Jodorowsky entre la “Psicomagia” y “Ojos de oro” | Mayra Aguirre Robayo

Por Mayra Aguirre Robayo

 

Alejandro Jorodowsky (Foto: https://bit.ly/2XFIFjM)

Alejandro Jodorowsky Prullansky no solo hace cine, sino que es escritor, director de teatro y creador de técnicas terapéuticas. Se lo considera como revolucionario en este arte psicosomático. En la obra Psicomagia destaca sus experiencias en México con los brujos o curanderos en el mercado de Sonora. Se topó con amuletos, esculturas de yeso de la Virgen de Guadalupe convertida en esqueleto, jabones benditos, limpias de cuerpos y del aura. Estos hábitos curativos no eran aceptados por los médicos profesionales. No aceptaban el lenguaje onírico, sólo el racional. Las enfermedades son como sueños; mensajes que revelan problemas no resueltos. Los brujos son creativos montan técnicas personales, ceremonias, hechizos, lavativas con café con leche. Los enfermos tienen fe, creen en milagros y pueden curarse. Jodorowsky denominó a estos trucos como trampa sagrada que le permite al enfermo sanarse mediante la intuición más que desde la razón. Su experiencia con su hijo de Adán de seis meses le patentó su acercamiento a la magia: un amigo fitoterapeuta le recomendó verterle 30 gotas de aceite esencial de plantas en la boca para curar su bronquitis; como no mejoraba le demandó a su exmujer Valeria que sí era católica, que rezara un padrenuestro cada que le aplicaba el remedio; y su hijo mejoró.

 

Psicomago y escritor espiritual

El psicomago de curandero pasa a ser consejero. El editor de la colección Espaces libres publicó el libro de Jodorowsky El teatro de la sanación en 1995, en Francia. Su publicación le demandó practicar dos consultas diarias guiadas por la intuición. Establecía los árboles genealógicos, leía el tarot; lo que derivó en dar clases a terapeutas. Se inició como escritor espiritual y nació otra de sus obras La danza de la realidad (2001). En el 2002 dio una conferencia en Madrid en un aula universitaria a unas seiscientas personas conducidas por el joven profesor Javier Esteban que le regaló su libro Duermevela (diario de sueños). Martin Bakero, poeta y doctor en psicopatología que asistió a uno de sus talleres ha aplicado la psicomagia en la curación de enfermos mentales.

 

Ejercicios de imaginación

Lo primero que hay que hacer es ser creativos. El intelecto está comprimido por la cabeza y cuando se cierran los ojos, se está en la oscuridad. Cada vez que cierro los ojos es como estar en prisión, entró en una mazmorra. Esa impresión del espacio viene del concepto de la propiedad privada, el derecho al espacio, a la estrechez.

Del budismo toma el crecimiento. Sentarse erguido y pensar en toda la amplitud hasta conseguirla: y se da la posibilidad de ir hasta el infinito. Cambiar la percepción de cada uno de nosotros da la magia chamánica.

En su obra Ojo de oro (Metamorfosis, Psicoproverbios y Poesofía) (2012) ve en la poesía un valor sanador. Crear una poesía terapéutica para que libere a aquellos que sufren de su cárcel individual, transmitiendo la paz de la conciencia impersonal. En la Grecia antigua, la poesía nació ligada a la filosofía. En la India los vedas milenarios se codeaban con la filosofía y la poesía. En Tao Te Ching de Lao-tzu (también Laozi o Lao-Tze), la belleza poética se entrega al servicio de lo sagrado. En el plano creativo en su blog mostró poesofermas y se convirtieron en tratamiento terapéutico:

“Si no sabemos guardar una cosa con amor, no sabemos guardar”.

“Lo que no te gusta en mí, mejóralo en ti”.

“Los países son una ilusión. El único territorio real es la Tierra”.

“La alabanza es el comienzo del insulto”.

“Serás fuerte si entre débiles no olvidas tu debilidad”.

“Nada es sólo tuyo, El yo no es posible sin la existencia del otro”.

“No maldigas tus problemas: sin nubes no hay lluvia”.

“Los amores olvidados son los más preciosos, no por ellos mismos sino por sus mil sombras”.

“Lo real es el área donde no existe el yo personal. Ir hacia allá es regresar a uno mismo”.

 

Breve perfil de Jorodowsky

Chileno, nacido en Tocopilla en 1929. Es de ascendencia judeo-cristiana. Se naturalizó en Francia en la década de 1980. Estudió pantomima con Marcel Marceau. De su obra publicada como escritor se destacan: Psicomagia, Yo, el Tarot, Evangelios para pensar, El maestro y las magas, La danza de la realidad, Cabaret místico, Poesía sin fin, La metagenealogía. De sus películas cito a: El Topo, Montaña sagrada, La danza de la realidad, poesía sin fin, El ladrón del arcoíris, entre otras. Su cine es simbolista, esotérico, surrealista.

 


Mayra Aguirre Robayo. Columnista de La Hora, docente universitaria (UTE), periodista, socióloga, crítica de cine y crítica literaria.

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