Interior casa | Carlos Enrique Saldívar

Por Carlos Enrique Saldívar

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria desde Perú)

 

Nunca antes había visitado mi nueva casa; me siento emocionado e ingreso por la puerta principal.

Es bastante bonita por dentro: contemplo las paredes sol mostaza, el techo cidro, el piso de parquet con tonalidades chocolate y castaño; todo luce bien. Observo los planos que tengo en la mano: estoy en la sala, giro hacia la derecha para penetrar en el estudio: lo que será mi nuevo rincón de lectura y escritura; avanzo un metro y aparezco de pie en una sala similar a la primera, aunque no es la misma, es más grande y hay más objetos. Los colores de los muros, el techo y el suelo son casi iguales, aunque hay variaciones; me siento confundido, Me oriento nuevamente mediante los planos, intento salir de ahí por la puerta de la cocina, y termino en una nueva sala, más pequeña que las dos anteriores y decorada de manera más cautivante, los colores del ambiente son parecidos a los anteriores, pero otra vez difieren un poco en el tono.

Me acomodo en una silla y reflexiono al respecto. No puedo pasarme todo el día de sala en sala, es mi interés conocer el resto de la vivienda.

Decido dejar de lado el tema de la coloración y adentrarme al del espacio. Procedo a tomar una ruta diferente, comienzo a subir las escaleras y estas crecen, me invade la sensación de que nunca terminaré de subir. Los escalones se acaban, miro a los costados, surgen de golpe nuevas escaleras, para subir, para bajar, para dirigirse quién sabe a qué lugares ignorados por la razón humana.

Estoy sudando frío, no obstante, tras mucho andar, consigo llegar al final de mi travesía y alcanzo el pasadizo que me conduce a las habitaciones. Es un tanto oscuro; según los planos –los cuales se distorsionan y multiplican entre mis manos hasta que se me pierden–, me hallo en el segundo piso, puedo ver los cuartos, las puertas están abiertas y noto que hay en total cuatro estancias, además del baño (lo pensaré dos veces antes de meterme ahí).

Desde afuera, observo los aposentos, ingreso en la recámara que luce más acogedora, pues podría ser la que cobije mis sueños, romances y meditaciones. Me recuesto en la cama, cierro los ojos, y pienso en cuál será mi siguiente paso.

Tras varios minutos, salgo de la alcoba; cuando lo hago, aparezco en otro de los cuartos, en uno que no tiene lecho, y donde hay cajas y otros objetos de diversa laya, como juguetes, quizá sea el desván. Salgo de allí y acabo en otro ambiente similar, lo único que cambia es la iluminación; sigo así durante mucho rato hasta que llego de nuevo a la recámara donde había reposado antes, miro con atención el área y se me ocurre dónde se encuentra el truco: me voy por debajo de la cama.

Este último paso me ha conducido afuera de la residencia, en el umbral, donde empecé.

Me siento algo fastidiado, será difícil vivir en esta casa, pero me la dejaron de herencia y es lo único de valor que tengo. Me acostumbraré, todo es cuestión de pasearme por los recovecos de esta maravillosa edificación durante algún tiempo, y poco a poco deduciré qué punto lleva a qué otro.

No hay lugar como el hogar, dicen. Este será el sagrado refugio de mis fantasías.

 

 


Carlos Enrique Saldívar (Lima, 1982). Director de la revista Argonautas y del fanzine El Horla; miembro del comité editorial del fanzine Agujero Negro, publicaciones dedicadas a la literatura fantástica. Director de la revista Minúsculo al Cubo, dedicada a la ficción brevísima. Finalista de los Premios Andrómeda de Ficción Especulativa 2011, en la categoría: relato. Finalista del I Concurso de Microficciones, organizado por el grupo Abducidores de Textos. Finalista del Primer concurso de cuento de terror de la Sociedad Histórica Peruana Lovecraft. Finalista del XIV Certamen Internacional de Microcuento Fantástico miNatura 2016. Finalista del Concurso Guka 2017. Publicó el relato El otro engendro (2012). Publicó los libros de cuentos Historias de ciencia ficción (2008, 2018), Horizontes de fantasía (2010) y El otro engendro y algunos cuentos oscuros (2019). Compiló las selecciones: Nido de cuervos: cuentos peruanos de terror y suspenso (2011), Ciencia Ficción Peruana 2 (2016), Tenebra: muestra de cuentos peruanos de terror (2017, 2018) y Muestra de literatura peruana (2018).

 


Foto portada tomada de: https://www.freepik.es/foto-gratis/pared-azul-sofa-rojo_999858.htm#page=1&query=interior%20casa&position=10

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s