¿Quién está en mi casa? | Astrid García

Por Astrid García

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

 

En un mes lo perdí todo. Unos excelentes momentos juntos tan solo todo dieron un giro. Aunque un mes no es muy poco tiempo, pero tan solo debía decidir entre abortar a mi hijo o tenerlo. Pero qué culpa tenía este ser que se encontraba en mi vientre, en mis entrañas. El doctor dijo que mi embarazo sería un riesgo para mí, ya que si yo lo tenía podría morir o quedar en coma y quién sabe si despertaría. Era tan solo un mes para decir todo eso, mientras mi familia y la familia de mi esposo me presionaban diciéndome que tomara la decisión ahora, en este instante. Lo que ellos me sugerían era el aborto terapéutico.

Ya lo tenía todo: una profesión, un esposo, una casa, un trabajo y había viajado a varios países que quería conocer. Faltaba algo para completar todo esto. Solo quería un hijo mío y de mi esposo. Ahora estaba ahí la decisión que debía tomar.

Una noche bajé a la cocina. Siempre había un vaso de vino en la mesa del comedor. No había nadie ahí. Encendí la luz. No había nada ni nadie allí, solamente esa copa de vino. Como esa noche, durante todo el mes la tomé, pues había la desesperación de no decidir. Llegó un momento en el que, al final, decidí, aunque no lo quería. Lo hice porque amaba a mi esposo. Así que fuimos al doctor casi al final del mes y simplemente me practicaron el aborto. Ese fue el día más doloroso de mi vida.

Después regresé a mi casa. No podía dormir. Así que empecé a bajar al comedor varias noches. Y en una sucedió algo diferente: vi que en el comedor estaba aún la copa de vino, pero se movía de un lado a otro; es como si alguien estuviera ahí esperando. Encendí la luz y no había nada; no comprendí lo que pasaba. Bebí ese vino durante muchas noches de la tristeza. Pronto empecé a sentir una presencia como la de un espíritu. Pensé en realidad que era mi imaginación o estaba mal de la cabeza. Fue otra noche, mientras seguía bebiendo el vino; solo escuche una voz que decía: «Reza a Santa Carolina. Ella te hará el milagro de la maternidad». Entre miedo y desesperación, dije: «Quién anda ahí» Nadie respondió y tampoco volví a escuchar voz alguna. Pasaron más noches.

¿Será que Santa Carolina hace ese milagro? ¿Quién está ahora en mi casa?

 

 


Astrid García. Ecuatoriana y quiteña, escritora juvenil. Publica en Wattpad. Ha escrito: Las aventuras de un Schnauzer y un Samoyedo (2019), Poem dissapear, ¿Quién está en mi casa?, Liebe, El joven de los huevos, Los tres mejores amigos… todos en el 2018. Tiene su página: https://astrid-garcia5.webnode.es/

 


Foto portada tomada de: https://www.pexels.com/es-es/foto/mujer-arte-agua-vaso-3494913/

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