La Calle de la Memoria en Tres Tiempos | Ximena Pesántez

Por Ximena Pesántez

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

 

Fluye la calle en la distancia:

cabellera larga de muchacha urbana.

El sol traspasa la piel de las hojas vivas,

ellas devienen más claras y fulgentes.

Un árbol levanta su olivácea cresta

que asoma ornada con pasadores de coral.

Un viento leve revolotea entre las crestas

de los emplumados árboles.

Las hojas secas el aire besa:

brotan melodías invisibles trovadores y flautistas

Bailan silvestres flores al pie de los muros

y se enciende una fiesta de velos y colores

En un recodo del camino los recuerdos

me hablan de nuestros días joviales.

Casi inverosímil tu presencia me invade

y abundan mis sienes en jardines y esperanza

….

La calle se alarga solitaria,

Avanza sobre sí misma por el sendero de la tristeza.

Cabalga el viento a través de la distancia,

levanta polvo y basura.

Brama súbito y caen de los árboles

a las veredas sus agitadas ramas.

En sus pausas se mecen los versos inconclusos de la ausencia

y las flores envejecidas se marchitan.

Un tronco solitario cercenado sus ramas y su copa

surge como única posibilidad de apoyo.

Quizás sea la soledad que se planta ante mis ojos

para recordarme que tú te alejas

que tu existencia se pierde por los abismos de la memoria

y convulsionan mis sienes y tiemblan mis manos

y mi boca ahora ausente se ha fugado

albergando una implosión de palabras:

universo secreto y resquebrajado, sangre de demiurgo

y fuego abrazador

….

La calle se ha desvanecido, ya no hay sendero

ni flores ni árboles.

El tiempo sin brújula ha parido el olvido,

ausente estás ya de mi memoria.

Has cruzado del umbral del claroscuro

a la tiniebla, a la ausencia verdadera y real.

Te has ido, limpiaré el polvo y recogeré la basura

y mis ojos abrirán del todo sus párpados.

Ellos avistarán una calle renovada o una nueva calle

o más aún trazaré otra calle limpia y clara.

Una calle sin límites dirigida a los cuatro puntos cardinales

y, en el centro, un frondoso árbol y una nueva flor.

 


Ximena Pesántez. Popayán 1961. Psicóloga Laboral, poeta y mentor de poesía en inglés. Premio “Maruja Escobar” otorgado por la Asociación de Ecuatorianos Residentes en México en 1994, con el poema “Manto Quiteño”. Premio Nacional de poesía “César Dávila Andrade” otorgado por el Centro Cultural Palacio del Poeta en 2019, con el poemario Desde el Balcón de las Palabras. Primera Mención al Mérito Poético otorgado por el Centro Internacional de Estudios Poéticos en 1919, con los poemas “Mis Claveles Iracundos” y “Ecuación”. Publicaciones: Partners in Rhyme: An Anthology of Contemporary Poetry (Varios autores, 2016) y Desde el Balcón de las Palabras (2018). Desde el 2017 socia activa del Ateneo Ecuatoriano, entidad dedicada a la difusión del Arte y la Ciencia. Desde el 2019 miembro de la Sociedad Ecuatoriana de Escritores, entidad dedicada a la difusión de obras literarias. Cursos de poesía en inglés: “Modern and Contemporary American Poetry” (2014 y 2016) y “Sharpened Visions: A poetry Workshop” (2016). En este último, invitada a ejercer como mentor, actividad ejercida desde el 2017. E-mail: luxpe61@gmail.com

 


Foto portada tomada de: https://www.publicdomainpictures.net/es/view-image.php?image=57458&picture=carretera

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