Es perfecto | Carlos Enrique Saldívar

Carlos Enrique Saldívar

(Colaboración especial para Máquina Combinatoria desde Perú)

 

Eva nunca había tenido un éxtasis tal con hombres, de hecho, jamás había tenido una reacción física placentera con alguien antes. Su pareja androide, en cambio, la satisfacía a plenitud. ¿Por qué? Dejó de hacerse preguntas bobas y procedió a tener sexo de nuevo con ÉL, quien ya ocupaba un lugar importante en los sentimientos de la muchacha.

Se sintió regocijada, en Perú, en el 2025, era normal referirse a los sujetos artificiales con palabras humanas como «él» y «quien»; no obstante, aún había reparos para que se legalizaran los matrimonios entre personas y androides; un amplio sector de la sociedad estaba en contra de la existencia de robots, y la opinión en los poderes políticos se hallaba dividida. Lo bueno es que no había problema si alguien deseaba tener una pareja artificial, y ese era el caso de Eva; de hecho, todas sus amigas sabían que Él era su enamorado, algunas la apoyaban, otras no, mas a ella no le avergonzaba tenerlo a su lado y llevarlo a todas partes; por lo contrario, lo exhibía con orgullo, pues su novio era bello, increíble.

Él hablaba poco al principio, sin embargo, con el paso de los meses se había puesto muy conversador, sobre todo cuando estaba con Eva en la cama. La chica le preguntaba de todo, y su consorte, gracias a la información que había asimilado durante ese tiempo, le relataba historias entretenidas y noticias recientes, además le cantaba y le recitaba poemas de amor.

Un día Él le pidió permiso para salir solo, deseaba pasar un tiempo consigo mismo. Eva se alegró al enterarse de que su pareja tenía esas sensaciones; podría ser que desarrollara consciencia y la relación entre ambos se hiciera más dinámica, como si los dos fuesen sujetos reales, eso ayudaría a que la constitución física ya no les provocara distinciones.

Contenta, accedió a que su amado saliera a pasear un viernes por la tarde.

Él llegó esa la noche, lucía de buen humor. Eva no le hizo preguntas, con rapidez lo desnudó e hicieron el amor en la ducha. Ella tuvo varios orgasmos, y durmió dulcemente.

Al día siguiente de su primera salida (cuando los primeros rayos del sol empezaban a filtrarse por la ventana, para enseguida iluminar el camastro donde reposaban los cuerpos jóvenes), Él, observando el techo de la recámara, dijo algo que atormentó a Eva:

—Ayer conocí a alguien, se trata de un hombre, se llama Adán, y creo que lo amo…

 

 


Carlos Enrique Saldívar (Lima, 1982). Director de la revista Argonautas y del fanzine El Horla; miembro del comité editorial del fanzine Agujero Negro, publicaciones dedicadas a la literatura fantástica. Director de la revista Minúsculo al Cubo, dedicada a la ficción brevísima. Finalista de los Premios Andrómeda de Ficción Especulativa 2011, en la categoría: relato. Finalista del I Concurso de Microficciones, organizado por el grupo Abducidores de Textos. Finalista del Primer concurso de cuento de terror de la Sociedad Histórica Peruana Lovecraft. Finalista del XIV Certamen Internacional de Microcuento Fantástico miNatura 2016. Finalista del Concurso Guka 2017. Publicó los libros de cuentos Historias de ciencia ficción (2008, 2018), Horizontes de fantasía (2010); y el relato El otro engendro (2012). Compiló las selecciones: Nido de cuervos: cuentos peruanos de terror y suspenso (2011), Ciencia Ficción Peruana 2 (2016), Tenebra: muestra de cuentos peruanos de terror (2017, 2018) y Muestra de literatura peruana (2018).

 

 


Foto portada: https://pixabay.com/illustrations/binary-code-privacy-policy-woman-2175285/

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