Un día seremos descubiertos | Daniel Verón

Por Daniel Verón

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria desde Argentina)

 

Distintas naciones se preparan para el realizar el regreso a la Luna. Y otras tantas se aprestan para que haya hombres en Marte a partir del 2030 aproximadamente. Lo que está claro es que, año más, año menos, la humanidad habrá de extenderse al espacio y los seres humanos ya no vivirán únicamente en la Tierra.

En nuestras obras hemos desarrollado largamente estas ideas y otras realidades por venir. Cualquiera que haya consultado nuestras páginas que, si bien la exploración de la Luna es muy interesante, no será este el desafío más importante. Tal vez el rasgo más positivo que tenga la exploración lunar es su cercanía que, con las naves que habrá a lo largo del siglo XXI, permitirán llegar a nuestro satélite en pocas horas. Recordemos que, en los años 60 del siglo pasado, con la tecnología de entonces, los astronautas llegaban en solo tres días. Esto nos permite adelantar entonces que en pocos años solo se demorará unas horas, tal como podría tardar un buen avión para ir a otro continente.

Este hecho permitirá un intercambio continuo de científicos, aún mayor que el que se da actualmente con las bases que hay instaladas en la Antártida por el simple hecho de que en la Luna no hay diferencias climáticas como sí las hay en el continente helado. Dicho intercambio permitirá un rápido desarrollo de diferentes bases lunares ubicadas en los puntos de mayor interés científico.

En nuestras novelas también hemos explicado largamente cómo surgirán tales bases. Esto es: primeramente, serán enviados módulos no tripulados con todos los elementos necesarios para la sobrevivencia y, a continuación, sí llegarán otros módulos tripulados. Al principio irán solamente 2 o 3 astronautas que podrán permanecer hasta 1 día lunar completo, esto es 28 días. De este modo las bases se irán ampliando y podrán alojar grupos de 10 personas fácilmente.

Es probable que, al principio, algunos de estos módulos sean lanzados directamente desde la Tierra, pero la intención es que pronto hagan “una parada” en alguna estación espacial en órbita terrestre para ser reaprovisionados o bien para que los astronautas partan de allí mismo. Esta tecnología permitiría no tener que emplear cohetes tan potentes en tierra.

Un tiempo más adelante aún, también se espera que estos módulos sean reaprovisionados en alguna estación en órbita lunar que sirva, a su vez, como un centro de control para supervisar las diferentes bases. Esto será necesario también en caso de que en alguna base se registre alguna emergencia y los astronautas deban evacuarla.

Pero hay algo que está claro. Una vez que la humanidad comience a instalarse en la Luna ya no la abandonará. Un poco más, un poco menos, las bases irán esparciéndose por distintos lugares de la superficie. Y no será exclusivamente por motivos científicos.

Así es. La cercanía de nuestro satélite hará que, una vez que existan bases más grandes y bien instaladas, también comiencen a llegar los primeros turistas que podrán visitar las mismas (en una determinada zona) durante 3 o 4 días, por ejemplo.

Este será un hecho de mucha importancia. No solo va a introducir un elemento de índole comercial en la exploración espacial, sino que también será el primer paso para poner paulatinamente el espacio al alcance de cualquier ciudadano particular y no solo de científicos.

Recordemos, de paso que, desde los lejanos tiempos del transbordador espacial, ya se han dado casos de turistas espaciales o tan solo para visitar la estación espacial internacional. Comparativamente, el poder visitar la Luna y caminar por ella, será mucho más interesante. Tú que estás leyendo estas líneas ten presente este punto. Un día, quizá tú mismo o tus descendientes puedan andar por la Luna.

Pero no termina todo aquí. Teniendo en cuenta que tanto Venus como Mercurio son planetas inhóspitos e incluso poco atrayentes para ser colonizados, no cabe ninguna duda que, luego de la Luna, el planeta más interesante para ser habitado es Marte. Si bien la distancia es mayor a la que nos separa de la Luna, Marte es por lejos el planeta más parecido a la Tierra en todo el Sistema Solar, contando incluso con un clima propio.

Ya hoy en día es asombroso todo lo que se sabe de Marte. Parece increíble, pero hace casi un cuarto de siglo que todo un ejército de sondas lo orbitan y recorren su superficie. Tan solo falta que el hombre se instale allí también.

