prácticas sociales, artísticas y de pensamiento del mundo occidental. Por ello, siempre encontramos vestigios de aquel periodo histórico en las organizaciones de corte democrático. La trascendencia de lo griego y su pertinencia dentro de los posteriores contextos occidentales, permiten la reflexión sobre una de las construcciones literarias por excelencia, la tragedia. Por medio de ella se logra enmarcar las reflexiones sobre la condición humana desde esa época hasta nuestros días.

El presente escrito establece una reflexión transexual entre el conflicto principal de dos obras literarias, uno de la Grecia clásica y otro de la modernidad occidental. El primero es Antígona de Sófocles, que presenta el debate al que se enfrenta una joven al confrontar una ley natural o divina frente a un designio impuesto bajo el gobierno de los hombres, se esboza la contraposición no sólo entre leyes, sino el choque surgido en Grecia por la emersión de los primeros cimientos de los conceptos de República y Democracia. Veintitrés siglos después, la sociedad afronta otro cambio de época, el surgimiento de la modernidad, la consolidación de la razón de cambio e inicios de la globalización, el decaimiento de las costumbres y el auge de la sociedad líquida e incontenible. Los escritores que asisten a este malestar social, lo plasman en sus páginas, por ejemplo, Dickens forja en Tiempos Difíciles algunas consecuencias de la revolución industrial, Conrad refleja los efectos de la globalización y colonización en El corazón de las tinieblas y Dostoyevski en Crimen y Castigo, enmarca los conflictos psicológicos frente a las transformaciones estructurales de la modernidad abrazadora en San Petersburgo. Es este último, el segundo texto elegido para analizar algunos trazos griegos en el conflicto por las leyes y la condición humana.

La heroína de Tebas

Sófocles (Foto tomada de Wikipedia: https://bit.ly/2YOvsqq)

Sófocles, junto con Esquilo y Eurípides es uno de los grandes trágicos griegos que en sus obras realizó críticas a la organización y justicia social tebana. Los personajes de Sófocles tienen una mimesis de la condición humana, que refleja la crudeza de los conflictos llevándolos al extremo, casi a lo insólito. Lucas de Dios (1994) afirma que el héroe de Sófocles no es tradicional y racionalista, sino que es una mezcla entre sufrimiento y error, es un héroe humanizado, en este sentido, Sófocles no pretende un fin moralizador con el actuar de su héroe, más bien releva las peripecias de este mientras se debate en un enfrentamiento entre las leyes divinas y las leyes naturales. Complementario a lo anterior Benavente Barreda (1970) argumenta que,

“El héroe sofocleo es de una gran nobleza, una excelencia que le lleva a oponerse a las cosas: esta es la causa de su dolor y angustia; el héroe es inflexible en su obrar y no retrocede; pero esto no quiere decir que la acción humana esté en Sófocles determinada por la voluntad divina, que no exista libertad en los mortales”. (Benavente Barreda, 1970: 1-14)

La discusión entre la ley humana y la ley natural que cuestiona Sófocles son consecuente con los planteamientos que en siglo III a.C. se presentaban, una época que marca los inicios del pensamiento democrático. Entre los grandes amigos de Sófocles y, por tanto, influyentes en sus ideas sociales esta Pericles, el denominado primer ciudadano de Atenas, político y orador en la edad de oro de Atenas, que contribuyó al pensamiento de la sociedad democrática, la cultura y la educación. Es preciso apuntar que:

En cuanto a su pensamiento político, lo esencial de Sófocles no es el individuo frente al Estado, sino lo individual, lo religioso y lo familiar. De un lado, comulga con una serie de ideas de la nueva democracia (el esquema democrático propuesto por Pericles, como la tendencia igualitaria, el mantenimiento de unos principios morales y respeto a los demás), y, por otro lado, posee un matiz antidemocrático: la ciudad debe someterse a la ley divina, a lo que está establecido por los dioses: un rechazo a la democracia radical. (Lucas de Dios, 1994).

