“Una canción en la mitad de la nada” | Marcelo Cruz González

Marcelo Cruz González

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria)

 

“Todo pensamiento empieza por un poema”

Alain.

 

Al hablar de música no dejo de pensar, en un tono, ritmo y melodía –elementos que también posee la poesía–. Sin embargo, he aquí el primer problema: ¿cómo darle lenguaje oral o escrito? O ¿cómo realizar un análisis verbal de una partitura? Si leo la letra de una canción, estoy leyendo la base de un poema, pero necesita de la música para tener forma y cuerpo…

Aquí aparece Una canción en la mitad de la nada, ópera prima de Alex Manosalvas. Si bien es cierto el autor presenta un Quito distópico, para mí solo muestra una cara de lo que fue América Latina años atrás, con su personaje Sergio Albán –que me suena más a Sergio Dalma–. Manosalvas plantea, no sé si de manera consciente, dos corrientes por las cuales seguir su lectura: 1) la política, y 2) la estética.

Albán recuerda la figura de varios artistas censurados y acallados por los regímenes de las dictaduras. En la novela, el personaje –al menos– tiene un vocero, Vázquez, el periodista que juega a ser detective y un mediador. Misma función que cumplen el músico y el poeta: por qué, como dice la canción: Si se calla el cantor, calla la vida.

En las primeras páginas uno se siente en la UNAM del 68 o la Central del 70, a la espera de un disparo fantasma. Viendo como la marcha militar se toma los espacios. Aunque no lo parezca el eco de esos pasos trae un cierto eco musical. Lo cual me lleva al segundo aspecto la estética, no voy a hablar de conceptos de arte o figurativos, me centraré en tres elementos –subjetivos– y emotivos para cada lector

Amor, libertad y rebeldía. Estas palabras le han dado tanto a la música, y esta obra atina a darles un halo que de inmediato me veo en la necesidad de escuchar canciones que contengan estas palabras.

 

Amor, Senderito del alma, que vives en mi corazón.

Yo tengo tantos hermanos que no los puedo contar, y una hermana muy hermosa que se llama Libertad.

Y soy Rebelde, porque no sigo a los demás…

 

¿Qué tienen en común Yukio Mishima, Patrick Suskind, Nicolás Guillén, Leonard Cohen y Bob Dylan?

Todos ellos intentaron llegar al clímax musical, su obra es un puente que intenta dar testimonio de esa explicación verbal que la música no necesita y sin embargo, es tan vital para ella, porque sin la palabra, sin el lenguaje, que sería de ella.

Manosalvas presenta su obra como un tahúr experto, las cartas sobre la mesa y la jugada echada. El que debe apostar ahora es el lector… Luego de leerla está en plena potestad de escuchar su rola favorita o intentar escribir algo, para que vea lo duro/difícil que resulta.

Leer a Manosalvas me resulta divertido. Le doy la razón a Andrés Caicedo, el cuerpo puede pudrirse, pero siempre llevaremos la música por dentro.

 


Marcelo Cruz González. Comunicador. Estudió en la Universidad Central del Ecuador. Es redactor de Metro Ecuador, columnista en Espora, bibliotecario en la Biblioteca José Moncada del IAEN. Mantiene un programa sobre literatura en la Radio de la Casa de la Cultura: “El galpón de los cuentos vivientes”.

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