Si bien es cierto que los viajes llevarán algo más de tiempo (unos 3 meses), creemos que durante buena parte del siglo XXI el método que se empleará para instalarse allí será el mismo que el usado en la Luna. Esto es: primero el envío de módulos no tripulados con todo lo necesario para sobrevivir y luego sí el envío de módulos con astronautas. Esto permitirá que, luego de cierto tiempo, se vayan desarrollando distintas bases en puntos científicamente interesantes.

Aquí aparece un pequeño enigma a resolver. Muchas veces, desde que era niño, me he preguntado por cuánto tiempo quedarán los primeros astronautas que vayan allí. ¿Una semana? ¿Diez días? ¿Quince? ¿Tal vez un mes entero? El punto por dirimir es: luego de un viaje de 3 meses, ¿por cuánto tiempo se justifica quedarse allí antes de emprender otro viaje de 3 meses para el regreso? Un día lo sabremos.

Sin embargo, veamos. Desde ya dando por hecho que no aparezca ninguna emergencia en la 1ª base levantada por el hombre, ¿hay que pegarse la vuelta tan pronto o la situación dará para quedarse mucho tiempo? O bien, ¿los astronautas serán preparados para quedarse largo tiempo, como hacen ahora en la estación espacial? ¿Por qué no? Después de todo una misión así lo justificaría. Si hay astronautas que han permanecido 1 año entero en órbita terrestre ¿por qué no quedarse al menos 6 meses en Marte?

En una de nuestras primeras obras de ficción resolvimos el tema de una forma salomónica. En el primer viaje los protagonistas se quedaban solo unos pocos días, pero en el 2º viaje ya se quedan algunos meses. Y luego, el 2º punto: ¿cuántos astronautas irán?

Nosotros pensamos que 1 primer viaje a Marte debería llevar al menos 6 astronautas. Si ellos van a ser los únicos hasta la 2ª misión un tiempo después, una cifra así sería más o menos la adecuada. Distinto es si hablamos de una misión doble en simultáneo. En tal caso habrá que ver la posibilidad de dejar alguna estructura habitable en órbita de Marte adonde permanezcan al menos 2 astronautas que bien podrían intercambiar sus puestos con otros que hayan quedado en la superficie.

Entonces es muy importante saber cuántos irán. No es lo mismo que vayan 4 o 5 librados a su suerte a que haya 2 grupos de 6 cada uno, por ejemplo. Además, hay que ver cuándo se realizará la siguiente misión.

O sea, cuantos menos hombres vayan seguramente estarán menos tiempo y, luego de ello, volverán directamente a la Tierra. Yendo 2 grupos esto les permitiría permanecer por más tiempo y no regresar hasta la siguiente misión (que sería ya la 3ª en conjunto con la 4ª.)

En el caso más favorable, un total de 10 o 12 hombres, esto permitiría una instalación más rápida del hombre en Marte. Aunque regresaran antes del 2º envío doble, ya habrían instalado un par de bases en los lugares más favorables y esto ayudaría a que la colonización vaya avanzando. No será tan rápido como en la Luna, pero cabe imaginar que en un período de unos 10 años ya podrían existir un pequeño grupo de bases para distintos grupos de hombres. Pero paremos aquí.

En este punto será muy importante un posible trabajo en conjunto con otras naciones que tengan la tecnología necesaria para instalarse allí. Después de todo sería un trabajo como el que se hace en la estación espacial internacional. En la actualidad hay al menos 4 naciones que piensan enviar hombres a Marte en los alrededores del 2030. Aún existen grandes empresas que tienen pensado hacerlo por su cuenta. Incluso habrá que ver la posibilidad de levantar alguna clase de base internacional que pueda ser habitada continuamente por unos y otros. El caso es que con estos proyectos no parece haber duda de que para mediados del siglo XXI ya tendrían que existir pequeñas colonias en la superficie del planeta rojo.

Posiblemente la colonización de Marte siga un camino parecido a la de la Luna. Más allá de lo científico de a poco se empezará a ver que ese mundo es una nueva Tierra adonde la humanidad se puede extender. Con la tecnología que exista por entonces este proceso será más rápido aún. Lo que hay que ver es qué acontecimientos suceden en la Tierra.