En su texto Antígona, relata el heroísmo de una mujer que por honor a su linaje y a la ley divina desafió las leyes políticas del rey de Tebas. Después de la batalla conocida como 7 contra Tebas, Creonte se posiciona como rey, enterrando con honores a Eteocles, su predecesor y sobrino. Por el contrario, dicta una ley que prohíbe el entierro con ritos funerarios de Polinices, quien luchó en el ejército enemigo. En el episodio tercero, Antígona, hermana de Eteocles y Polinices, confiesa frente a su tío Creonte, haber enterrado a Polinices contradiciendo la ley suprema del rey.

Los ritos fúnebres tienen gran importancia para los griegos, debido a que el alma después de la muerte sigue un recorrido para el cual debe prepararse, en caso de no hacerlo su alma podría estar condenada eternamente. Por ende, Antígona entierra debidamente a su hermano y afronta el castigo que le depara no respetar una ley humana, el castigo por su desobediencia es su propia muerte, para ello, su condena es ser sepultada viva en una gruta con pocos víveres para que no pueda estar entre los vivos, ni entre los muertos, su suplicio provoca que decida ahorcarse.

Un hombre extraordinario en el San Petersburgo moderno

Fiódor Dostoyevski, 1876 (Foto tomada de Wikipedia: https://bit.ly/31HBriD)

Crimen y Castigo es una novela trágica y psicológica escrita por Fiódor Dostoyevski. La historia se desarrolla en San Petersburgo, una de las ciudades más importantes a nivel comercial y cultural de Rusia, en la cual el autor vivió por largo tiempo y se vio impregnado de los cambios sociales y de progreso que tenían las grandes ciudades de Europa. En la novela, Rodión Románovich Raskólnikov, un ex estudiante de ciencias políticas que se ha dejado llevar por la miseria[1] en un barrio popular de San Petersburgo, se aísla socialmente por voluntad propia y se pregunta por el orden y la justicia social, observa las desigualdades y como desde los sectores populares existen personas humildes que se sacrifican por otros y personas que se aprovechan de estos sacrificios para vivir plácidamente.

Raskolnikov desarrolla una teoría defendiendo que existe una división entre los hombres: los ordinarios y los extraordinarios. Los primeros son hombres materiales que siguen las leyes, las respetan y no se sienten humillados en hacerlo; y sus acciones están guiadas para el presente. Los segundos, los verdaderos, están destinados a tener una palabra nueva para la humanidad, sus acciones presentes casi siempre destructivas sobrepasan las leyes y siempre están encaminadas a un bien futuro. La teoría plantea esta división como un hecho natural en los hombres, unos nacen ordinarios y otros extraordinarios. Desde un determinismo, en el cual la división entre los gobernantes y los gobernados es bastante notoria, Raskolnikov plantea leyes a la creación psicológica de un superhombre, siendo esta última concepción una revelación contra el sistema, que es un acto liberal, aun dentro de sus prácticas y creencias de arraigo conservador, como los principios cristianos y de orden social de la modernidad.

La novela contiene seis partes y un epílogo. En las seis partes realiza un recorrido de catorce días, en los cuales describe las ideas y tormentos del joven, ideas que toman vida especialmente por un asesinato que cometió, consecuencia de seguir su propia teoría social. En paralelo se desarrollan acontecimientos familiares y de la ciudad que presentan la condición humana per sé de la llegada de la modernidad. En el epílogo se narra un tipo de castigo físico por su crimen, un castigo mediado por la ley que va a representar la enmendación de su espíritu como valor de vida.

