Hipótesis sobre la biblioteca de Tlön: Borges y la ciencia ficción | Iván Rodrigo Mendizábal

Por Iván Rodrigo Mendizábal

 

Jorge Luis Borges en la Biblioteca Nacional de Argentina (1973). Foto de Sara Facio (Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Borges_biblioteca_nacional.jpg)

Un texto de Carlos Pérez Villalobos es sugerente para abrir una reflexión sobre el universo de Tlön, del cuento “Tlön, Uqbar, Obius Tertius” de Jorge Luis Borges, inicialmente publicado en la revista Sur en 1940, también en El jardín de los senderos que se bifurcan (1941) y luego en Ficciones (1944) que reunió a tal primer libro como parte de este, junto a otro con el nombre de Artificios. Pérez Villalobos anota: “Una obra es un acontecimiento, un evento cuya irrupción contingente hace historia: abre una órbita de comprensión, desde la cual, cada vez, se reescribe el pasado y se piensa el porvenir, y cuya gradual institución, a través de la crítica, compromete la transformación del lenguaje de todos aquellos concernidos por esa experiencia” (p. 118). El ejercicio que haré a continuación es desplegar la serie de ideas y palabras que encierra esta cita. Quisiera ahondar tal universo como el de una biblioteca y, al mismo tiempo, los archivos de la memoria que articulan la ciencia ficción.

Uno

El acontecimiento real de una obra (el libro) es que hace historia. Hacer también es producir. Se puede constatar la presencia de la obra cuando esta ha hecho producir una serie de acontecimientos: la lectura, la imaginación, el pensamiento, el conjunto de unas nuevas prácticas.

Dos

Hacer/producir historia implica (re)construir un pasado, pero con un tiempo-ahora (Benjamin, 2012, pp. 177-178). Se requiere indicar (citar) en qué momento del pasado ciertas clases han ideado/obscurecido el porvenir. Hechura y producción tienen que ver con colocar, con situar unos ciertos datos, que en el panorama catastrófico que el ángel de la historia ve, están sin ser observados. El objeto de la producción de historia, entonces, es tratar de ordenar dentro de las ruinas, los edificios del conocimiento.

Tres

Hacer/producir, en su sentido etimológico, desde su raíz indoeuropea, “dhe”, está conectado con biblioteca, el cual, en su origen, también tiene que ver con alguna caja como repositorio de la memoria. Hay una relación preponderante entre la memoria y su forma material de organización.

Cuatro

La “Biblioteca de Babel” (el célebre cuento de Borges, también contenido en Ficciones) postula una forma organizada (aparentemente) del conocimiento. Su objeto son los libros, o si se quiere, el Libro. La estructura de la organización es en forma hexagonal, donde sus partes, como los estantes, los libros y las letras son las mismas, del mismo tamaño, del mismo tipo, de la misma contextura, de la misma naturaleza combinatoria.

Cinco

La biblioteca organizada espacialmente en forma hexagonal, al modo de un panal de abejas, es un lugar de productividad. No tiene que ver con el lugar de encerramiento panóptico tal como postulan Roberto Gonzáles Echeverría (2000, p. 252) o Beatriz Sarlo (2007, p. 121), ambos siguiendo a Michel Foucault. En cada hexágono habita alguien, dueño de una parcela de conocimiento, administrador de esa parte del universo, a sabiendas que la biblioteca es un universo (Borges, 1974, p. 89), acaso infinito e inconmensurable (p. 90). Lugar de productividad, porque es el lugar donde se posibilitan las combinaciones infinitas de apenas 25 símbolos ortográficos (p. 91).

Seis

En tanto lugar de productividad, la biblioteca es una máquina abstracta, en el sentido que es asignado por Gilles Deleuze y Félix Guattari (2002, p. 10), es decir, lugar de enunciaciones (combinaciones) y de producción de sentidos. Su modalidad maquínica produce acoplamientos y desacoplamientos, prácticas. Una máquina social o abstracta siempre produce acontecimiento y este a su vez una red de conexiones que enlazan a la máquina que los produjo: entonces, rizoma.

