Crazy diamond | Marcelo Cruz González

Por Marcelo Cruz González

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

 

 

“Now there’s a look in your eyes, like black holes in the sky.

Shine on you crazy diamond.”

Pink Floyd, Shine On You Crazy Diamond

 

“Ser poeta es mi manera de estar solo”

Fernando Pessoa

 

Stephania Apolo y Azael Álvarez integrantes de Dadaif Cartonera. (Foto: Diario El Universo: https://www.eluniverso.com/entretenimiento/2018/09/20/nota/6962363/editoriales-cartoneras-actividad-cultural-que-sobrevive)

Un diamante, es un mineral carbónico que se origina gracias al calor y a la presión en extremo, dando como resultado un fragmento cristalino incoloro con leves tonalidades, compacto en forma de octaedro. Esta es la mayor de las piedras preciosas, ya sea por su brillo o dureza.

Diamante, el nuevo poemario de Azael Álvarez (Dadaif cartonera, 2019), sigue el mismo proceso que la joya de la cual toma su nombre. Cada poema contiene un fragmento brillante, a medida que nos adentramos en su lectura vamos puliendo uno a uno los versos hasta lograr el fulgor anhelado que perforan la monotonía hasta llegar a un lugar sin límites o un jardín con senderos que se bifurcan:

“caemos

sabiéndonos gravedad”.

Azael (אזאל) edifica en su poemario un tablado. Su poesía (שירה) toma cuerpo, danza, performatiza…, como un sátiro embebido por la ambrosia, la música, la palabra el vacío o lo absurdo:

“me veo como un objeto

a veces celeste

flotando

sostenido por la nada”.

Poemas largos, poderosos, sensuales/sensitivos, furiosos. Dibujan la sombra de un cuerpo seductor, una memoria fragmentada que juega a hacerle guiños al dadaísmo, y al expresionismo.  Los epígrafes que acompañan —a manera de separadores—, en cada parte que conforma el poemario, actúan como tacos de dinamita o llaves maestras que abren una mirilla por la cual el cuerpo se desdobla y logra penetrar en una habitación desconocida. Las voces de Nin x2, Munch, Gombrowicz, Kelver Ax, Meza, Pessoa, Sigüenza, armonizan el monologo de Álvarez que como buen soprano levanta la voz y su pluma:

 “me veo convertido en eso

de lo que vengo huyendo”.

Diamante es una obra que se sostiene, brilla con luz propia —acaso sea la luz de nike o los rayos de Apolo—, un solo cuerpo emerge de al final de este poemario con forma de peces hombres, que acarician su cabellera hasta la raíz. El lector queda prendado como si viera a un hombre desnudo bajando una escalera a través del gran vidrio de la mirada oblicua.

Es inevitable no escuchar en nuestra cabeza la voz de Azael Álvarez, proclamando:

“SI

ESA SOY YO

déjame ser”.

 


Marcelo Cruz González. Comunicador. Estudió en la Universidad Central del Ecuador. Es redactor de Metro Ecuador, columnista en Espora, bibliotecario en la Biblioteca José Moncada del IAEN. Mantiene un programa sobre literatura en la Radio de la Casa de la Cultura: “El galpón de los cuentos vivientes”.

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