Gala en Aurorreal | Daniel Verón

Por Daniel Verón

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria desde Argentina)

 

Si hubo alguna vez en que toda la civilización se vistió de gala para un evento en particular, esa vez fue, sin duda, cuando la gran capital del planeta Crespo alojó un evento especial de la Federación. Estamos hablando de una época sumamente lejana en el futuro, que para la antigua sociedad solar sería algo así como el año 4700 Fecha Espacial (FE), esto es, contando desde que se realizó el primer viaje espacial a la órbita terrestre. Esa no era la época originaria de todos los invitados, sino que se había elegido ese momento en particular porque era cuando la Galaxia, la Vía Láctea, se encontraba en una situación admirable. No solo el hombre solar sino muchas otras razas aglutinadas en la Federación habían llegado a un grado de prosperidad y bienestar incomparables. El tiempo y el espacio eran cruzados en todas direcciones y el Universo Local, por lo menos, no parecía tener secretos. Tampoco la raza humana en su conjunto parecía tener enemigos. El futuro, pues, se presentaba en extremo promisorio.

En efecto, con la destrucción del Lucero y el cambio completo de vida que eso significó para los solares, el destino visible estaba, aparentemente, en sus manos. Aquí lo único que podía modificar la situación eran los inescrutables designios de la divinidad. Dentro de la Federación existían científicos que proponían hacer lo posible para contactarse con ella, en tanto que otros sostenían que no debía ser tenida en cuenta. Para unos pocos seguía siendo válido aquello de que “Dios creó el Universo y después se fue”, tal vez delegando sus poderes en el hombre mismo. El problema es que, todos aquellos que pensaban diferente, que era preciso y hasta necesario contactarse con Dios de alguna forma, aún no alcanzaban a imaginar cuál era el método adecuado. De diferentes maneras, el hombre estaba yendo y viniendo a lo largo de millones de años hacia atrás y adelante, surcaba incontables galaxias cada vez más lejanas, había explorado la Zona Fantasma, múltiples dimensiones y hasta accedido a orbes extra-cósmicos y, sin embargo, aún no habían logrado ver cara a cara a Dios, por decirlo de alguna manera.

El hecho concreto es que, para este Congreso especial de la Federación, los Supremos habían decidido convocar a gran cantidad de personajes que, de distinto modo, habían tenido una importancia decisiva en la historia espacial. Más allá de sus cargos, lo que se buscó es a una serie de hombres con experiencia por haber estado personalmente en algunos lugares claves o bien en el tiempo adecuado. Esto era muy importante ya que lo que se buscaba era algo así como delinear una serie de objetivos para los años por venir. Por cierto, que también se quería ver si estos eran viables o no y, en definitiva, si eran convenientes para el MH (Modelo Humano).

Crespo, en sí mismo, lucía como nunca. Ya de mucho tiempo antes sus habitantes estaban advertidos acerca de la fecha en que se haría el Congreso y puede decirse que toda la población colaboró para este evento. La gente lucía sus mejores ropas y hasta las ciudades estaban decoradas como nunca. Como siempre, Aurorreal exhibía juegos de abanicos de colores y arco iris nocturnos que teñían el cielo en todas direcciones, De a poco, empezaron a llegar diferentes delegaciones al astropuerto local. Gentes provenientes de exóticos mundos, algunos de ellos ni siquiera humanos, muchos de los cuales serían simplemente espectadores de las diversas reuniones que se realizarían. Para su alojamiento y demás actividades, todo absolutamente había sido previsto, de modo que los visitantes también dedicaban su tiempo a conocer la ciudad y los alrededores.

El salón previsto para el Congreso era una inmensa estructura rectangular ubicada en un punto cercano al centro de la metrópoli. Por todas partes se veían enormes pantallas por donde la población podía ver la llegada de visitantes y eran las mismas por donde luego se seguirían las deliberaciones. Puede decirse que, en general, reinaba un clima festivo. Por unos días, Crespo iba a convertirse en el verdadero centro del Universo. Las decisiones que, seguramente se iban a tomar, en aquel Congreso, afectarían, sin duda, a millones de mundos y tendrían efectos incalculables en la Eras por venir, así que la expectativa estaba más que justificada. El caso es que también el gobernador Samond tuvo mucho trabajo recibiendo a embajadores, delegados y a la mayoría de los Kosmokratores, Portadores y Supremos. Además, el clima en Aurorreal y todo Crespo estaba artificialmente regulado y todos ellos podían disfrutar de un tiempo excelente. Así fueron pasando los primeros días, en una recepción tras otra. Las veladas de agasajo se suceden y esto permite que unos y otros se conozcan mejor.

