Ojos gitanos | Mariana Falconí Samaniego

Por Mariana Falconí Samaniego

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

 

Apretó el acelerador hasta el fondo. El auto rugió por el esfuerzo no acostumbrado, mientras el paisaje corría alocadamente por la retina de sus ojos, palomas perdidas en su propio desaliento.

Cuántas veces había recorrido aquella carretera que hoy lucía solitaria, cada curva le era tan familiar, incluso sabía cuando era necesario evadir con pericia los molestosos baches que de tramo en tramo aparecían en el gastado pavimento.

En su memoria se agolparon los niños traviesos del recuerdo, no había forma de evadirlos, solo que ahora tenían caras tristes y largas, tan largas como su pena.

¡Cuánto lo había amado! Con un amor de moribunda, porque así se sentía antes de conocerlo a sus cuarenta solitarios años.

Recordó con nitidez aquel día, cuando Maggy, su mejor amiga llegó de visita a su casa, inmaculada, como correspondía a su estatus de maestra solterona, no venía sola, tras suyo asomaba el mismo sol en un rostro moreno de rasgos gitanos.

—Mira, amiga —había dicho— te presento a mi tercer hijo, Juan. Acaba de llegar de Sevilla, donde creció con su padre.

Desde entonces su vida fue un torbellino, el agua y el aceite extrañamente se acoplaron en una mezcla explosiva como volcán a punto.

No supo en qué momento se dejó atrapar por las redes obtusas de aquella pasión tardía y terriblemente prohibida.

El muchacho tenía complejo de Edipo, no cabía duda, desde el primer momento se sintió atraído por su cuerpo plano pero atlético de profesora de gimnasia y más aún, como tantas veces al oído lo confesara, por su seductor perfume, mezcla de Chanel No. 5 y olor a mami.

Por aquella misma carretera, habían circulado tantas veces, en viajes flash hasta Cayambe, un pintoresco lugar, cercano a la capital.

Cobijados por un relativo anonimato disfrutaban del paisaje, de los antojitos típicos y sobre todo del vino.

En una de aquellas escapadas, una amiga mutua los pescó mientras comían en un apartado restaurante.

Al día siguiente Maggy se presentó en su casa, hubiera preferido sus insultos a su reproche silencioso.

—Adiós —le dijo- no cuentes conmigo, nuestra amistad está terminada.

Supo luego que Juan viajaría de regreso a Sevilla.

Sus días, entonces, se volvieron noches, no importaba que el sol brillara escandalosamente, la oscuridad seguía cubriéndola, no era posible seguir viviendo cuando su propio sol se había extinguido.

Entonces ocurrió lo inimaginable, la noticia le llegó por la misma amiga común.

La noche anterior, luego de una juerga con sus amigos, Juan había participado en una loca apuesta de quién llegaba primero hasta el monumento a la mitad del mundo, por la autopista solitaria a aquellas horas de la noche. Y mientras su auto corría a más de 120 kilómetros por hora, la muerte lo esperaba tras una curva, en la forma de un enorme camión estacionado contra el cual se había estrellado aparatosamente.

Como en sueños recordaba haber asistido muy discretamente a los servicios funerarios. Luego de mirar su rostro de arcángel dormido supo lo que tenía que hacer.

Se embarcó en su auto y enfiló por la carretera, testigo fiel de los momentos que para ella fueron dignos de vivirse.

Al llegar a la más pronunciada de las curvas, de aquel camino que conocía como la palma de su mano, no hizo nada por evitarla, simplemente siguió en línea recta, consciente de lo que hacía y mientras descendía en picada, ratificando las leyes de Galileo, sintió que una infinita tranquilidad la invadía pues casi al fondo del abismo, antes de estrellarse, en fracción de segundos, alcanzó a mirar el par de ojos gitanos que la embrujaron de por vida.

 


Mariana Falconí Samaniego, escritora ecuatoriana, es autora de nueve libros de poesía y más de veinte obras narrativas de cuento y leyendas juveniles e infantiles. Ha participado en diversos encuentros literarios nacionales e internacionales. (Fuente: Casa de la Cultura Ecuatoriana: http://www.casadelacultura.gob.ec/?ar_id=11&no_id=2911&palabrasclaves=Islas%20Encantadas,%20libros&title=Mariana%20Falcon%ED%20presentar%E1%20dos%20obras%20literarias)

 


Foto tomada de: https://www.pexels.com/es-es/foto/amanecer-anochecer-bokeh-concentrarse-2585618/

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