El sueño, trato interior del cuerpo en “Las ruinas circulares” de Jorge Luis Borges | Mayra Aguirre Robayo

Por Mayra Aguirre Robayo

 

Poster inspirado por el cuento «Las ruinas circulares¨ de Jorge Luis Borges. Junín, Buenos Aires, AR, 2011. Tomado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Las_ruinas_circulares.jpg

Publicado (años 40) en revista Sur. Se insertó en El Jardín de los senderos que se bifurcan y en 1944 en Ficciones. Carlos Fuentes considera que, sin la prosa de Borges, no hubiese existido la “moderna novela hispanoamericana”. Escritores del Boom Literario Latinoamericano (Cortázar y García Márquez reconocen su deuda con Borges). El cineasta italiano Bernardo Bertolucci adaptó Tema del traidor y del héroe con el nombre de La estrategia de la araña. Jean Luc Godard (parisino) en Alphaville incluye textos de La nueva refutación del tiempo se inspiran en Borges para crear la noción de “nouvelle critique” precisamente porque olvido leo).

Para el escritor argentino (nacido en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899) lo novedoso no existe (renuncia a lo vanguardista). El mito no tiene un valor aristotélico de trama-fábula, sino de otra realidad complementaria a las supuestas verdades de la historia. Se vuelve hacia el mundo antiguo, hacia los griegos, al número cabalístico, a la cábala hebrea. Borges usa el tiempo como materia literaria en ensayos, relatos y en poesía. Prefiere la idea antes que la palabra y está con la renovación antes que la innovación. En “Ruinas circulares” el protagonista del cuento es un soñador que llega en la unánime noche sin ser visto y hundiéndose en el fango sagrado con una patria-aldea-agua arriba-flanco violento de la montaña. El protagonista se codea con lo fantástico. Borges alegando superioridad contra lo realista-objetivo-psicológico. Sus críticos lo alejan de los surrealistas que defendían el uso artístico de las contradicciones surgidas de lo real y de la novela americana anclada en el nativismo. El hombre taciturno o que viene del Sur evoca su afición por los temas criollos derivados de la literatura gauchesca. Expresa Borges como en toda su obra el desencanto del oficio de ser hombre con un idioma persa (Zend) no contaminado por el griego ni la lepra. Borges busca una interpretación postfreudiana de lo onírico. Si se ve desde la crítica de Foucault lo premoderno que asume el escritor argentino es lo mágico que se desbordó con la modernidad luego del siglo XVII. El hombre gris besó el fango… sin sentir las… cortaderas… de las carnes. La magia funciona se les cicatrizaron sus heridas sin el forastero. El suizo Jung equipara las invenciones literarias a las invenciones oníricas. El sueño fue respetado por los lugareños. Asoma el tiempo en la medianoche un grito inconsolable de un pájaro. Entre el templo el frío y el miedo entre sepulcro tapado con hojas desconocidas… consagrado a la tarea de dormir y soñar…los labradores le proporcionaban arroz y frutas.

 

Imaginación del autor y lector

Para los críticos literarios los textos oníricos de Borges están pensados para demostrar la construcción del texto desde la imaginación del autor y del lector. El objetivo del autor es ser un mago emplazado en un templo abandonado para soñar otro hombre e imponerlo a la realidad. Se quedó con un solo alumno… con los que arriesgaban; no con los pasivos. Borges se conecta con los textos mitológicos: Popol Vuh y la Biblia. Los discursos literarios de “Ruinas circulares” apelan como siempre al lector. El terror y el juego están unidos indisolublemente: la catástrofe sobrevino. El hombre, un día emergió del sueño como de un desierto viscoso, miró la vana luz de la tarde que…confundió con la aurora y comprendió que no había soñado… perpetua vigilia, lágrimas de ira le quemaban los viejos ojos. Comprendió el soñador de un posible fracaso… no reparó en los sueños… Para reanudar la tarea, se purificó en las aguas del río (Heráclito)… adoró los dioses planetarios… soñó con un corazón que latía… sonó un hombre íntegro. La catarsis onírica del ensayista-narrador escenifica desde lo literario la estética de los sueños con la ironía de mitologías arcaicas y la imposibilidad real de su comunicación que Borges llama “sueño dirigido” y creación artística”: En un alba sin pájaros el mago vio cernirse contra los muros del incendio concéntrico. Por un instante, pensó refugiarse en las aguas, pero luego comprendió que la muerte venía a coronar su vejez y a absolverlo de sus trabajos.

 


Mayra Aguirre Robayo. Columnista de La Hora, docente universitaria (UTE), periodista, socióloga, crítica de cine y crítica literaria.

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