En esta época sin igual, la Federación estaba presidida por Zoser Korek, el sabio de Altair, quien es secundado principalmente por Starmack Midas y Dan-El Varonn. Es decir, se trata de algunos de los hombres que van y vienen a través de las edades, pero solo dentro del UL. Muchos Supremos que se han ido sucediendo unos a otros en el cargo, dispusieron que para este magno evento fueran ellos precisamente quienes llevaran adelante aquel Congreso. Una vez llegados a Crespo, ninguno de ellos se muestra públicamente, sino que solo aparecen el día de la apertura. La inauguración del Congreso es algo más que imponente. Lleva casi una jornada completa y, en su transcurso, además de ser presentados todos ellos, uno por uno, se ejecuta música de Altair y algunos de los demás mundos rectores, incluyendo algo así como el “himno” de Crespo. Todos los que están presentes, y los que lo siguen a distancia, son conscientes de estar viviendo un momento único, probablemente en toda la historia del Cosmos. Nada, ni siquiera las magníficas Asambleas Ecuménicas, desarrolladas en sistemas solares completos, tiene la fastuosidad de este acto.

¿Quiénes son los que están presentes en aquel recinto en aquella noche de gala? Entre los más antiguos figuraba nada menos que Charles Scott, el pionero de Marte y luego el gran gobernante del planeta Jordan. Su edad era ya de varios cientos de años, su aspecto solemne y tranquilo; en algún momento había cumplido un papel decisivo en la historia espacial y de ahí que los popes de la Federación lo tenían en cuenta para esta reunión. Junto a él estaba George McKinley y James Newman, dos hombres que muy pocas veces habían sido vistos por los que vinieron después, a causa de que Jordan fue uno de los últimos mundos importantes de la Vía Láctea en integrarse a la Federación. Ellos representaban a toda generación de pioneros que, los más jóvenes, solo conocían por los libros de historia. Para ellos había reservados palcos de honor en el salón.

Otro interesante personaje relacionado precisamente con Marte era nada menos que el historiador Velmoth Allanson. Se trataba de un hombre de gran prestigio que había visitado diferentes épocas para luego asentarse definitivamente en Marte y asistir a todo lo que era la civilización espacial. Lo particular es que iba acompañado por su esposa Sialab, a la que conociera en el planeta rojo.

Tal vez contra su voluntad, estaba presente también el insigne Eugene Barentz, uno de los primeros hombres en recibir el grado de kosmokrator y que, en este caso, representaba a toda la generación de pioneros de la frontera del Sistema Solar, cuando el hombre todavía no se había asomado a las estrellas. Era alguien que se resistía a muchos adelantos y que más bien prefería vivir en aquellos helados mundos que había conquistado. Quizá el mejor homenaje que le podían hacer era no haber llevado a otros comandantes que más bien habían sacado provecho para sí de aquella zona. De aquellos tiempos, el único personaje de cierta importancia que se hallaba presente era Marshall Ockam, de la segunda generación de hombres en la frontera.

Rasmussen, aquel comandante de Estación Universo, también estaba presente. El era uno de los líderes que durante más tiempo se habían mantenido en un cargo, antes de la Era Estelar.

Demás está decir que, en aquella noche única, se hallaban muchos de los pioneros que habían pegado un gran “salto” a Alfa Centauro y otras estrellas vecinas. Muchos jóvenes pudieron ver por primera vez en sus vidas a Janus Miqhvaar y su esposa Stefanía Lockerson, la doctora Ishem Varklod y Ofelia Wilkinson, su amigo el eridano Menec y varios de los comandantes que, junto a ellos, ayudaron a que el hombre solar comenzara a conocer la Galaxia.

Por allí también vemos a los hermanos de Dan-El Varonn que, por entonces tuvieron cierta participación en los primeros objetivos de la Federación. Se trata de Linda, Lorena y Landor que, por otra parte, viven en Crespo, así que la gente local los conoce perfectamente. Igualmente vemos al eridano Horus y al altairense Benjs que comandara al Segunda Cruzada Interestelar. Por los denebianos también hay representantes: se trata de Karen Uqmahl, que alguna vez presidiera la Federación, y la comandante Reyla Sharkis, que llevara una flota a recorrer los diferentes pisos dimensionales.

Otro palco de honor ha sido reservado para el gran almirante Gedeón Solar y su esposa Cisna. Quizá él sea uno de los hombres más queridos y apreciados por el común de la gente. Sus viajes formaban parte de una historia que las nuevas generaciones absorbían con avidez. Cuando ambos entraron al recinto, fueron muchos los que se acercaron a saludarlos.

Desde luego, en las filas de asientos se podía ver a otros integrantes de la I Asamblea Ecuménica realizada en el siglo XXIII, cuando muchos descubrimientos aún se hallaban en forma embrionaria. Entre ellos se encontraban Luciano Teseo, Indra Copérnico, Kheops Ra y Loy Rammer, algunos de los hombres con los que la Mente Galáctica se contactó por primera vez. Pero no eran los únicos. El protocolo había reservado igualmente lugares de honor para diversos integrantes de otras Asambleas Ecuménicas.