Desde los años 60 del siglo XX el mundo ha ido cambiando y se ha ido transformando de una manera totalmente imprevisible a una velocidad cada vez mayor. Los cambios sociales, culturales, la economía, los gobiernos, la globalización, las nuevas tecnologías, el temor a la III Guerra Mundial y la existencia de otro tipo de guerras, en fin, todo eso llevará al hombre a plantearse algo más. O sea, una vez que la conquista de la Luna esté asegurada, con estaciones espaciales por todos lados, habiendo llegado a Marte, el hombre se cuestione si no será posible instalarse allí también.

A Marte también llegará el turismo y con ello el comercio bajo distintas formas. Pero un día también llegarán quienes quieran distanciarse de la Tierra. Sí, leyó bien. DISTANCIARSE de la Tierra. Por supuesto, semejante hecho estará en relación directa con cuán autosuficientes sean las colonias marcianas o no.

Piénselo. Actualmente en nuestro mundo (que es 1 solo) existen multitud de organizaciones, consorcios, empresas, movimientos políticos, etc., que quisieran vivir de otra manera de como lo hacen actualmente. Pero el tiempo pasará y muchos de esos ideólogos también llegarán a la Luna y a Marte. Y un día llegará en que harán lo posible por dejar de depender de la Tierra y/o de los gobiernos que los han enviado. Y nacerán los primeros países espaciales. Un proceso semejante podría tener lugar a fines del siglo XXI o principios del XXII.

De hecho, en la Tierra existen infinidad de países minúsculos pero que son independientes o se trata de colonias semi-independientes con gobiernos propios. Ahora bien, ¿cuándo sucederá todo esto? Hay un punto clave: será cuando el interés científico vaya siendo desplazado por el interés en la colonización misma. Ya hemos visto que ni en la Luna ni en Marte hay extraterrestres esperándonos ocultos por ahí, entonces ¿qué impide que el ser humano ocupe para sí mismo esas nuevas tierras?

Este hecho que marcará una nueva etapa también estará en relación directa con las condiciones de vida en la Tierra. En nuestro mundo pueden llegar a pasar cosas que conviertan la exploración espacial en algo necesario y hasta imprescindible. La superpoblación, la contaminación ambiental o el peligro de nuevas guerras pueden ser algunos de esos motivos.

¿Por qué en este artículo no hemos mencionado a Venus ni a Mercurio? Porque son mundos que climáticamente son poco menos que inhabitables y será necesario disponer de una tecnología mucho más desarrollada para instalarse allí. En cambio, la conquista de la Luna y Marte se basa en tecnologías que ya existen desde los años 60 del siglo XX y que continúan desarrollándose. ¿Por qué se ha demorado tanto tiempo en volver a la Luna o en ir a Marte? Porque esto siempre ha dependido de intereses políticos y económicos de las distintas naciones. Pero el día en que se empiece a ver a esos mundos como tierras potencialmente habitables todo cambiará.

Y, desde un punto de vista estratégico, no cabe duda de que Marte es de mayor interés que la Luna. Hoy se sabe que ha sido un planeta muy parecido al nuestro, cuenta con clima propio, vestigios de vida microscópica y rastros de agua. Además, cuenta con 2 pequeñas lunas (Fobos y Deimos) adonde los astronautas también podrían ir estableciendo bases de a poco. Y, como si fuera poco, está en una zona del espacio relativamente más cercana a la Zona de Asteroides y, más allá aún, a Júpiter y sus enormes lunas. Es decir, la conquista de Marte situará al hombre en una zona más bien estratégica del Sistema Solar. Más todavía: permitirá que de este modo el ser humano ocupe simultáneamente 2 planetas y otras lunas. Para entonces ya no estaremos buscando extraterrestres ni luces misteriosas andando por ahí ni tampoco civilizaciones desaparecidas. No, nada de eso, sino que el hombre tendrá distintos lugares por donde expandirse y tratar de ser mejor. ¿Por qué no? Después de todo espacio es lo que sobra. Quizá cuando dejemos de buscar a otros es que, un día, nosotros también seamos descubiertos por esos otros.

 


Daniel Verón (Buenos Aires, 1957). Escritor argentino, autor de obras de fantasía y ciencia ficción entre cuentos y novelas. Sus obras recientes representativas son: La exploración del universo (Tahiel, 2018) y Nuestros días en el sistema solar: más allá de Júpiter (2018).

 


Foto portada tomada de: https://www.pxfuel.com/es/free-photo-xncji

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