“El Manual de la Derrota” de José Hidalgo Pallares | Katherine Mera Pereira

Por Katherine Mera Pereira

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

 

En 2019 Editorial Festina Lente publicó El Manual de la Derrota, una compilación de 13 cuentos escritos por José Hidalgo Pallares. Había comenzado a leer este maravilloso trabajo literario, unos pocos días después de mi cumpleaños, que por cierto fue uno de los mejores regalos que recibí en esta nueva vuelta al sol. El autor me sumerge en lo cotidiano, lo real del día a día, usando un lenguaje coloquial. Me hipnotiza la manera del uso del lenguaje en las voces de los personajes, los que a veces suenan a mis padres, a mis hijos, o personas que conozco y los revivo en las líneas de José Hidalgo.

Cuando comenzó la cuarentena el 14 de marzo de este año, me faltaban dos cuentos por leer para terminar esta obra que me enganchó por completo y terminé de leerla como por el 27 de marzo, mientras subrayé el libro como si sus letras fueran a desaparecer de mi memoria.

Volví a la época del colegio con “Los Graduados”, realmente regresé en el tiempo, amores de adolescencia, padres autoritarios, farras y los problemas de ese entonces que parecían enormes. Los famosos reencuentros en los que nos vamos viendo más viejos, más gordos y nos reímos al recordar todas las cosas que hicimos mientras nuestra vida transcurría en las aulas, a pesar de que en casa muchas cosas estaban prohibidas. La narrativa de este cuento en especial es impresionante, perfectamente fechada, en la cual las voces de todos los interlocutores describen al protagonista y las vivencias de este, y él, un tipo tranquilo al que le dan viviendo su vida.

La voz literaria de los personajes se torna totalmente familiar, protagonistas potentes, pero a la vez naturales, que nos recordarán a personas cercanas ya sea amigos, familiares, compañeros de trabajo o quizá los vecinos. Las historias se desarrollan en Ecuador, lo que denota un sentido de pertenencia e identidad del autor y puedo confesar que como buena compatriota le he tomado mucho cariño a este libro.

En mi primera lectura me encuentro con un personaje totalmente convencional, quien no sale de la rutina, planea su día desde que se despierta y organiza cuidadosamente todo lo que hará durante la jornada. Este actor al salir de su zona de confort se hace una película terrible en su mente, a tal punto que su descontrol le provoca un infarto. Este relato me lleva a pensar que siempre anticipamos ideas espantosas en nuestra cabeza y creamos un sinfín de historias al límite de estresamos tanto por algo que ni siquiera ha sucedido aún, lo que nos provoca insomnio, ansiedad y no logramos controlar los pensamientos, menos nuestras emociones.

La narración de Hidalgo nos transporta a vivencias habituales, interlocutores que llevan una vida de acuerdo con la corriente de la moda o de las maracas de diseñador, los mismos que son más vulnerables para sufrir un atraco. Cuando lo leo, reflexiono –no se puede arriesgar la vida– por un celular o la chompa súper cara, porque es un símbolo de estatus, o porque los zapatos me costaron un ojo de la cara. Y a la vez me hallo con los típicos mirones cobardes, descomedidos o que simplemente tienen miedo a represalias y se quedan impávidos ante un asalto o lo que es peor un asesinato. Encuentro fascinante como el autor describe de manera sutil el morbo inconsecuente de un espectador que presencia un crimen y no hace nada, absolutamente nada. No se si es insensibilidad o terror, pero así somos tan humanos y poco solidarios.

En el Manual de la Derrota que, por cierto, muy bien merecido, es el ganador del premio Joaquín Gallegos Lara, por su narrativa, total mente limpia, con una prosa minuciosamente perfeccionada, la destreza del cuentista en el manejo de los tiempos y el hilo conductor, el autor a construido personajes vigorosos. Es un relato perfecto, casi se puede tocar la realidad cuando Hidalgo describe los típicos encuentros con los amigos en un partido de futbol, parejas que sufren por la economía, o por no ser aceptados por familias curuchupas. Actores que se envuelven en negocios ilícitos o fraudulentos, sin pensar en las consecuencias, únicamente para ser parte “de” y encajar en una sociedad consumista. O el característico el familiar que te jode las fiestas porque se muere en navidad o año nuevo. Me pasó mucho esto mientras estuve casada, los familiares de mi ex eran bien fiesteros, siempre pedían pista en carnaval, fin de año, o cerca de las fiestas familiares.

En su “Carta a Papá” me quebró el corazón, un padre es diagnosticado lejos de casa, supongo que de Alzheimer o alguna de esas enfermedades raras de la misma etiología y espera que sus pequeños hijos lo recuerden para cuando él se haya olvidado ellos. A esta historia la sentí muy cercana, he visto a mi mejor amigo recorrer el duro camino con su madre que tiene demencia senil temprana y aún que él sobrelleva sus conflictos de la manera más descomplicada posible, el sarcasmo siempre nos hermana y nos hace compinches, para hacer más soportable la tragedia.

Las voces literarias hablan de lo habitual en el trabajo, papeleo, esfuerzos para conseguir un ascenso, la frustración de no poder enfrentar a los jefes. De la traición en el matrimonio, de separaciones, divorcio y lo complejo de amar y soportar en una era de igualad de derechos y libertad de expresión. El escritor describe los diferentes tipos de violencia en las circunstancias que he puntualizado, así como el abuso de autoridad, el poder que tiene: un jefe, el dinero, los esposos o los padres y como este poder nos complica la vida, nos hace sentir infelices o pequeñitos. Lo que nos identifica de alguna manera con la narración.

Recomiendo la lectura de esta obra maravillosa, tal vez suene duro meter el dedo en la llaga en este momento de incertidumbre y preocupación, pero les prometo que muchas de las situaciones narradas por José Hidalgo Pallares nos van a trasladar a la reflexión y podemos repensar en la tolerancia y la solidaridad, para aplicar estos valores con quienes nos rodeamos durante los días de nuestra existencia. La lectura de esta obra debería ser una prioridad para los amantes del género del cuento.

 


Katherine Mera Pereira, licenciada en Ciencias de la educación con especialización en Lengua y Literatura. A los 18 años escribe su primer relato, “Un Cuento Raro de Navidad”, primer lugar en el “Concurso Navideño” de Cuenca, 1991. En 2014 obtiene el tercer lugar en el Concurso “Construyendo Identidad”, Quito, con el relato “Morlaca Soy”. En 2015, el cuento “El bosque O´Rourke” logra el tercer lugar en el concurso “Cuentiembre” Random House, Barcelona. En 2019 publica con El Ángel Editor (Quito) su libro “Epístolas de amor al cielo, y participará en el encuentro Paralelo Cero 2020.

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