Tres poemas | Medardo Ángel Silva

Medardo Ángel Silva

(Publicados originalmente en la revista literaria mensual española Cervantes, no. XII, Madrid, junio de 1917. La sección en la que aparecen los poemas que siguen es “Un nuevo poeta”, págs. 187-189)

 

Balada del Infante Don Fernando

A José M. Egas M.

 

El pálido Infante

una extraña locura tenía,

el pálido Infante

poseer una estrella quería…

 

Para curar su mal el Rey hizo venir

de un imperio lejano a la Infanta más bella;

pero el Príncipe, al ver sus ojos de zafir,

se acordó de la estrella…

 

Amarga era su vida hasta que, una mañana,

sin criados ni mastines,

el gerifalte al puño, le vio partir la gente cortesana;

se dijo iba a cazar a la selva cercana;

no retornó jamás a sus jardines…

 

Y Carmín, el buen paje que persiguió su huella,

hallóle muerto, frente al mar sonoro:

¡en sus ojos azules se miraba la estrella

como una lágrima de oro!

 

ºººº

La Emperatriz

 

A César E. Arroyo.

 

Baten al aire rosa sus alas los pavores…

huella la Emperatriz la escalera de jade

y en traje de luna y áureas constelaciones

de un aroma inefable lus jardines invade.

 

Sus ojos de luz tibia y de mirada sabia

hacen palidecer astros y pedrerías,

su carne macerada con ungüentos de Arabia,

de nardo ungieron siete noches y siete días…

 

Lagrimea una estrella en el cielo escarlata.,,

roza el ángel del éxtasis su faz de terciopelo

y una sed de infinito su corazón dilata…

(enlazan alma y cíelo pensamientos hermanos)

y en sus diáfanos ojos se ve pasar un vuelo

de vagabundos ibis hacia reinos lejanos.

 

ºººº

El Cazador

A Luis G. Urbina.

 

Satán es cazador furtivo en la celeste

selva donde divaga el místico redil;

y, como un joven sátiro en la dulzura agreste

suena la tentación de su planta sutil.

 

¡Ay del que oyera el canto del Malo! ¡Quien oyera

la perversa sirena del Pecado Mortal,

ni, rasgando su carne poseída, pudiera

estirpar la ponzoña del hechizo fatal!

 

Y bien lo sabes tú, melodiosa alma mía,

alondra cantarina en la clara harmonía

del bosque donden pulsan los coros sus laudes:

¡Tú, que del Cazador en las manos lascivas,

en las velludas manos, viste llevar cautivas

a las siete palomas de tus siete virtudes!

 

Santiago de Guayaquil MCMXVII.

 


Medardo Ángel Silva (Guayaquil, Ecuador, 8 de junio de 1898 – 10 de junio de 1919). Escritor, poeta modernista y periodista. Trabajó en El Telégrafo. Pertenece a la denominada Generación decapitada.

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