Mr. President | Adrián V. Grimm

Por Adrián V. Grimm

 

—¿Ves allá? ¿Allá donde ese árbol chueco nace en ese arbusto de flores amarillas?

—¡Ah, si! Esas flores amarillas. ¿Cómo se llaman?

—No lo sé. Pero justo ahí solían arrojar sus muertos los miembros de la banda de Los Presidentes.

—Hace años que no oía de ellos. Eran los que te escribían… o dibujaban a puñaladas una banda atravesada por el pecho. No me gustaría vivir tan cerca de un lugar tan tétrico… tan poblado de … flores amarillas.

—Si es tétrico, pero es un recordatorio. Para mí lo es. Esas palabras que solían escribir aún son leyenda en este barrio: que… si mi poder en la sapería; …que si mi poder en ya no poder joder; …que si esto es otra obra de León; …que si por ser más sabido que Fabiolo.

—¿Y, de que te son recordatorio? ¿De eslóganes?

—¡De nuestra reciente historia republicana, ja ja ja!

—De muertos y desaparecidos políticos te podría hablar días, parcero. No me tires de la lengua. Mi país está como cubierto de flores amarillas y árboles nacidos chuecos.

—Un día me llevas y me muestras.

—Si no me olvidas, lo haremos.

Más o menos así, procedía siempre que tenía visitas en casa. Una casa con piscina atrae las típicas amistades y los amores de verano. Salíamos cotidianamente de madrugada del bar Los Donguis en la Pradera y Aristizábal. ¿Invitábamos cocteles a las mujeres solas y después, tan amigos… quieres ir a una piscina? Si la dama creía en fantasmas, o era activista, o silenciosa; me podía pasar horas inventando o redecorando crímenes y maldades ajenas. Cuando sus ojitos mostraban lo blanco, o se torcían los dedos era buen momento para tomar un café y dejarlas hablar. El miedo es la emoción más básica del ser humano, y suele arrastrar en su huida inhibiciones y tabúes. Hablarles de la muerte, a esas flores recién abiertas, era mejor estrategia que emborracharlas o cortarlas. No soy un coleccionista y menos un jardinero, más bien soy como la oscura mariposa que merodea jardines y se posa delicadamente sobre pétalos húmedos, perfectos y perfumados.

Un día, tras recitar poesía con los amigos y enemigos de siempre, apareció con faros altos Luz Manuela. Un huracán caribeño y primera flor que vi, que se reía de la muerte; primera en mi corta experiencia. Rondaba las cornisas, las esquinas de los cubos de los edificios minimalistas, los silos de los molinos, las antenas de celular, etc. No podría decir que fuera una siempreviva, o una chuquiragua; lo suyo era más como ser una foto de una flor antigua y exclusivamente funeraria. Una noche entre sus brazos y piernas, dormidos asaltó el recuerdo de algo a lo que ella se parecía mucho.

—¡Una cariátide!

Una imagen de algo bello… y muerto. Cuando me di cuenta días después, ya la oía con los ojos en blanco y los dedos doloridos y tronados. Sus historias entretejían sin piedad lo poco que sabía yo de historia con lo poco que yo sabía de crueldad; que si los falsos positivos, que si las cuotas patrióticas, que si las fosas comunes, que si los bebés correo, etc. Todas, cosas realmente trilladas por las noticias y los videos de internet; pero que, habladas en primera persona, sumían a cualquiera en la más desesperante sensación de fragilidad. A mí si, al menos.

—Vinieron los paras y nos separaron entre sapos y ñeros; dos clases distintas de esclavos. Los unos debían morir, ceder y abonar el terreno de los segundos.

—¿Y tú de cuales eras?

—Yo era estudiante, costeña, bonita; la guerra fue mucho más cruel con nosotras, conmigo y mis hermanas, quiero decir.

—Hace años que no oía nada de ese conflicto. Me parecía superado, ya veo que no.

—Duérmete mejor. Si te cuento lo que sé, no podrás dormir, y si me hacés recordar no dormiré yo.

No sabía hacer bolones ni patacones, y ni hablar de empanadas. Medio lograba hacer tortillas decentes que llamaba arepas. La sopa de bolas de verde le resultaba incomprensible hasta que la vio humeando entre nosotros. Coincidió que ese justo mes era mi cumpleaños. Acuario hasta las patas, con débiles canillas y mala respiración, y, además, esta intuición, esta facilidad para ir mintiendo y entretejer lo mínimamente real con lo cierto. Este puente hacia lo que no es, aún no es, o no será. Ambos éramos acuarios.

