El cumpleaños | Mariana Falconí Samaniego

Por Mariana Falconí Samaniego

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

 

No podía seguir así. Se miró al espejo y no le gustó la imagen reflejada. Mañana cumpliría treinta años. El tiempo no había sido benigno con su rostro; se le notaban arrugas, sobre todo aquel rictus de amargura que tensaba sus finos labios.

Mañana se vengaría de todo, mañana se libraría por fin de su agobiante presencia.

Sonrió al imaginar el rostro de sorpresa que él pondría al contemplarla.

Él, …él …siempre él.

Atormentándola, dominándola, humillándola, pero mañana sería por fin libre, ya lo tenía todo preparado.

Jamás volvería a molestarla, como lo venía haciendo cuando llegaba ebrio, con el diablo metido en el cuerpo y ese extraño reflejo de bestialidad en la mirada.

Ya no más el tormento de cada viernes, esperando temblorosa el momento que escucharía azotar la puerta de entrada al departamento y luego mirarlo allí, de pie, en el umbral del dormitorio, con las señales evidentes de una noche de borrachera y disipación.

Cuántas veces había rogado al hermanito Gregorio que le hiciera el milagro de reformarlo, pero claro, era imposible, los santos no entienden de estas cosas.

Bueno, eso ya no importaba ahora, cuando por fin se había decidido a llevar a cabo su plan que le libraría para siempre de él.

Miró su reloj, eran las once de la noche de aquel viernes escogido para consumarlo todo.

Volvió a tomar el espejo, esta vez para comenzar a maquillarse cuidadosamente como lo hacía siempre. Se pintó los labios de fucsia, su color preferido, acentuó la sombra de sus párpados con café nacarado, delineó la curva de sus cejas, acomodó su cabello negro; luego, del fondo del armario extrajo el vestido lila que reservara para dicha ocasión, se lo puso observándose de cuerpo entero en el espejo de pared del dormitorio.

Conforme con su imagen cerró la puerta con llave y se acostó en la cama redonda que tanto odiaba, pero no era hora de seguir pensando en ello, sino en la cara que él pondría tres o cuatro horas después cuando entrara al departamento azotando la puerta y luego al mirar lo ocurrido dentro del dormitorio.

Sonrió satisfecha y extendiendo su mano abrió la válvula del tanque de gas que había colocado cuidadosamente junto a su cabecera.

«¡Sí! …» —pensó— «¡Mañana sería su último y mejor cumpleaños!»

Despertó sobresaltada… ¡Todo era un mal sueño!

Buscó con la mirada el tanque de gas junto a su cabecera, pero no encontró nada.

Hoy cumplía treinta años, pero hace ya tres años que él se había marchado de casa y dos años que el juez emitió la sentencia de divorcio, sin embargo, el juicio de liquidación de bienes conyugales aún no terminaba, tal vez eso es lo que todavía la perturbaba y llenaba su mente de sueños tan extraños

Él todavía seguía atormentándola como antes. Él… siempre él.

«¡Dios mío!» —pensó— «son ya tres años que se marchó, tres años que no lo he vuelto a ver y, sin embargo, no hallo la paz interior que tanto busco».

Se levantó y miró el reloj, las siete de la mañana.

Silenciosamente abrió la puerta del dormitorio contiguo.

Observó la respiración acompasada de su hija de ocho años que dormía plácidamente.

Se sintió culpable por el dolor que esta situación de la separación ocasionara a su pequeña.

Antes de cerrar la puerta del dormitorio volvió a mirar con ternura el pequeño bultito de su hija, salió al patio y sintió la necesidad de alzar los ojos y observar la limpidez del cielo que a esa hora de la mañana estaba totalmente despejado.

—¡Dios mío! —imploró— Hoy cumplo años y tal vez nadie lo recuerde. ¡Ayúdame a sobrellevar esta soledad que a veces me pesa! ¡Quiero convencerme de que la vida, a pesar de todo… es hermosa!

 

 


Mariana Falconí Samaniego, escritora ecuatoriana, es autora de nueve libros de poesía y más de veinte obras narrativas de cuento y leyendas juveniles e infantiles. Ha participado en diversos encuentros literarios nacionales e internacionales. (Fuente: Casa de la Cultura Ecuatoriana: http://www.casadelacultura.gob.ec/?ar_id=11&no_id=2911&palabrasclaves=Islas%20Encantadas,%20libros&title=Mariana%20Falcon%ED%20presentar%E1%20dos%20obras%20literarias)

 


Foto portada tomada de: https://www.pexels.com/es-es/foto/persona-mujer-oscuro-sentado-3007355/

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