Los cuadernos de Maenza: El hombre de la arena, de E.T.A. Hoffmann | Diego Maenza

Por Diego Maenza

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

 

Historia

Un joven estudiante se enamora de un autómata.

 

Discurso

La historia es referida por un narrador omnisciente en tercera persona del singular. Sin embargo, inicia con varias cartas que intercambian los personajes principales y que nos brindan suficiente perspectiva para entender los hechos posteriores. Entre otras curiosidades, en estas misivas se alude a ciertos hechos de la infancia de Nataniel (protagonista del relato) en torno al hombre de la arena. Las cartas están dirigidas a Lotario, amigo suyo y hermano de su novia Clara.

Por su lado, el narrador omnisciente nos refiere la insólita historia de estos personajes. Nos narra que Nataniel descubre en un vendedor de barómetros al asesino de su padre. Clara intenta calmarlo, mas sus esfuerzos son vanos.

El estudiante Nataniel pronto dejará de pensar en Clara al creer que ella no lo comprende y se sentirá atraído por Olimpia, la enigmática hija de su profesor Spalanzani. Nataniel logra acercarse a Olimpia y queda sorprendido por la aparente pureza de aquella mujer que no hace más que repetir cortas expresiones. Pese a las advertencias de su amigo Segismundo, Nataniel se enamora de Olimpia. La frecuenta con esmero y pese a la muy rara prudencia de la joven, Nataniel se siente cada vez más atraído hacia ella. Pide la mano a Spalanzani. Con la esperanza de que Olimpia lo acepte, se dirige hacia ella con un anillo en señal de ofrenda. Cerca de consumar su declaración amorosa, descubre una riña en la habitación de Olimpia. Se trata de un Spalanzani agitado, disputándose a la joven, halándola por las extremidades, con el vendedor de barómetros, el extraño Coppelius. Al ver el cuerpo destrozado de la joven, el profesor Spalanzani se lamenta de la destrucción de su mejor creación. Este incidente conmociona a Nataniel; desconcertado, sucumbe en un estado de locura.

Tiempo después, al sentirse ya recuperado, Nataniel vuelve a tomar las riendas de su vida junto a su novia Clara y sus amigos Lotario y Segismundo. Pero luego, en un instante a solas, Nataniel cree descubrir en el semblante de Clara el rostro de un autómata. Frustrada su intención de asesinarla, opta por el suicidio al arrojarse desde una gran altura, mientras reconoce, entre los curiosos observadores del macabro espectáculo que está protagonizando, la mirada enigmática de Coppelius.

 

Espacio

Hoffmann no da nombres determinados, pero podemos comprender que el drama de Nataniel se desarrolla en la ciudad de Berlín, y tanto Lotario como Clara están viviendo en un pueblo o una ciudad no central.

 

Tiempo

Referida en tiempo pasado, el narrador anónimo y omnisciente cuenta esta sugerente historia que transcurre durante algunos meses.

En las misivas del comienzo, se hace alusión a determinados hechos del pasado del protagonista.

 

Personajes

Clara es novia de Nataniel y hermana de Lotario. Esta fresca muchacha apacigua los ánimos excitados de su joven novio; con sentido común encara las inquietudes que perturban el ánimo de Nataniel, y tratando de hacerlo entrar en razón, emana su escepticismo en torno a la naturaleza de los tormentos que lo afligen, atribuyéndolos a su exacerbada imaginación. A más de otorgarle una explicación racional a Nataniel sobre determinado hecho de su pasado (la presencia del hombre de arena en su infancia en la personificación de Coppelius), Clara le brinda una respuesta transparente de su presente.

Nataniel es un fiel personaje de Hoffmann, un hombre movido por sus obsesiones. Joven estudiante, en su afán por desacralizar las explicaciones sencillas, recurre a subterfugios más oscuros. Solo un espíritu tan contemplativo como el de Nataniel pudo ser conmovido por la sencillez y purera que emanaba de un maniquí. Sin comprender la naturaleza de este ser casi inanimado, el joven sucumbe a la fiebre de un enamoramiento poco común.

