Ensayo sobre un diálogo virtual (parte I) | Antonio Adrián Montalvo

Por Antonio Adrián Montalvo

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

 

“Es por todo eso, y mucho más, que la indignación me lleva a protestar, y no solo a protestar, sino también a informar; ¡sobre una protesta digna y justa para un pueblo digno! O solo nos queda agachar la cabeza y “pegue patrón”, con golpecitos de pecho: sumisos esclavos. Todo esto bajo mi responsabilidad social, por mi culpa, por reaccionar sin voluntad, ¡sin esperanza… No lo puedo permitir!”

Si. entiendo tus motivaciones muy bien. Y me gustaría analizar tus argumentos, porque son muy parecidos o casi idénticos a los míos, con la diferencia de que llegamos a distintas conclusiones. Cuando tú denuncias que ellos, o el sistema, destruyeron la educación pública, y que estamos en un círculo infinito de desigualdad que el sistema nos impone, distingues claramente que el sistema no tiene ninguna intención de cambiar. Ningún argumento humanitario, ético, o religioso puede cambiar a un sistema sin moral.

De hecho, tu observas correctamente que no le interesa que seas humano o que rompas ese círculo de miseria. te quieren ignorante, enfermo, esclavo… yo pienso, estoy completamente seguro, de que esto es verdad, y no solo hoy, sino también en el pasado de siglos de historia humana. El sistema de cosas en el que vivimos los seres humanos es permanentemente cruel y eso no va a cambiar por si solo, ya que esa es precisamente su mecánica de éxito.

Las circunstancias pueden variar, y el sistema se adapta: una guerra hizo que el sistema permitiera a las mujeres trabajar y eventualmente educarse. Entonces, eso llevo al voto femenino (universal). Una pandemia frena o detiene el comercio global, entonces el sistema aprovecha para dar créditos a todos los pueblos de la tierra, que jamás podrán repagar.

Esto no pasa solo en nuestro pequeño país, sino que el municipio de una pequeña localidad española también lo está sufriendo en este momento, y en los Estados Unidos, y Sudamérica entera. El sistema no es el gobierno de un presidente, u otro… es más bien miles, millones de insignificantes personas que toman decisiones individuales y egoístas: corrupción local, venta de comida adulterada, comprar un arma, despreciar a otra persona, golpear a una mujer… cuando este comportamiento inmoral se generaliza, cuando pensamos que, si el otro lo hace, yo también, ahí es que lo percibimos como una realidad social.

Entonces es que miramos a nuestros líderes políticos o religiosos y les preguntamos, ¿qué pasa? ¿Por qué no hacen nada? Y ellos, a veces cómplices, a veces perplejos (porque si hay gente honrada entre los políticos, los religiosos y la policía), no pueden hacer nada. No solo por sus compromisos con personajes financieros o gobiernos extranjeros, sino porque no hay nada que puedan hacer. El líder mínimamente honrado destituye a sus obispos, ministros, o militares y entones el sistema reacciona inmediatamente, y lo anula, o simplemente lo asesina y coloca a otro que no va a cambiar nada, y que puede soportar las consecuencias de sus decisiones crueles (como en nuestro querido Chile del 73, por ejemplo). Así de fácil. Desmantelar el sistema desde adentro parece imposible. Por eso yo no intervengo nunca en política. Por principio no me arrodillo ante una bandera, y si me obligaran a pertenecer a un partido político y asistir a demostraciones violentas para poder comprar comida, como en Venezuela hoy, o en la Alemania nazi entonces, aunque no sean lo mismo, tendría que escoger el castigo…

Así, llegamos a la otra opción de cambiar a un mundo sin compasión: a la lucha social -el tratar de cambiar al sistema desde afuera-. Tú dices que la indignación te lleva a protestar, para no vivir sumisos ni esclavos, sin dirección, sin voluntad y sin esperanza. En eso también coincidimos. La crueldad y el desprecio por la dignidad humana del sistema en el que vivimos es razón para que los no-millennial sintamos también indignación moderna. Nuestra forma de responder o de actuar es distinta y me gustaría explicar cómo y porqué.

