Lo que oculta la niebla | Jorge Lozada

Por Jorge Lozada

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

 

A inicios de 1980, vi una película ambientada en Argentina. Por la música y vestimenta era principios de los sesenta. En cuestión de minutos me atrapó el misterio y las escenas. Se trataba de un grupo planeando el secuestro de un residente alemán. Los secuestradores eran en realidad miembros de la policía secreta israelí y a quien planeaban secuestrar era al criminal de guerra Adolf Eichmann, responsable de la muerte de millones de judíos en los campos de exterminio durante la segunda guerra mundial. Este criminal, como muchos otros, fugó a Argentina. La película es La Casa de la Calle Garibaldi (Peter Collinson, 1979).

Lo que no me imaginé es volver a recordarla, al leer Mientras Cae la Niebla, novela de Oscar Vela. 32 capítulos, divida en 4 partes, la primera parte: Preludio, con 8 capítulos. Paralelo 1: también con 8 capítulos. Paralelo 2, 15 capítulos y el Epilogo.

¿De qué trata Mientras Cae la Niebla? Empezaría por decir que de Manuel Antonio Muñoz Borrero. Un abogado y diplomático cuencano nacido en 1891. Nieto de Antonio Borrero, quien fue presidente del Ecuador entre diciembre de 1875 y diciembre de 1876; y, primo en segundo grado de Manuel María Borrero, presidente de Ecuador de agosto de 1938 a diciembre de 1938. Casado en 1919 con Carmen van Arken Mallarino y divorciado en 1934. Cónsul General en Estocolmo de 1930 a 1942. El 15 de mayo de 1939 recibe una carta del ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador, pidiendo abstenerse de emitir pasaportes a personas de raza judía. Aquí surge un punto de discusión. Ese mismo año estalla la guerra con la invasión de Alemania a Polonia. Sin embargo, un incidente en Turquía en la embajada chilena ocasiona un impase diplomático al descubrir unos cien pasaportes emitidos en Estocolmo, provocando el despido y expulsión del cuerpo diplomático del cónsul Manuel Borrero, esto ocurre el 13 de enero de 1942. Esta fecha es importante, si recordamos que el Protocolo de Rio de Janeiro se firma el 29 de enero de ese año. Unos meses después lo tenemos enamorado de Märta, mujer casada y con dos hijos, una relación conflictiva por el triángulo amoroso. En 1945 tiene a su hijo Lennart Bjelke, al cual no puede reconocerlo ni visitarlo. Los amantes continúan viéndose y el padre a su hijo muy ocasionalmente. Durante los años de guerra, el ex Cónsul de Estocolmo, es asediado constantemente por la policía sueca y vigilado por las SS alemanas.

Entre 1955 y 1956 llega su sobrino Enrique Muñoz, un joven que vive con él un par de meses, y ve las estrecheces de su tío. Para 1966, el ex Cónsul, ya con 75 años, toma la decisión de regresar a su país, lo hace sin avisar ni a Märta, su amante, ni a sus escasos amigos. Ha mantenido correspondencia en los últimos meses con su exesposa Carmen, y hay la posibilidad de volver a casarse con ella. Lo que así ocurre, trasladándose a vivir en México hasta su muerte en 1976.

La vida de Manuel Antonio Muñoz Borrero es narrada por él mismo en 11 capítulos de los 32 que tiene la novela, dispuestos en diferente orden. En 1940, que es el título del primer capítulo de preludio y, en 1942, el quinto de Paralelo 1, narra las conversaciones con el rabino Abraham Israel Jacobson, en el primero pidiéndole ayuda para sacar a judíos de Alemania, y en el otro lamentando por el despido que la emisión de los pasaportes le ha ocasionado en su carrera. Los demás capítulos son narrados como recuerdos lejanos durante el viaje en barco que lo trae a Ecuador en 1966. Vale destacar el primer capítulo de Paralelo 1, titulado también 1940, Manuel Antonio está frente a una fotografía que la compró en 1936, supuestamente el fotógrafo venia del futuro y la había tomado a él en 1946. Es él, según el fotógrafo, sumergido en la niebla, imposible decir si está saliendo o entrando a ella. Esta fotografía junto a un poema de Hermann Hesse da el título al libro. En paralelo 1 tenemos 3 capítulos narrados por el ex cónsul. En paralelo 2 va narrando su vida y recuerdos alternadamente a lo largo de 8 capítulos, como para que el lector mantenga el interés en el personaje o no lo pierda tras la gran información que la novela entrega.