En la primera parte de la novela se ejecuta el hecho que desencadena el conflicto de la obra, Raskólnikov asesina a la usurera en un acto premeditado, pero sin calcularlo se ve forzado también a hacerse con la vida de Isabel, la hermana de la usurera. En la segunda parte, se enfrasca en los delirios y demonios que lo atormentan, lo que él considera el comienzo de un castigo por el segundo asesinato. La tercera y cuarta parte es la lucha de Raskolnicov contra el remordimiento por el crimen, su relación familiar y el sacrifico que pretende hacer Dunia (su hermana) desposándose con Pedro Petrovitch, a quien le ha prometido su mano (en busca de un bienestar económico para su hermano) y el cual espera de ella completa entrega y gratitud (raspando en la adoración) debido a sus condiciones sociales opuestas. En los siguientes dos capítulos se da el desenlace y los más vibrantes enfrentamientos psicológicos entre Raskólnikov y Porfirio Petrovitch, quien lo arrincona y hiere en lo más profundo de su ego, desacreditando su teoría. En la novela sobresalen dos personajes que servirán de soporte social y personal al propio Raskolnicov, Dimitri Prokofitch (Razumikin), encargado de salvaguardar su salud física y alivianar la carga familiar, y Sonia Semionova, la confesora y último soporte del protagonista, ella se convierte en la salida de su ensimismamiento y suplicio. A pesar de que a lo largo de la novela el protagonista está sujeto a una transformación será en el Epílogo donde esta se consolida, a partir de “la expiación del crimen” de forma legal, en Siberia donde Raskólnikov revive dentro de la religión cristiana, al igual que Lázaro en el relato bíblico.

Antígona y Raskolnikov, una justicia más allá de la ley

El análisis transtextual de las dos obras se basa en el conflicto de los personajes principales al tomar una decisión en contra de una ley, Antígona enterrar a su hermano y Raskolnikov al matar a la usurera para limpiar el mundo de gente aprovechada. Estas acciones disruptivas hacen parte de la condición humana de cada uno. ¿Por qué esta condición es importante? La tragedia clásica griega comprende un inicio en la exploración del carácter humano por medio de las decisiones que se toman en diferentes situaciones de la vida, sin distinción de clase, sexo ni raza. Sófocles, analiza la vida humana desde una interpretación realista que permite la mimesis en el desarrollo de la tragedia. En su tiempo, los ideales democráticos de Pericles y otros oradores prometían un cambio de sociedad, muchos pensadores clásicos criticaron las deficiencias de su estado y aportaron nuevas visiones que incluso llegaron a contradecir lo tradicional.

En la obra crimen y castigo también se retoma una importancia sobre la condición humana en una sociedad que se encuentran en aires de un progreso que viene de occidente y a su vez de un apego a lo tradicional y lo religioso. Este ambiente de contradicciones ocurre en San Petersburgo, una ciudad que durante el siglo XIX proporcionó cambios enormes a Rusia. Un país que en esa época era considerado subdesarrollado, como describe Seton-Watson (citado por Berman, 1988), Rusia era el arquetipo incipiente de lo que representa en el siglo XX el tercer mundo. Sin embargo, desde el siglo XVIII la ilustración estaba destinada a llegar a San Petersburgo cuando Pedro I intentó volverla capital de Rusia, pero lo que consiguió fue convertirla en foco de comercio y cultura diseñándola como una ventana abierta para Europa; así, comienza el ingreso de lo occidental y las ideas de progreso al país y por ende sus conflictos entre lo que ya está y lo que llega. Como consecuencia, se crea un ambiente de dualismo y contradicción que se manifiesta en la novela, ya que, mientras San Petersburgo en el siglo XIX representaba la mezcla racial, lo foráneo, lo nuevo, y lo secular; Moscú, su capital, representaba lo sagrado, la tradición, la pureza y lo anti-ilustrado.

El San Petersburgo en el que vivió y escribió Dostoyeski no sólo tuvo un amplio tránsito de información, herramientas, tecnología, personas, y desarrollo del periodismo, el comercio y la moda; sino también grandes movimientos y formas de pensar que se encontraban en pro y en contra de esta corriente modernista jamás vista. Sin embargo, a pesar de ser cuna del progreso en Rusia, Dostoyeski no describe un lugar de belleza y anhelos sino unas calles congestionadas y deterioradas, con tabernas, casinos, grandes olas de suicidios, miseria y desigualdad.