Lo atormenta un hecho de su infancia que tiene repercusión en su modo de actuar. Olimpia es el escape de Nataniel fuera de la realidad, aquella realidad que lo persigue y martiriza. En ella encuentra sosiego, y a ella se entrega con pasión. El espíritu mortificado de este joven estudiante se desgarra hasta la locura cuando comprende, de golpe, al ver el cuerpo de cera despedazado, que su amor no ha sido más que una muñeca.

Hoffmann crea en Nataniel un personaje obsesivo, urgido por hallar un escape fuera de los condicionamientos cotidianos de su realidad. Y en este afán de elevarse más allá de sí mismo y de todos, llega a derrapar en el extremo de la vacuidad. Le reprocha a Clara, después de leerle unos poemas, que ella es un autómata, inanimado y maldito, para luego terminar enamorado precisamente de un maniquí. Aquí Nataniel halla el refugio que su propio espíritu le implora.

 

Lenguaje y estilo

El hombre de la arena está atravesado por una rara perfección. El lenguaje impetuoso de Hoffmann (presente en relatos como “El caballero Gluck”, “La casa vacía” o “La ventana esquinera de mi primo”, con su rabia descriptiva) se equilibra en todos sus aspectos para darnos la medida justa entre los hechos fantásticos que toman aspecto de aparente normalidad, y una historia contada sin escapes que nos mantiene en estado hipnótico.

Es recurrente el uso de descripciones precisas sobre los personajes, pero ninguna de ellas se siente fuera de lugar, otorgándole al relato menos impresión de artificio.

Hoffmann sorprende en cada cuento con técnicas variadas, lo que enriquece su literatura. De este modo, El hombre de la arena comienza con cartas que intercambian los protagonistas.

También injerta un tipo de narración directa hacia el lector, y una dilucidación en torno a la forma de narrar. Maneja el asombro con verdadero acierto.

Historia muy bien construida, El hombre de la arena es una pieza clave de la literatura fantástica de todos los tiempos. Sus herederos naturales han sabido aprovechar esta variante del mito de Pigmalión para forjar nuevas propuestas. Autores tan disímiles como Landolfi o Schulz (el primero en La mujer de Gogol y el segundo en sus Tratados de maniquíes) han sabido beber de esta historia.

De igual manera, este relato ha despertado múltiples interpretaciones en otras disciplinas. Una de ellas, de Freud, gira en torno al tema de los ojos, presente en el relato, y su interpolación con la castración.

Según Berta Vias Mahou: “El mago del Este, como le llamó Balzac, fue un extraordinario narrador de lo fantástico, de lo inquietante y de lo diabólico. Precursor de los surrealistas, en su obra se confunden sueño y realidad, aunque ironizando siempre acerca de esta última. Las obras de este romántico del lado oscuro de la naturaleza han tenido gran influencia sobre un buen número de autores de la literatura universal, entre ellos Honoré de Balzac, Lord Byron, Nicolai Gogol, Edgar Allan Poe o Charles Baudelaire”.

 


“Los cuadernos de Maenza” constituyen una serie de análisis literarios en torno a la poesía, el teatro y el cuento. Como colaboración exclusiva, los estudios que conforman “Los cuadernos de Maenza” son publicados mensualmente por la revista Máquina Combinatoria.

 


Diego Maenza (1987). Escritor. Es autor de la novela Estructura de la plegaria (Casa de la Cultura Ecuatoriana 2018) que aborda temas sensibles como la pederastia y el aborto en el contexto de la vida íntima del clero católico. Su libro de poesía Bestiario americano (Libros Duendes 2017, Tektime 2019) condensa mitos urbanos y leyendas de todo el continente, y ha sido traducido al italiano por el escritor Francesco Basso. Su más reciente obra es el libro de relatos Identidades (Ediciones Alféizar 2019).

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