Siete

La principal práctica en la biblioteca es la interrogación. Jorge Luis Borges relata diversos tipos de interrogadores: los que hallan, los que buscan recuperar algo (vindicar), los inquisidores… para algunos es “pan” y para otros “pirámide” (1974, p. 99), alimento o enigma. Se interrogan las diversas combinaciones; se trata de hallar las conexiones, el mundo de los rizomas entrecruzados… se interroga la forma en que están constituidas las historias o, si se quiere, cómo, por una lógica ordenadora, el caos del pasado vuelve a tener sentido.

Ocho

La biblioteca es un lugar ubicuo, lo declara Borges (1974, p. 99). Se entra a hacer interrogaciones en lugares ubicuos; tiene que ver con la disposición del orden y de la Ley. La Ley traspasa todos los órdenes y aparece en un momento de la vida de los individuos. Su ubicuidad la hace totalizante y también un tiempo-ahora, al modo de Walter Benjamin (2012, p. 178). Lo ubicuo, empero, recuerda la noción de Foucault de heterotopía, es decir, como un “espacio heterogéneo [donde están] una red de relaciones que delinean lugares que son irreducibles unos a otros y absolutamente imposibles de superponer” (2010, p. 68). En la heterotopía se yuxtaponen, en un espacio real, otros espacios, con sus temporalidades. En la heterotopía uno ingresa a un espacio “otro” el cual permite diversas movilidades.

Nueve

La biblioteca totalizadora abarca áreas de conocimiento como espacios abiertos a la interrogación. Alguien, el narrador, administra en su área “la historia minuciosa del porvenir…” (Borges, 1974, p. 94), donde entre otros títulos (fantásticos) está “Axaxaxas mlö”, libro en una lengua criptográfica o alegórica (p. 98).

Diez

El “Axaxaxas mlö” es acaso el libro total de Borges, uno escrito también como una heterotopía (¿o quizá una novela?). El título sugiere una cadena de ADN, o indica al Hombre del Libro, al libro que abarca todo lo demás (Borges, 1974, p. 97). “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” es el testimonio de su hallazgo y de su interrogación. La Biblioteca produce el acontecimiento donde hay el sentido del pasado y el pensamiento del porvenir. El “Axaxaxas mlö”, seguramente, como otros textos-objetos (recuérdese los conos de metal pesado en el texto de Tlön) es un largo texto-poema sobre el curso de la vida; lo anota de este modo Borges: en Tlön el idioma admite verbos impersonales y no sustantivos, calificados por sufijos monosilábicos de valor adverbial, hecho que produce, por ejemplo, el verbo “lunecer”, el cual aparece en la expresión: “hlör u fang axaxaxas mlö”, o “Surgió la luna sobre el río” (p. 20). La luna sugiere el ciclo de la vida, también nos liga a la ciencia ficción.

Once

La pregunta es: ¿es la ciencia ficción una interrogación sobre el porvenir o el sentido del pasado en un tiempo-ahora? Borges y Adolfo Bioy Casares se ponen en el papel de investigadores del género en “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”. La tarea inicial es la investigación para acometer una historia de contradicciones y desfiguraciones para adivinar otra realidad (Borges, 1974, p. 13). Entonces, aparece el motivo: producir una obra (el libro), con una combinatoria (un mundo textual), pero sobre todo hacer historia, en realidad entrar en la imagen dialéctica, si tenemos en cuenta a Benjamin (2005, p. 46).

Doce

Benjamin sugiere que el pasado ha sido consignado en los textos literarios (en los libros como combinatorias y rizomas) como imágenes que mejor pueden ser leídas en el futuro porque en este habría reveladores más fuertes para que hagan relucir detalles que no se pudieron leer en su tiempo (2005, p. 46). ¿No es esta la tarea del investigador académico? Se puede inferir que Borges tiene una imagen (aunque no es consciente de ella) en el “Axaxaxas mlö”, pero la entrada sobre Uqbar en la Anglo-American Cyclopedia (aparecida en 1917) y el hallazgo en 1937 del A first Encyclopedia of Tlön, Vol. XI. Hlaer to Jangr (escrita en tiempo pretérito) y documentos posteriores en el tiempo futuro (1947), nos permiten decir que con estos materiales (archivos) el autor descifra y descubre la existencia de un mundo-planeta, con su lógica organizativa y ordenadora de la vida. Borges, lee un texto cuyo sentido secreto aparece recién en el futuro; antes solo estaba el sentido fantástico.