¿Qué más encontramos en Mientras Cae la Niebla?

Por supuesto, el narrador que está presente en los otros 21 capítulos. Este narrador es un periodista que publica un artículo en uno de los periódicos locales sobre Manuel Antonio Muñoz Borrero, un desconocido diplomático que en el 2011 recibe la condecoración póstuma de Hombre Justo entre las Naciones, otorgada por parte del estado israelita. Una lástima que tras ese reconocimiento el estado ecuatoriano se mantuviera callado hasta el año pasado, 2018, en el que El Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana en un justo homenaje póstumo lo restituyó al servicio exterior, reconociéndolo como ejemplo de solidaridad y de esfuerzo en la diplomacia.

Este periodista, no voy a decir que es Oscar Vela, es mejor separar al narrador del autor. Les recuerdo que la técnica narrativa utilizada por el autor, esta vez sí me refiero a Oscar Vela, las usa magistralmente en la novela Todo ese ayer, donde el periodista y abogado Jerónimo Sanmiguel es uno de los narradores y personajes de esa novela. O Ignacio Javier, el periodista que escribía en diario Hoy, en Diners y SoHo, que entrevista a César Gómez, el disidente cubano de la novela Náufragos en Tierra se convierte en narrador y personaje.

En Mientras Cae la Niebla, el periodista, convertido en personaje y narrador, acude a un llamado del historiador cuencano Enrique Muñoz Larrea, el sobrino de Manuel Antonio que viviera con él allá en Estocolmo hace medio siglo. Esta entrevista se da a inicios de 2017, meses antes de su muerte acaecida en marzo o abril del mismo año. Enrique Muñoz entrega al periodista información importante sobre su tío, lo que despierta el interés de escribir una historia o una novela de esa aventura. Enrique le cuenta la visita de su primo, el músico Lennart Bjelke, a cuenca en 1998, y el escándalo familiar al descubrir la travesura del tío Manuel. También le cuenta de dónde y cómo surgió la investigación que le permitió a su tío hacerse merecedor a tan importante reconocimiento de Justo entre las Naciones, otorgado por el estado israelí, en 2011. Para ser merecedor de tan alta distinción los historiadores judíos Seth Jacobson, nieto del rabino Abraham Jacobson, y Efraim Zadoff, habían hecho su parte, investigando a fondo la vida de nuestro personaje.

En varias entrevistas que sostienen Enrique Muñoz y el narrador, le va contando la historia y cómo se fue involucrando cada vez más en la historia de su tío. Su memoria retrocede a 2005 donde salen entonces Alberto Dorfzaun y su hija Daniela, quien tiene para ese entonces 15 años (otro punto por aclarar y de discusión, pues en la novela simplemente aparecen. Daniela Dorfzaun, es real y escribe una monografía titulada Las Corrientes de Resistencia de Apoyo a los judíos en Contra del Nazismo: El Caso del Cónsul Manuel Antonio Muñoz Borrero. Quito, Ecuador. 2008-2009). Ella se anima y sigue las conversaciones de lo que va a requerir la investigación sobre todo en los archivos de la Cancillería. Los resultados de esa búsqueda fueron saliendo.

