Soy bipolar | Mariana Castro Arévalo

Por Mariana Castro Arévalo

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

 

Hay días que me levanto con ganas de conquistar el mundo, otros días tengo voluntad para realizar mis tareas cotidianas con normalidad y algunos días quisiera olvidarme de las vicisitudes de mi camino y seguir durmiendo…

Como a todas las personas les ocurre.

Es cierto que estuve de mal genio y no quise ver ni hablar con nadie, ni siquiera recibir un cumplido y todo me molestaba…

Como a todas las mujeres a veces nos ocurre cuando las hormonas juegan con nuestras emociones.

Cuando era niña me entristecía cuando algo me faltaba, me alegraba jugar y me enfadaba cuando algo no me gustaba…

Como es normal en todos los niños.

En un solo partido de fútbol muy reñido, el ánimo de algunos hombres se transforma de alegría, a tristeza, decepción, enojo, emoción; en solo 90 minutos se estresan, ríen, sufren, disfrutan…,

porque todos somos bipolares.

Todos somos bipolares porque el mecanismo bioquímico que regula el estado de ánimo de todas las personas varía en los dos polos de los afectos normales: alegría y pena, ocasionando la más variada colección de emociones y sentimientos que nos hacen ser lo que somos.

Yo soy bipolar, pero además tengo una patología en mi bipolaridad, se llama trastorno afectivo bipolar. Felizmente ya no me afecta de ninguna manera y hoy llevo una vida completamente normal.

El universo de mi cerebro es un conjunto de engranajes de colores entrelazados entre sí, que representan el optimismo que intento transmitir a todas las personas que tienen trastorno bipolar.

¿Si es una enfermedad o un trastorno? Yo prefiero considerarlo una condición de mi cerebro con la cual nací, que es un poco diferente a la de la mayoría de personas, pero tengo muy claro que, si no se aprende a controlarla, se puede convertir en un trastorno e incluso en una grave enfermedad, causando que los altibajos del ánimo sean excesivos y se prolonguen por más tiempo de lo habitual.

No me gusta que se llame bipolar exclusivamente a las personas que tienen la misma patología que yo, ni que se use la palabra bipolaridad para referirse al trastorno afectivo bipolar. No es que lo niegue, o que no lo acepte, o que trate de ocultarlo, al contrario, escribí un libro para compartirlo; mi única intención con estas palabras es batallar contra los perjudiciales prejuicios hacia las enfermedades mentales, presentando información para contraponer el desconocimiento de la sociedad. Cuando alguien escucha bipolar o bipolaridad, se lo toma como si fuera un insulto, y se entiende como si casi casi fuera sinónimo de tener un demonio dentro.

Bipolares somos todos, algunos tenemos además trastorno bipolar y espero motivar a todos para que se involucren en derribar los paradigmas equivocados sobre el trastorno bipolar.

 

 


Mariana Castro Arévalo (Quito – Ecuador, 1974). Escritora por vocación; estudia Gramática y Ortografía de manera autodidacta, por afición. Le gusta escribir temas que impliquen realidades. Su objetivo al publicar es que sus palabras cobren vida causando efectos positivos en el lector; aspira que sus palabras conlleven un beneficio social. Publicó de manera independiente su primer libro Mari – La verdad del trastorno bipolar, el 3 de septiembre de 2019. En su libro intenta transmitir optimismo para sobrellevar las dificultades de la vida y para vencer los nocivos prejuicios hacia las enfermedades mentales. Comparte su historia en el blog: www.mari1404.blogspot.com

Un comentario en “Soy bipolar | Mariana Castro Arévalo

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