Trece

Como dice Benjamin, rememorando a Hugo von Hofmansthal, se lee lo que nunca fue escrito (2005, p. 46). Leer tiene que ver con mirar. Mirar es una forma de interrogar al archivo (el libro-texto). Es estar ante el espejo. En Borges, en “La Biblioteca de Babel”, se lee: “En el zaguán hay un espejo, que fielmente duplica las apariencias” (1974, p. 90). En “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” la mención al espejo abre el cuento: se trata de remarcar su efecto multiplicador y monstruoso (1974, pp. 13-14). Haciendo referencia a la Enciclopedia donde está la primera referencia a Tlön, se señala: “el visible universo era una ilusión… Los espejos y la paternidad son abominables… porque lo multiplican o lo divulgan” (1974, p. 15). Los espejos juegan con una notoria ambivalencia: hacen mirar lo que está ante sí y lo que está atrás. Pensemos que el ángel de la historia, el cual, tras mirar el espejo del presente, de pronto se da la vuelta para constatar el pasado. Es la mirada al sesgo. Investigar, interrogar, abrir un archivo es leer lo que no está escrito, es leer al sesgo.

Catorce

Leer al sesgo la heterotopía de Tlön es entrar, al tono de Foucault, a espacios diferentes, a países, a planetas, a universos sin lugar, nacidos en/dentro el/del intersticio de las palabras, en la trama de las historias (2010, p. 19). Vemos la historia de Tlön en el tiempo-ahora pero su secreto lo vemos en tiempo futuro.

Quince

El método de investigar, de leer, es por asociaciones de ideas (Borges, 1974, p. 23), las cuales producen asombro (1974, p. 24). La escritura es la forma de su materialización e implica “verosimilización”. Es la historia ficticia, hecha por una orden secreta, pero su inclusión en la realidad (mediante una Enciclopedia, un objeto ilustrado, un síntoma de lo letrado), hace que la imagen articulada (la imagen dialéctica que es productiva, que irrumpe) se la vea siempre como una ficción. Como imagen del pasado, se puede pensar en que el interrogador trata de hallar semejanzas con su realidad (vindicar), como en el espejo. La verosimilización de la ficción (histórica) es, evidenciar, en el caso de Tlön, que se tiene ante sí un documento histórico de un planeta ideal.

Dieciséis

Ideal, idealismo, es lo que está en el meollo filosófico de Tlön. En el nombre del planeta resuena Platón: la palabra planeta es la idea de algo que está hacia el exterior, del cual solo se ve su luz. Se ve desde la caverna, desde el universo hexagonal, desde el panal productivo de las apariencias. Por ello, la metafísica, en Tlön, para sus intérpretes, para sus interrogadores, los hrönir, es una rama de la literatura fantástica (Borges, 1974, p. 30). Lo fantástico se emparenta, aunque de modo problemático en Borges, con la ciencia ficción.

Diecisiete

Tlön prefigura la producción de nuestras ideas. La idea en Borges, leyendo a los idealistas y a los empiristas, es (como) una “sola enorme palabra. Esta palabra integra un objeto poético creado por el autor” (Borges, 1974, p. 22). La idea se antepone a la realidad, esta es apenas una percepción, es una ilusión; solo se puede conocer la realidad del planeta porque se tiene una impresión de ella (el libro, un archivo, un documento de trabajo). Si la idea integra un objeto poético, es porque la idea (¿hipótesis de trabajo?) tiene un ser, tiene su dimensión formal que la hace y la que le permite sea inteligible y combinable. Poiesis supone organización. La Biblioteca como universo, el Libro como Hombre, el Axaxaxas como ADN, Tlön como ficción idealista… todas son ideas como enormes palabras. El cuento “Uqbar, Tlön, Orbis Tertius” hace referencias a los archivos de la memoria, los que están conllevan ideas y que a su vez remiten a los archivos de los libros. Así, Uqbar es la biblioteca, ubicua, Tlön es Platón (asimismo Berkeley y Hume) y la caverna de las ideas, Orbis es el mundo tiempo-ahora y Tertius alude a un tercero, a un otro.