El razonamiento de lo que es la existencia, lo humano, lo moral, lo justo; califica esta época de desarrollo de la modernidad como una época de reconocimiento, de pluralidad, de imaginación y de nuevas posturas. Las ideas de Raskolnikov, hacia querer un bien común para la humanidad se contradicen con su actuación al considerarse según su teoría un hombre extraordinario que puede pasar sobre la ley por un bien común y futuro, está relacionada con el pensamiento de Nietzsche del superhombre, el cual se encuentra encima de las leyes de la sociedad. Así, Raskolnikov al tener reacciones en contra del progreso, pero por medios progresistas hace alusión a una característica de las personas que comienzan la época moderna[2]. Estas contradicciones, permitirán el desarrollo de muchas teorías modernas que tratan de explicar o imponer el orden social.

Volviendo al caso de Antígona, a pesar de que ella no construye una teoría sobre las leyes y la justicia, actúa frente a lo que considera correcto dentro de un contexto que respeta el linaje familiar y el derecho a los ritos funerarios. Desde su condición de mujer critica las leyes del gobierno tiránico y las desobedece, siendo castigada y al igual que Raskolnikov por medio de un castigo más psicológico que físico.

La reflexión transtextual no aseguramos que Crimen y castigo esté basado en Antígona, sino que la discusión de la supremacía de la ley natural y la divina que exploraron los clásicos griegos, transcendió hasta épocas más actuales como en la que escribió Dostoyevski. Su relación comprende la importancia de la literatura clásica griega en la determinación de las ideas y concepciones occidentales, en las cuales ha transcendido el pensamiento y razonamiento sobre el ser humano, a tal punto que en muchos textos clásicos podemos sentirnos identificados en la actualidad.

En este caso, la relación de los dos autores, Sófocles y Dostoyevski también es dada porque vivieron en momentos históricos y sociales en los que la sociedad se pensaba nuevos cambios en las condiciones de vida de los ciudadanos. Sus vidas estuvieron marcadas por un contexto contradictorio que en algunos casos sólo llega a reflejarse en sus obras, en las cuales se evidencia la realidad de los cambios en las decisiones humanas. Dostoyeski al igual que Sófocles en su obra presenta personajes de pensamientos diferentes, que se baten por diferentes formas de vivir y comprender las cosas.

Bibliografia

Benavente Barreda, Mariano. 1970. Tragedias de Sófocles. Ed. Hernando, Madrid, pp. 1-33

Berman, Marshall. 1988. Todo lo solido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad. Siglo veintiuno Editores. Colombia. Primera edición en español.

Dostoyevski, Fiódor. 1964. Crimen y Castigo. Editorial Bruguera mexicana de ediciones, SA. México.

Lucas De Dios, José. 1994. Áyax, Las Traquinias, Antígona, Edipo Rey, Alianza Editorial, Madrid.

Sófocles (Autor). 1959. Errandonea, Ignacio. (Traductor). Tragedias de Sófocles: Edipo Rey – Edipo en colono, Antígona, Electra. Publicación Barcelona: Ediciones Alma Mater.

Notas

[1] La miseria y el hombre de la miseria es una mirada urbana que trabaja Dostoyevski en sus obras, en las cuales hace referencia al hombre del subsuelo, aquel que tiene una “manifestación callejera individual que sufren un descontrol interior para exponer su circulación social”. (Marshall, 1988).

[2] Como afirma Marshall Berman, “ser moderno es vivir una vida de paradojas y contradicciones” …“la mejor forma de ser moderno es ser antimoderno”.

 

 


Diana Carolina Mendoza y Francisco Domínguez son Licenciados en Ciencias Sociales de la Universidad del Valle, Cali y Magíster en Investigación en Estudios Urbanos de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Ecuador. Especialistas en conflictos territoriales y apasionados por el teatro y la literatura.

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