Borges desde la metafísica | María José Chiriboga Ante

Por María José Chiriboga Ante

 

Borges tomando una taza de té. Revista Vista, 1975. Tomado de: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Borges_drinking.jpg

Mi acercamiento a Borges estuvo marcado entre la fascinación y la aprensión. Siempre tuve la idea que era muy difícil entenderlo, que su literatura era muy filosófica, muy erudita.

Sin embargo, no basta con una sola lectura. Para llegar a comprender a este genio hace falta muchas lecturas, y no solo lecturas primarias sino desde perspectivas tan vastas como la metafísica, la filosofía, la novela negra, la ciencia ficción, etc. Es decir, se necesita de un metatexto y metalenguaje que, al lector que se acerca por primera vez, le puede parecer de mucha complejidad.

Cuentos como “Las Ruinas Circulares”, “El Jardín de los senderos que se bifurcan”, “El Inmortal”, “El libro de arena”, entre tantos otros, embelesan a los lectores con sus tramas tan bien entrelazadas. Como dice Nicolás Zavadivker en su texto “Borges y la Metafísica”: “Más allá de las estrategias literarias por él utilizadas —que no constituyen mi especialidad— me interesa destacar el original procedimiento borgeano consistente en asumir las premisas propias de un determinado sistema filosófico y recrear el universo —aún en sus detalles nimios— tal como sus partidarios lo perciben”.

Borges logra conciliar lo imposible o improbable con lo maravilloso y es ahí que lo que nos resulta inverosímil se convierte en algo creíble y hasta probable. Nos saca de la realidad tal como la conocemos y nos introduce en otra, una plasmada de nuevas experiencias y perspectivas, de otros epistemes, tal cual sucede en el mundo onírico, y que nos puede parecer aún más real.

Por ejemplo, en el cuento “Tlön, Uqbar, Orbis, Tertius”, Borges crea un mundo completamente de ideas, es una construcción de la mente, incluso el idioma se basa en la ausencia de sustantivos. Una neo lengua que nos saca de la realidad conocida y nos sumerge no solo en un mundo nuevo, sino en un estado filosófico.

Los cuentos mencionados tratan acerca del tiempo y la intemporalidad, lo finito y lo infinito, la continuidad y la discontinuidad, la unidad y la multiplicidad. Es una temporalidad cíclica, un eterno retorno, un tiempo en niveles y al mismo tiempo Borges nos representa el infinito como en “El Aleph”. Se crea un nuevo espacio y un nuevo tiempo, pero que a la vez es atemporal. Por lo tanto, el infinito es la clave en Borges.

Leer a Borges enriquece, nos llena de asombro y desde su punto de vista, la realidad es “un sueño compartido”, el yo “una alucinación colectiva” y la belleza “la inminencia de una revelación que no se produce”.

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