Mientras seguías mi argumento, viste que yo no culpé directamente a los líderes del sistema de cosas por la maldad de ese sistema, o su crueldad. Sus líderes son simplemente personas permisivas, poco educadas en ética o moral (qué no es lo mismo que no tener ética o moral), en pocas palabras: débiles.

A veces, mientras más alto es su cargo, son incluso idiotas. No lo digo como un insulto, el idiotismo es una condición mental, en la que el paciente muestra un coeficiente intelectual irrecuperablemente bajo.

Si escuchas hablar al dictador, al líder religioso, o al Salvador de la patria (excelente ejercicio intelectual, por cierto), es fácil notar la evidente deficiencia de vocabulario, la pobreza de argumentos y la ausencia de coherencia en sus respuestas, si es que las dan. Suelen ser personas mediocres, con pocas cualidades: avidez, violencia en las mas de las veces, envidia, rencor acumulado, desmesura o descontrol en sus sentimientos, y una profunda falta de empatía.

Fíjate entonces, que la lucha social que tu favoreces se suele centrar en ellos, sus ministros, y los edificios que los representan. Cuando ocurre algo horrible, como una muerte violenta, la sociedad civil exige la destitución de tal o cual persona. Si es algo horriblemente empobrecedor, como el incremento de la deuda externa, o el cierre de bancos y congelación de cuentas, entonces la queja social se convierte en lo que vivimos hoy en todo el planeta: la interrupción de la economía urbana, el flujo comercial por carreteras, la destrucción de propiedad pública y la denuncia de la falta de moral por parte de esas autoridades.

¿Cual crees tu que va a ser realmente el desenlace de estas protestas sociales? ¿Cambio de políticas macroeconómicas? (no lo creo). ¿Anulación de la subida de precios de los combustibles? (ya se consiguió). ¿Destitución de ministros? (algunos ya renunciaron). ¿Dimisión del presidente y elecciones anticipadas? (acaba de pasar en nuestro país hermano, Bolivia; mira tu quienes lo sustituyeron…). Dime, ¿cuáles crees que sean los resultados finales de la presente lucha social?

Yo, personalmente, se que no voy a estar nada satisfecho con los resultados. En parte por la experiencia de 30 años (si, soy viejo) de ver lo que pasa después de una revuelta ciudadana. Este mismo gobierno es el resultado de acabar con el gobierno anterior, por ejemplo. Todas las protestas terminaron con un nuevo presidente.

Mi falta de entusiasmo es, en parte porque creo que cambiar de monigote no es muy efectivo, considerando bien que eso solo muestra nuestro fracaso en los objetivos y los motivos originales de la queja: dignidad, salud, educación…más bien pienso que algunas partes oscuras del sistema utilizaron a los manifestantes y periodistas de entonces, para librarse de un presidente que expulsaba embajadores gringos, y cerraba bases militares.

El que esta ahora ya no hace esas cosas. Y no olvides que fue la sociedad civil, en permanente desacuerdo con el gobierno de hace pocos años, que ahora condena y pide la expulsión del actual presidente. También pienso que se está manipulando a las organizaciones civiles en este momento, para conseguir metas del sistema mismo. No puedo creer que madres con niños e indígenas se metieran a la contraloría a quemar documentos en el segundo piso.

Yo creo que la lucha a la que tú haces referencia solo es parte de ese círculo infinito de desigualdad qué mencionabas al principio. Por suerte, en pocos meses, tu yo podremos ver el resultado social juntos. ¿que soluciones propone un viejo como yo? Te lo explico si me pones unos “likes”, ja, ja, ja…

 


Antonio Adrián Montalvo. Explorador y aventurero de profesión, ha viajado durante diez años con la National Geographic como Instructor de Fotografía. Marino mercante, licenciado en educación, y magister en ciencias ambientales, ha publicado sobre astronomía y una guía para las Islas Galápagos. Siendo buzo profesional, compositor y nieto orgulloso del poeta Antonio Montalvo, también disfruta escribiendo la poesía.

 


Foto portada tomada de: https://www.pexels.com/es-es/buscar/dialogo%20virtual/

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