Desperté como siempre con canciones de Elvis Presley, no Crespo (¡o quién sabe!), ella gustaba ignorarme durante las madrugadas mientras yo me alistaba para ir al trabajo. Hice desayuno para ella y lo dejé en el micro, sin cuchara. Fue un martes muy normal en el trabajo, normal hasta en el pastel de oficina, y el desganado y desarticulado cumpleaños del coro de compañeros. ¡Si! El bochorno es peor cuando tienes que oír lo que esa gente canta. Pero al llegar a casa con tal chisme quemándome la lengua, no hallé a mi oscura flor dormida, sino a una meta-plus-cuam-perfecta imitadora de Marilyn Monroe: vestidito blanco entallado en la cintura, falda de pliegues largos, tacones de cuero blanco de 4 centímetros, y por supuesto la peluca rubia toda rizos. Venía yo con pequeños vislumbres de fiesta, licor y sexo; pero al encontrármela así, no supe sino dejarme llevar por los vericuetos de una de mis fantasías.

—Salgamos — le dije.

—No quiero, no me gusta.

—Es mi cumpleaños.

—Lo sé…

Sus dedos delicados y hábiles me llevaron al sillón que tenemos frente a la cama. Dulcemente obligado no puse resistencia cuando me aflojó la corbata. Descubrí dos dedos de whisky en un vaso en la mesita a mi derecha, también marihuana y una pipa. Pedí hielo.

Cuando regresó con el hielo, tuve la erección más magnifica de mis 34 años. Venía chupándose uno y a tres pasos de mí, lo masticó. Con sus dedos tomó otro, se humedeció el escote fingiendo escalofríos que empezaban en su pecho y terminaban en el puchero delicioso de su boca fruncida, y lo echó con tosquedad en mi vaso. Gotas de whisky salieron volando como eyaculadas y mancharon la mesa. Me miró entonces de ladito, supe que esa forma de mirar era privativa de las grandes ocasiones de su vida… en mi vida.

Miras de ladito para fingir poco interés en algo que te interesa mucho y yo tenía las pupilas totalmente abiertas sobre ella, y ella lo disfrutaba como gata regodeándose ante su esclavo humano.

Se alejó de nuevo y empezó un bailecito solitario que fingía con maestría las manos del viento debajo de su vestido. Dejaba ver las pantorrillas, las rodillas, un muslo. Poca cosa dirán muchos acostumbrados a la fiereza del porno, pero yo, lelo de gusto, mordiendo mi hielo y saboreando las maderas del licor mientras ella se acercaba, paso a paso, cadera a cadera, mirada a mirada, pensaba en lo afortunado y lo glorioso de no saber nada de esta dama oculta y verla con ojos totalmente nuevos, ingenuos.

Enseguida, sacó su celular de algún lado del vestido y puso música. Una música a la vez infantil o como sacada de algún tugurio Nueva Orleansiano… soft jazz…iba yo a pensar…pero, con el aliento todavía helado me dijo al oído:

—Happy birds day to you…

Yo la acompañaba moviendo mis labios, aspirando silencio.

—Happy birthday to you…

Ella me miraba desde la cuarta dimensión, desde todas las direcciones al mismo tiempo, desdoblada.

—Happy bears day! … Mister pre…si…den…t….

Mi hielo había desaparecido, escancié mi vaso.

—Happy birthday to you!

Hubiera pedido repetición, pero entonces, de la ventana llegó un ruido blanco…

Momentos después desnudos y aliviados quise halagarla por su representación de Marilyn, apagué el cigarrillo y dije:

—Fue hermoso. Lo más excitante que he visto. Se podría decir que eres una imitadora profesional. ¿Donde aprendiste esos movimientos?

No entendí el inicio de su largo silencio. Sin querer mantuve la mirada esperanzada del que pregunta sin albur. Mirando al vacío, pareció hallar una monedita de oro, sus ojos se iluminaron… o… sería una brillante lágrima, o alguna mentira nueva.

—Es que no es la primera vez que lo hago —dijo.

 


Foto portada tomada de: https://www.freepik.es/foto-gratis/vocalista-mujer-negra-apasionada-cantando-karaoke_2977293.htm#page=3&query=karaoke&position=0

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s