Tómbola | Malú Suárez

Por Malú Suárez

 

Y entonces, la brisa desnudaba las tómbolas diarias de mi mente con pértigas flotantes sin oído y sin voz. Eran noches tardas, como quien llega a suspiros sin mirar las sinfonías escondidas en el sol, y la vida seguía su ruta sin rostro como siguen dos copas al vino de uva inacabada. Un mapa de su mirada me guiaba a dar suspiros en el agua de su ser, “solo tráeme el sol para beber”, gritaba, “porque beberse la luna en las noches es como besar toda la muerte que hay en la vida”. Y vaya alguien a saber qué luz es de la luna sin antes ser del sol, pero yo crezco despacio en la expoliación de vidas a regalo de la propia, y pensé en no tocar el Sol para beber, pues quienes firman la panza del deseo, se dejan caer en los abismos borrosos del poder ajeno. Fue así, como la vida aceptó mis jeroglíficos de regalo y sucumbió ante la calle rumiante que sabe abrazar el sol a las noches. Aconteció, entonces, que vi a las risas sacudir la espalda de la desesperación y renuncié a los cabellos del sol para asumir la gris trampa de la seguridad lunática. Adormecí senderos en mi espalda y froté espejos oscuros en mi lengua de luz. Cuando salía la víspera a despertarme, me escondía tras el infierno de los somníferos enfermos de mí. De esa pretendida narcolepsia emocional habría de despertar un día. Con la espalda amurallada di saltos contra la pared y me bebí el abismo extático de la carencia, recorrí brisas y senderos sin nombre, construí agonías con mi nombre, lidié los sopores de la tristeza con sonrisas emanadas de la Verdad, la Creación me era afable, bebí tragos fortuitos de palabras colmadas de miel y sostuve en mi cabeza la ligereza de los buenos pensamientos, ansiaba lo bueno, luchaba la paz, brindaba por la soledad de tanto pez amargo atado a la multitud de sus emociones indolentes, recobraba y creaba en mí la axiología, en la cimentación aún informe de mi luz incipiente. Me aventuré faces de mar y me alheñé la locura con antifaz voraz. Mil fragmentos de azar me hacían huecos en el olvido, el corpiño de la desidia se vestía de luto en mi mirada erguida. Vagando las sonrisas en infancias de cristal, con retazos de existencia insuficientes, me ponía a dibujar la libertad en forma de jaula, sabiendo en mis labios las llaves de toda pared, frenando el ritmo de mi ser en la sonrisa vana de mi ayer, me conquisté, e inventé el consomé de la risa. Cada noche se me desprenden nuevas abadías de luz por las ventanas, se me desprenden también las entrañas sobre el papel. Riego de brisas nuevas todo mi ser, empiezo a cultivar mi jardín en esferas de sol propio. En ese espacio multisensorial del pasado recorriéndome la ingenuidad se tejía el vidrio destartalado de la precariedad, porque la escatológica ambición vino a contarme jácaras de abismos ávidos de pasión, que se deslizaron por la moralina fluyente de mis brazos y se ahogaron en mis, ahora, atajos y antojos al Bien.


Foto portada tomada de: https://www.pexels.com/es-es/foto/pareja-amor-mujer-beso-3693878/

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