Matriushca | Silvia Pérez Loose

Por Silvia Pérez Loose

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

 

Soy una matriushca humana, soy la más chiquita, la última de todas. Me cobijo no entre otras muñecas, me envuelvo en mantas que me dan la sensación de estar protegida y alejada de la rutina hostil.

Me envuelvo en una y otra capa de algodón, y trato, en lo posible, de permanecer ahí, en esa pequeña cueva, segura, cálida, sin ser juzgada. El estúpido celular suena, con un sonido muy antipático, desde muy temprano pero no me importa. Lo revisaré cuando me provoque. Nunca son noticias relevantes.

Esas mantas son como una cebolla, muchas capas que pelar y, al final, estoy yo, vestida con una camiseta muy vieja y cómoda, con mis ojos cerrados como un bebé que acaba de nacer y le cuesta abrirlos.

¿Por qué hago esto? Es una pregunta muy lógica, pero sé que mis explicaciones pueden ser débiles y no pretendo convencer a nadie.

La historia de la Matrioshca es interesante y especialmente notable. Como ya lo mencioné me siento una de ellas, la más pequeña, la más arropada, la más protegida. Cualquier mala noticia tomará un tiempo llegar a mí.

“Una matrioshka o también conocida como muñeca, babushka mamushka o un conjunto de muñecas rusas tradicionales creadas en 1890. Su originalidad es que se encuentran huecas y en el interior albergan una nueva muñeca, y esta a su vez en otro, en un número variable eso puede ir desde cinco hasta el número deseado, siempre que sea un número impar, aunque debido a la dificultad volumétrica, es raro que más de veinte.

“Se caracterizan por ser multicolores, o por la presencia de elementos decorativos en la pintura, como jarrones o contenedores sostenidos por las muñecas. A veces las muñecas interiores son iguales entre sí, pero se pueden diferenciar en la expresión de ellas o en el contenedor que tienen, la matrioshka con más muñecas de las que se sabe que tiene 75 unidades.

“Las matrioshkas no son una artesanía rusa original; las primeras datan de 1890 y se menciona que se inspiraron en muñecas similares traídas de Japón. Sin embargo, el concepto de mantener objetos dentro de otros iguales ya existía en Rusia, y se aplicó a manzanas talladas en madera y huevos de Pascua. El primer huevo Fabergé, creado en 1885, tenía dentro una yema hecha de oro y en su interior una gallina y una corona.

“Hay referencias que atribuyen la creación de tales muñecas en Rusia por Sergei Maliutin, un pintor de un taller de artesanía en Abramtsevo (al norte de Moscú), que vio un conjunto de muñecas de madera japonesas que representan a los siete dioses. En 1900, M.A. Mamontova, la esposa de Savva Mamontov, presentó la muñeca en la Exposición Universal de París. El juguete ganó la medalla de bronce. Después del éxito en la exposición, Mamontov fue responsable de la difusión de la muñeca y pronto otros pueblos crearon sus propias versiones.”[1]

Soy una matrioska americana y sé que, como yo, existen muchas. Lo que pasa es que no han sabido encontrar el nombre. Un nombre, titulo o rótulo son importantes, nos coloca en un espacio ineludible donde por fin somos capaces de explicar nuestra aflicción.

Hace veinticinco años, un compadre que viajó a Rusia me regaló este peculiar suvenir. Nunca le puse atención a ese regalo hasta que me identifiqué con él. Ahora sé que cualquier regalo, tarde o temprano, te habla, te conduce, te advierte y sabrá que pasa contigo.

La matriushca más chiquita soy yo. Las otras que me cubren, son las madres que me abrigan, como me abrigan mis mantas, una encima de la otra, y para ser sincera nunca quisiera destaparme.

Solo puedo decir que existimos muchas personas en este mundo, que desearíamos ser la muñeca más pequeña de la matrioshca. No importa nuestro origen, la sensación de aspirar a ser protegidos es universal.

 

Notas

[1] Tomado de: https://definicionyque.es/matrioshka/

 


Silvia Pérez Loose (1965) Guayaquil. Estudió Literatura y Filosofía en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil. Participé en varios talleres Literarios organizados por la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas. Ha publicado dos libros de cuentos Una cortísima situación (1998) y Aguajes y sequías (2016). Profesora de Literatura, Filosofía e Historia del arte.

 


Foto portada tomada de: https://www.freepik.es/fotos-premium/matreshka-rusa_8029431.htm#query=matrioska&position=14

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s