Un gran personaje que se hizo ver en esta magna reunión fue, nada menos, que el Supremo Magnus Silversen, acompañado por su esposa Jessica, la masteriana que siempre conserva su aspecto adolescente. Curiosamente, esta era la primera vez que Magnus se presentaba en la Vía Láctea, ya que la totalidad de su carrera la desarrolló en Andrómeda y otras galaxias del GL. Cerca suyo estaba otro Supremo, Rodick Kayser, otro de los grandes impulsores de la exploración espacial en tiempos en que esta corrió el riesgo de ser abandonada. Y, en cuanto a la historia desarrollada en Andrómeda, lógicamente no podía estar ausente el Gran Zarathustra I, uno de los más grandes exploradores del GL. Apenas una fila más atrás se halla Thorn Japster y Vlarmik Midas, los grandes hacedores de la unión.

Más grandes hombres que están presentes son el Supremo Gaspar Thorklind, el gran sucesor de Gedeón Solar y el primero en explorar afuera del Supercúmulo Local de galaxias. Sin duda que tenía una fama bien ganada y ocupaba un lugar importante en el panteón de hombres que habían recorrido mayores distancias. Al lado suyo estaba el Supremo Sol Varraiger y su científico Alsa-Inyi. También vemos a Máster Rhak, aquel conquistador de algunas Burbujas cósmicas.

Allí están Svant Eriksson y su científico Kanter, los descubridores del homo-tempo. Vemos a Zorrin Sable, uno de los creadores del Segundo Cosmos y a Zoicon Thaler, aquel gran almirante que se viera obligado a refugiarse en ese Cosmos para sobrevivir a lo que fue la extinción del modelo humano. Desde luego, con él está Rirca Salen, su fiel compañera en la increíble aventura de poblar un Cosmos sin vida. En cuanto a los apkon, es evidente que no podían faltar algunos de los más notables a modo de invitados: los comandantes Lenor, Rogeren y Sarrer, este último descubridor de los Seres Luminosos.

Por supuesto que otro de los grandes invitados es el Supremo Kayser Irvins, el neo-humano ahora convertido en Guardián del Universo y que, por su misma condición, debía tener una parte importante en muchas decisiones que se tomarían. Cerca de él también está el sabio apkon Agur, quien lo acompañara en muchos viajes.

Siendo Varonn, como era, uno de los líderes máximos de la Federación, no puede extrañar en absoluto la presencia allí del comandante Leopold Garyker, almirante de la Patrulla del Tiempo, al igual que otros Señores del Tiempo como Archis Elyssius, Malcom Goviner y Dongele Mistor, al igual que el científico Fartel Solrak y la doctora Reyla Robbins, con alguno de los cuales Varonn había logrado destruir por completo al enemigo eterno de la humanidad: el Lucero.

Estos y muchos otros estaban presentes en el salón cuando el acto comienza oficialmente. Zoser Korek pronuncia un mensaje de bienvenida, Starmack Midas hace una síntesis de todo lo que ha sido la historia cósmica del hombre solar, y, finalmente, Varonn tiene a su cargo toda una introducción de lo que va a ser la temática en sí, de qué se hablará en aquel magno congreso. Entre otras cosas, podemos destacar los siguientes pasajes:

—En diferentes momentos de su historia, el hombre avizoró nuevos horizontes e incursionó en ellos, porque él está hecho para eso. Asimismo, hubo ocasiones en que recibió instrucciones precisas sobre qué debía hacer o bien qué nuevos objetivos fijarse. Recuerdo que cuando el Supremo Janus Miqhvaar llegó aquí por primera vez, hace mucho tiempo, se le dieron indicaciones precisas sobre qué caminos seguir. Este hecho luego se ha repetido otras veces y al hombre se le reveló todo lo concerniente a él, dentro del Plan Maestro que rige el Universo. El tiempo ha pasado. Aún no hemos recorrido todo, aún no hemos explorado cada centímetro de la Creación, pero hoy sabemos que el hombre puede, no simplemente “reprogramar” lo creado, sino que estamos en condiciones de crear cuantos universos deseemos. El gran punto por tratar a partir de ahora es qué no hacer, qué hacer y para qué hacerlo. A nosotros nos ha costado mucho esfuerzo llegar a esto y estamos ante una oportunidad única de hacer algo de acuerdo a nuestros ideales. Para eso nos hemos citado. Escucharemos todas las ideas. No hay personas que tengan más experiencia cósmica que los que estamos reunidos aquí. Por lo tanto, tenemos un compromiso con aquello que venga después de nosotros. No solamente nos corresponde decidir para crear algo mejor sino, primeramente… qué será.

Conforme a la antigua costumbre, se escuchó un largo rato un fuerte aplauso. Luego, en una gran pantalla apareció una imagen del espacio poblado de miles de estrellas.

—Este es nuestro hogar —finaliza Varonn—- Ha llegado el momento en que bien podemos hacer otro.

 


Daniel Verón (Buenos Aires, 1957). Escritor argentino, autor de obras de fantasía y ciencia ficción entre cuentos y novelas. Sus obras recientes representativas son: La exploración del universo (Tahiel, 2018) y Nuestros días en el sistema solar: más allá de Júpiter (2018).

 


Foto tomada de: https://pixabay.com/es/photos/fantas%C3%ADa-la-ciencia-ficci%C3%B3n-2861815/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s