El canon occidental de Harold Bloom | Mayra Aguirre Robayo

Por Mayra Aguirre Robayo

 

Harold Bloom, 1982. Fotografía del libro “Agon: Towards a Theory of Revisionism”, publicado por la Oxford University Press en New York. (Tomado de: https://ca.wikipedia.org/wiki/Fitxer:Harold_Bloom_(Agon_portrait).jpg)

El estadounidense Harold Bloom muere a los 89 años, el pasado 14 de octubre de 2019 en Connecticut. Nació el 11 de julio 1930 en Nueva York (Bronx). Viene de una familia de judíos ortodoxos. Su madre es de Bielorrusia y su padre es de Odessa. El hebreo y el yiddish son sus lenguas materas. Sus fuentes literarias están en la cuna de grandes literatos: sabía de memoria los versos de Wallace Steven; la prosa de Joyce, Faulkner, Proust y Shakespeare. Dictó clases de literatura inglesa en la universidad de Yale. Es reconocido por dar un sustento fundacional a la literatura occidental. La revista colombiana Gatopardo reseña que uno de sus primeros libros en popularizarse fue Anxiety of Influence y Theory of Poetry (1973), traducido a 45 idiomas y con 17.000 copias vendidas. Basado en Freud dotó a la creación literaria como una lucha edípica. Representa a la poesía como historia de ansiedades, caricaturas, de distorsión perversa que da sustento a la poesía moderna. Con el Canon occidental (1994) abogó por la superioridad de Shakespeare, Kafka. Por hombres blancos y occidentales. A sus opositores los tildó de resentidos; a los que se apegaban a los estudios culturales (multiculturalistas, marxistas, neoconservadores). Pero, amaba al literato que hacer soñar al lector con sus ficciones. Abraza el romanticismo y lo estético por encima de los contextos y políticas. Bloom consideraba tanto a Borges como a la Biblia como expresiones de la literatura fantástica. El escritor mexicano Alberto Chimal reseña que, a pesar de diferir con su visión ficcional, escribió, en un par de tweets, que Harold Bloom ha sido inspirador de debates singulares desde la estética literaria occidental en el siglo XX en lo referente a la creación de sentido y a la universalidad de los valores literarios.

Sus frases difundidas son como ética de la comprensión humana:

—“Estar a solas con un buen libro es ser capaz de comprenderte más a ti mismo”.

—“Con frecuencia, aunque no siempre sabiéndolo, leemos en busca de una mente más original que la nuestra”.

—“Para leer sentimientos humanos en lenguaje humano hay que ser capaz de leer humanamente, con toda el alma”.

—“Hay una razón primordial por la cual debemos leer. A la información tenemos acceso ilimitado; ¿Dónde encontraremos la sabiduría? “

— “En la vida como en la literatura, el valor está muy relacionado con lo idiosincrático, con los excesos por los cuales se pone en marcha el sentido”.

—“Sin duda hay otras muchas maneras de leer, pero a mí la que más me gusta es la manera de Emerson, que es volver a lo que es propiamente tuyo, allí donde lo encuentres”.

 


Mayra Aguirre Robayo. Columnista de La Hora, docente universitaria (UTE), periodista, socióloga, crítica de cine y crítica literaria.

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