Conforme avanzan las conversaciones, Enrique le revela sobre un misterioso personaje que sabe todo, y que lo visitará pronto. Surge entonces el misterioso señor K, que aparece en el capítulo 2 de preludio. Es quien va a revelar la información que el narrador necesita para cerrar la novela. El señor K, un judío nacido en 1931 y que escapó de los campos de concentración, conoce toda la historia de la captura de Eichmann, tiene información del juicio de este criminal, y el que encuentra a Manuel Antonio en Estocolmo. Medio siglo más tarde está con el periodista. Conoce y sabe los motivos e intenciones de Enrique al haber contactado al periodista para que escriba la novela que Enrique no podría escribir y menos novelar. Es el que tiene las copias de los pasaportes emitidos por el Cónsul, incluso hasta 1945, es el fantasma que tal vez obligó a Manuel a dejar Estocolmo. Es también un gran lector, sobre todo de Kafka, que aprovecha para hablar con el narrador de la obra como el Castillo o El Proceso, obras inconclusas para el uno, y, para el otro, obras que simplemente se difuminan como el hombre de la fotografía sumergido en la niebla.

Les decía, al inicio, la gran información que entrega la novela al lector. En la década que Manuel Antonio se instala en Estocolmo, el Ecuador vive una de sus típicas crisis de poder, en menos de 10 años 7 presidentes y 3 golpes de Estado. Para colmo alguno de ellos es antisemita, digo esto por la carta prohibiendo entregar pasaportes a los de RAZA JUDIA. ¿Sería una decisión presidencial? O acaso del canciller de la época. Pero a ver, ¿quién está de presidente y de canciller? Aurelio Mosquera es el presidente en la fecha que llega la carta de prohibición y la envía el Dr. Julio Tobar Donoso, que fue ministro de Relaciones Exteriores desde 1938 hasta 1944 ¿Es que acaso él? un católico acérrimo, fundador de la Universidad Católica, catedrático e historiador, el mismo que firmó el Protocolo de Rio de Janeiro, podría ser o fue…, no, no lo voy a decir, igual que en la novela.

Por otro lado, Inglaterra presiona a los Estados Unidos para entrar al conflicto, saben que Hitler, tiene aliados en América y corren voces que Perú es uno de ellos, al igual que Chile y Brasil. Estados Unidos negocia con los países garantes y Perú es el beneficiario de la entrega del oriente. Para eso, ya Estados Unidos sufrió el ataque en Pearl Harbor, y ha tomado las bases de Salinas y Galápagos por una posible invasión, me pregunto si nazi o japonesa. No importa, las dos son peligrosas, así como alemanes o japonés o italianos que viven, en este caso, en Ecuador donde ya existen grupos pronazis, y que hasta antes de la guerra con Perú hacen proselitismo político sin que suceda nada con ellos. Después de la firma del protocolo de Rio de Janeiro son perseguidos por el gobierno y expulsados a campos de prisioneros en Estados Unidos o retornan a Alemania, la novela cuenta la historia de Heinz Moeller, el político elegante y culto de la época del Febres Corderismo. ¿Es necesario este capítulo? Realmente no. En todo caso me recordó la historia de otro alemán, afincado en Riobamba, el Ing. Ludwing Weber Von Wagenfüer, yerno de Evangelino Calero.

Ficción, realidad, o es mi imaginación, pero este tipo de complot, estas persecuciones, me parece que se repitieron en los sesenta y en los ochenta, y se siguen repitiendo aquí y en muchos otros países. Al parecer la misma Beatriz de Yo soy el fuego, renace permanentemente.

Disfruté leyendo esta novela, como las otras de Oscar Vela. Los invito a leer el libro, y a seguir la búsqueda de esa verdad, antes que la niebla la devore o la niebla la difumine, decidamos y adentrémonos a ella sin temor a descubrir lo que está adentro.

 


Jorge Lozada. Nacido en Ambato en 1963. Ingeniero Mecánico de la Escuela Politécnica Nacional de Quito. Su interés por la escritura, viene de los años de universitario, inquietud que lo lleva a pertenecer al taller de literatura que dirige el escritor Raúl Pérez Torres. Ya en Ambato, junto con el poeta Nelson Silva, y gracias al apoyo brindado por el director de La Casa de Montalvo, Dr. Jorge Jácome Clavijo, coordina el Taller de Literatura Juan Montalvo. Sus publicaciones: La Chuma del Loco, cuentos (1991); Sueños, novela (1992); La Niña Susi, novela (2015); Vasija de Tarro, novela (2017); No Pasa Nada en los Talleres Literarios, novela (2019).

 

 

 

 

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