Acercándonos a Jorge Luis Borges | Gustavo Alejandro Cifuentes Moreira

Por Gustavo Alejandro Cifuentes Moreira

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

 

Jorge Luis Borges por
Grete Stern (1951) (Fuente: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Jorge_Luis_Borges_1951,_by_Grete_Stern.jpg)

Las frases de Borges son los más cercano a la reflexión. Quien ha leído a este sorprendente autor argentino y lo entiende correctamente con su manera de llegar a las personas, mediante sus sugerentes ensayos, cuentos, poesías, entre muchas otras, entiende que él tiene su lugar en la historia de la literatura hispanoamericana del siglo XX.

Borges dejó su huella en la literatura del mundo moderno con obras que cautivaron a cantidad de lectores atraídos por su manera de presentar argumentos e ideas. Hizo que los lectores aprendan nuevas formas de narrativas y se envuelvan en tramas mezclando géneros y estilos de manera original. Incluso escribió textos que hacen reflexionar sobre la vida; por ejemplo: “La soledad no me preocupa; la vida es bastante difícil, aguantarte a ti mismo y con tus propios hábitos”. ¿Su intención era hacernos reflexionar sobre tópicos en apariencia anodinos?

Desde pequeño fue un gran entendedor del idioma inglés. Esto le llevó a traducir a Oscar Wilde a temprana edad, al punto que su trabajo fue publicado. Su avidez por la lectura le llevó luego a escribir poemas y cuentos con tono vanguardista, además de ser uno de los escritores que en su país presidió o formó parte de grupos literarios. Por su obra, se le define como el maestro de la ficción contemporánea.

Cuando fue ya un reconocido escritor, es conocido el hecho que jamás recibió el famoso Nobel de Literatura. El que no haya recibido este premio no le quita lo increíble que fue en la literatura como innovador, como rupturista, como proponente de otra forma de encarar lo literario. Dada su notable obra, recibió el Premio Nacional del Fondo de las Artes en Argentina, el Premio Alfonso Reyes en México, el Premio Miguel de Cervantes en España, entre otros.

Entre su legado dejó entre sus obras más representativas y reconocidas a nivel mundial como lo son: Inquisiciones (1925), un conjunto de ensayos, género en el que trabajará toda su vida; Historia universal de la infamia (1935), su primer libro de cuentos usando una técnica curiosa que para muchos hoy incluso puede ser problemática: así, él anotó al inicio de dicho libro que dichos cuentos, en el prefacio de 1954, “son el irresponsable juego de un tímido [de quien] que no se animó a escribir cuentos y que se distrajo en falsear y tergiversar (sin justificación estética alguna vez) ajenas historias”. Pero esta técnica, la capacidad de inspirarse y reescribir, de dar una nueva forma, propia, mezclado con el ensayo, con la parodia, con el sentido enciclopedista, luego llevó a que Borges escribiera: Ficciones (1994) o El Aleph (1949). Pero no solo hizo cuento, también poesía: Fervor de Buenos Aires (1923); El hacedor (1960) o La cifra (1981), etc. Le gustaba el tango y se dice que intentó escribir letras de este tipo de música; incluso se conoce una serie de conferencias con el título de El Tango (2016).

Ahora bien, su forma de ser se caracterizaba por decir las cosas como eran y un ejemplo de ello es que en su posicionamiento ideológico se manifestó siempre opuesto al peronismo. Es así que, ironizando, llegó a afirmar que: “Los peronistas no son buenos ni malos, son incorregibles”, o “a la gente le gusta el peronismo porque les da carácter y un grupo de amigos”. Todo esto le provocó serios problemas con el régimen de Juan Domingo Perón, al punto que, se cuenta que se le degradó a inspector de mercados, cuando él en realidad era un funcionario de biblioteca.

Por otro lado, Borges consideraba a la novela como un género despreciable y subalterno. Al respecto, una anécdota que se sabe es que cuando le preguntaron sobre el premio Nobel de literatura que él no había ganado, su respuesta fue: “Es lógico que el Premio Nobel se lo entreguen a escritores de novelas”. Se conoce que Borges nunca se aventuró a escribir una novela, aunque era un apasionado de novelas.

Finalmente digamos que Borges sufrió de ceguera, al ser esta heredada de su padre. Esto no le impidió que siga trajinando en el campo de la literatura hasta el final de sus días. De ahí que es célebre su frase: “Los poetas como los ciegos, pueden ver en la oscuridad”. Él murió a los 86 años de edad, dejando una obra que aún se sigue leyendo y que inspira a escritores de diversas partes del mundo a homenajearlo. Se podría afirmar que su legado literario seguirá perdurando durante generaciones.

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