Dieciocho

La ciencia ficción trata de mundos terceros, otros, ubicuos, ideales… heterotópicos. La respuesta a mi pregunta: la ciencia ficción no es una interrogación sobre el porvenir, sino sobre el tiempo-ahora, basado en el pasado. Crea un mundo otro, ideal (no interesa acá todavía su dimensión utópica o distópica), al modo de un espejo, mostrando una realidad monstruosa, al modo de Borges (1974, p. 14), es decir, la duplicación de la realidad… o quizá el mundo invertido: la imagen, el mundo ficticio interroga al ángel de la historia.

Diecinueve

Philip K. Dick, dice que las historias de ciencia ficción no tienen que ver con viajes en el futuro (los cuales se definen como aventuras espaciales), aunque aparezcan tecnologías fantasiosas hoy no conocidas. Estas, empero, no pueden ser comprendidas como “nuevas ideas”. Lo que importa en ellas es que aparezca una sociedad ficticia (el brave new world también proclamado por Borges (1974, p. 20), mencionando a la obra de Aldus Huxley), no conocida pero que refleja nuestra sociedad; este reflejo actuaría como un salto, como una imagen mirada en sesgo, donde la sociedad mostrada es alterna (Dick, 1995, p. 99). Tlön es la imagen relato de un mundo alterno: frente a la sociedad racionalista, es menester volver al mundo idealista. La literatura da cuenta de lo sensible, del mundo de ideas que no son reales.

Veinte

La ciencia ficción acude a los archivos de la percepción sensible, a los archivos de la memoria social interrogándolos, haciendo aparecer en ellos la sociedad que está dislocada. La dislocación debe ser mostrada en la historia de modo conceptual: así cuando se lee el texto, ya no se puede hacer reconocimiento, sino “disreconocimiento” (Dick, 1995, p. 99), disrupción. La ciencia ficción, entonces, rompe con lo fantástico, porque muestra que lo imposible si es aceptable en cierto modo. La metafísica de los sabios de Tlön se hace realidad como lo muestra el propio Borges cuando aparecen los conos pesados.

Conclusión

El archivo (la biblioteca) que interroga la ciencia ficción, en realidad, es el relacionado con el mundo de las ideas que están en dislocación. La idea como dislocación conceptual, en opinión de Dick, debe invadir la mente del lector haciéndole despertar, llevándole a la inquietud por la historia, por SU percepción de la historia (Dick, 1974, p. 100): el lector, asemejaría al ángel novus.

Bibliografía

Benjamin, W. (2012). Sobre el concepto de historia. En Escritos políticos. Edición de Ana Useros y César Rendueles. Madrid: Abada.

Benjamin, W. (2005). Tesis sobre la historia y otros fragmentos. Traducción y edición de Bolívar Echeverría. México, D.F.: Contrahistorias.

Borges, J.L. (1974). Ficciones. Madrid: Alianza.

Deleuze, G. & Guattari, F. (2002). Mil mesetas: capitalismo y esquizofrenia. Valencia: Pre-textos.

Dick, P.K. (1995). The shifting realities of Philip K. Dick. Selected literary and philosophical writings. Edición de Lawrence Sutin. Nueva York: Vintage Books.

Foucault, M. (2010). El cuerpo utópico. Las heterotopías. Buenos Aires: Nueva visión.

González Echeverría, R. (2000). Mito y archivo: una teoría de la narrativa latinoamericana. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.

Pérez Villalobos, C. (2005). Dieta de archivo: memoria, crítica y ficción. Santiago: Universidad Arcis.

Sarlo, B. (2007). Borges, un escritor en las orillas. México, D.F.: Siglo XXI.

 

 


Iván Fernando Rodrigo Mendizábal. Doctor en Literatura Latinoamericana por la Universidad Andina Simón Bolívar – Ecuador. Magíster en Estudios de la Cultura por la Universidad Andina Simón Bolívar – Ecuador. Licenciado en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad Católica Boliviana San Pablo. Actualmente director del Centro de Investigaciones y Vinculación de la Universidad de Los Hemisferios. Es director de la revista científica ComHumanitas. Fue director de la Maestría de Comunicación Digital de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Los Hemisferios. Fue director de la Revista Razón y Palabra. Autor (entre otros) de Análisis del discurso social y político (junto con Teun van Dijk), Cartografías de la comunicación (2002) y Máquinas de pensar: videojuegos, representaciones y simulaciones del poder (2004), Imaginando a Verne (2018) e Imágenes de nómadas transnacionales: análisis crítico del discurso del cine ecuatoriano (2018).

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