El Mesías recargado | Liviu Surugiu

Por Liviu Surugiu

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria desde Rumania)

 

Bill Burton estaba más aterrado por las tarjetas de felicitación de Pascua que por las de Navidad.

Tratando de averiguar dónde se había originado su fobia, llevó su investigación al punto de leer sobre cómo eran las cartas en los viejos tiempos. Naturalmente, sus amigos se habrían reído de él por “leer”, pero cierta información no se podía hallar en el generador habitual de la casa.

Descubrió que por el siglo XX, las tarjetas navideñas eran solo imágenes y palabras impresas en papel. Algo así como “Merry Christmas” o “Happy Easter”. Cien años después, incluso si la escritura todavía estaba allí, las tarjetas llegarían por correo electrónico. Luego, a través de Facebook y WhatsApp, generalmente imágenes o clips cortos, con cada vez menos palabras estándar. En el 2035 se vio que aumentaba la tendencia del uso del holograma, pero el verdadero boom comenzó después de 2060, cuando Holo-Up 3 fue reemplazado por Holo-Up 4, y la impresora en tiempo real incluso comenzó a tener sangre artificial.

Obviamente, una vez que la lectura pasó de moda, la escritura se convirtió en algo del pasado. Las sensaciones ya no estaban destinadas a ser descritas, sino recreadas. “¡Muestra, no lo digas!” se volvió el lema completamente justificable.

Es por eso que Bill Burton odiaba la Pascua más que la Navidad. En Navidad obtendría establos, pequeños burros, recién nacidos, mientras que para la Pascua tenía que aguantar toda la prueba. La última vez, la plataforma receptora en su sala de estar tenía tantos Gólgotas y Pasiones que toda su casa se inundó de sangre, y la factura del holodesk se había sobrecargado debido al desperdicio de sangre tipo AB. Sus amigos habían sentido la necesidad de enviarle la misma felicitación popular, con un Jesús azotado, crucificado y torturado de todas las formas imaginables.

…Un pitido lo sobresaltó. Alguien había logrado anular su bloqueo matutino de la impresora. Corrió hacia el salón para repetir la operación manualmente, pero fue demasiado tarde. Los receptores ya se habían abierto y la luz que se proyectaba en el centro de la habitación rápidamente se formó en el replicador autónomo: un humano de tamaño real, hecho de carne y hueso. Y mucha sangre.

—¡Dios esté contigo, hijo mío! — dijo Jesús.

Bill lo había visto el año anterior, por lo había desestimado, tratando de ver qué había de nuevo.

—Amén —respondió.

—He venido por Judas. Me ha traicionado.

Bill Burton se encogió de hombros.

—No lo he visto este año.

Jesús levantó un dedo:

—¿No me estás mintiendo, hijo mío? ¿No estás escondiendo a Judas en tu casa? ¿Ni en tu alma?

Bill se sentó aburrido en su sillón y se sirvió un trago de whisky en un vaso de cuarzo. Había recibido aquella felicitación más de cien veces durante el año pasado. Si la gente de Holo-Up 4 había lanzado una actualización, esta aún no era real.

El Mesías terminó su trabajo y la felicitación terminó con el mensaje habitual de los días de Facebook:

El que reciba esta tarjeta y no la reenvíe a siete de sus amigos tendrá siete años de mala suerte…

Enojado, apagó el sistema, negándose a reenviar el mensaje.

Al momento siguiente se sintió substraído de su asiento. No estaba en su sillón, ni en su habitación. Estaba viajando. Rodeado solo de luz. Entonces alguien apareció frente a él. Su cara parecía familiar. Sí, era Charley, su amigo Charley, solo que él no estaba en el receptor de su habitación, Bill estaba en la plataforma del receptor en la habitación de Charley.

—¡Dios esté contigo, hijo mío! —Bill se encontró hablando.

«Dios mío … ¿Soy Dios? se preguntó a sí mismo».

—Amén —respondió Charley.

—He venido por Judas.

De verdad que estaba pensando en Judas, no solo hablando de él. La traición era eterna, siempre habría un Judas en alguna parte.

—¡Él no está aquí, Señor! —dijo Charley.

—El que reciba esta tarjeta y no la reenvíe a siete de sus amigos tendrá siete años de mala suerte…

Incluso si no lo admitiera públicamente, Charley era, si no cristiano, al menos un tradicionalista. Para gran consternación de Bill Burton, inmediatamente restableció el mensaje y lo envió a otros siete amigos.

Bill volvió a cerrar los ojos para no verse cegado por las luces, mientras viajaba. A pesar de lo que le estaba sucediendo, de repente se sintió lleno de esperanza. Seis amigos más y él podría volver a su vida de comodidad.

Mientras se acercaba al próximo destino, una idea extraña cruzó por su mente. Siete versiones de él viajaban en siete direcciones… ¿cuál volvería?

No pensó ni por un segundo que los humanos todavía tenían fe, y el número de sus copias podría haber crecido continuamente, muriendo y volviendo a la vida cada año.

Después de todo, ¿no era eso lo que le había pasado a Jesús?

 

 

 

 


Liviu Surugiu (1969) is a Romanian writer and screenwriter. The main genres addressed in his creations are science fiction, speculative fiction and religious thriller. In 2013 he was a finalist in the film screenings competition organized by HBO in collaboration with TIFF. In 2015 he won the prize for the best novel with Atavic, and in 2016 the prize for the best novel with ERAL and the prize for the best volume of stories with the Dream Remains. (https://www.goodreads.com/author/show/7022838.Liviu_Surugiu).

 


Foto portada tomad de: https://pixabay.com/es/illustrations/matriz-ciencia-ficci%C3%B3n-fantas%C3%ADa-724496/

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