Los cuadernos de Maenza: La nariz, de Nicolái Gógol | Diego Maenza

Por Diego Maenza

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

 

Portada de la edición de La nariz de Gogol, ed. Gadir.

Historia

Un barbero descubre que ha cortado accidentalmente la nariz de un cliente. El individuo que ha perdido su nariz emprende la búsqueda.

 

Trama

Un narrador omniscio cuenta en tercera persona del singular el suceso acaecido en la capital rusa, donde un barbero descubre en su desayuno la nariz cercenada de uno de sus clientes. El perjudicado, luego de descubrir su pérdida, emprende una búsqueda desesperada.

 

Estructura externa

El cuento “La nariz” se encuentra divido en tres partes que corresponden a la forma clásica de concebir la narración:

Exposición. Parte I: El barbero Iván Yákovlevich descubre la nariz que ha cortado por accidente. Desesperado por desaparecer la evidencia por el temor a alguna requisa policial, se dirige al puente Isákievski desde el cual, aparentemente, arroja la nariz al río Neva.

Conflicto. Parte II: El asesor colegiado Kovaliov (se hace llamar mayor) tras despertar se sobresalta al notar que su nariz no se encuentra en su rostro. En el trayecto hacia la comisaría para poner la denuncia sobre la desaparición, el mayor Kovaliov se topa con su propia nariz, la cual porta un uniforme y se hace pasar por Consejero de Estado. Queda petrificado y la deja escapar. Angustiado por no hallar la forma de encontrarla, llega abatido a su casa. Un policía llama a su puerta con la grata noticia de la devolución de su nariz. Intenta adherírsela a la cara, pero no es posible. Recurre a la ayuda de un médico, pero los intentos son vanos.

Descenlace. Parte III: La nariz, espontáneamente, retorna a la cara de Kovaliov. Finalmente, Iván Yákovlevich lo afeita por nueva ocasión, y toda su relación se reanuda con naturalidad.

 

Espacio

El escenario es la ciudad de San Petersburgo, concentrándose en lugares como la Avenida Nevski, lugar que también aparece con mayor o menor importancia en otros relatos de Gógol, como en “Diario de un loco”, “La Avenida Nevski”, o “El capote”.

Otros lugares a los que acude Kovaliov son la jefatura de policía y la oficina de publicidad.

 

Tiempo

La historia se desarrolla durante dos semanas, que corren desde la desaparición de la nariz del mayor Kovaliov (25 de marzo) hasta la mañana en la que el cartílago retorna a su lugar (7 de abril).

El relato está narrado en tiempo pasado.

 

Personajes

Los personajes principales podrían ser dos; pero hay que tener en cuenta el vuelo de personificación que adquiere la nariz de Kovaliov a lo largo del relato.

Iván Yákovlevich es un barbero inclinado a la bebida. Al descubrir la nariz mutilada, su mujer le reprocha que no es la primera vez que comete la imprudencia con sus clientes. Siente vergüenza de su acto, como una leve resaca moral; pero como cualquier ser humano que no posee ínfulas de redención o voluntad de mártir (más aún conociendo la calidad de persona que es Yákovlevich), intenta deshacerse de la evidencia que lo puede incriminar. Gógol lo describe con ironía.

Platón Kovaliov es un asesor colegiado, es decir un burócrata zarista. Al descubrirse sin nariz emprende la búsqueda con desesperación y vergüenza. Kovaliov llega a la conclusión de que por algún hechizo la señora Podtóchina, madre de la muchacha con la cual lo quieren desposar, es la responsable de su pérdida, y en una divertida carta le escribe sus razones. Kovaliov se muestra como un ser ambicioso y petulante al rechazar a la muchacha, aduciendo que no se casará exclusivamente por amor sino por el nivel de renta que ostente su futura esposa, y por ello alardea del título de mayor, que no posee.

La nariz de Kovaliov adquiere vida propia luego de que Yákovlevich la arroja del puente (o bien luego de que se le escapa antes de la catástrofe, cosa que no queda clara en el cuento). La nariz afirma que posee el rango de Consejero de Estado y porta uniforme de gamuza. El policía que finalmente la atrapa afirma que estaba por escaparse en un tren y que la pudo reconocer por la gafas que portaba, pues no lograba identificar nada más que la nariz.

 

Lenguaje y estilo

Gógol, pese a poseer una marcada cultura ucraniana (algo que se deja notar en algunos de sus escritos) escribió en ruso.

El lenguaje de Gógol no es pomposo, aunque por ratos se advierta atisbos de ampulosidad que se diluyen en una narrativa generosa en invención.

Uno de los fuertes del autor es la ironía, que domina con pericia. Maestro de la risa trágica, Gógol nos guiña el ojo para mostrarnos la llaga.

 

Estructura interna

La obra se encuentra traspasada por ese fino humor del que hace gala Gógol, inundándola con ironía, con una agudeza que a veces raya en lo absurdo.

Las situaciones hilarantes se producen en la Parte II, cuando Kovaliov se dirige a la oficina de publicidad para contratar un anuncio con los detalles de su nariz, pero el publicista le niega el espacio por temor a hacer el ridículo. Al notar el rostro liso de Kovaliov, el publicista hace mofa indicándole que se busque un médico, que pose para una revista de moda, o que acuda por tabaco rapé.

Lo fantástico, lo absurdo, la alegoría y el humor, mezclados con el más descarnado realismo, hacen de esta narración uno de los mejores cuentos del autor.

Al respecto cito a Kundera: “En el siglo XIX, Gógol es un humorista melancólico. ‘Si se observa atentamente y durante mucho tiempo una historia graciosa se vuelve cada vez más triste, dice”.

 


“Los cuadernos de Maenza” constituyen una serie de análisis literarios en torno a la poesía, el teatro y el cuento. Como colaboración exclusiva, los estudios que conforman “Los cuadernos de Maenza” son publicados mensualmente por la revista Máquina Combinatoria.

 

Diego Maenza (1987). Escritor. Es autor de la novela Estructura de la plegaria (Casa de la Cultura Ecuatoriana 2018) que aborda temas sensibles como la pederastia y el aborto en el contexto de la vida íntima del clero católico. Su libro de poesía Bestiario americano (Libros Duendes 2017, Tektime 2019) condensa mitos urbanos y leyendas de todo el continente, y ha sido traducido al italiano por el escritor Francesco Basso. Su más reciente obra es el libro de relatos Identidades (Ediciones Alféizar 2019).

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