Los clubes de lectura un nuevo espacio | Cecilia Dávila Sánchez

Cecilia Dávila Sánchez

 

Sesión del 20 de agosto de 2018 del club de lectura del Fondo de Cultura Económica de Ecuador.

En el 2017, cuando surgió la idea de crear un club de lectura en la librería del Fondo de Cultura Económica, aún no había una idea clara de qué se necesitaba para consolidar un grupo de lectores. Solamente había el sentimiento de que en los últimos años el lector había sido relegado a un segundo plano, quedando dispersos en diferentes puntos de la ciudad.

La lectura generalmente es un acto privado y se puede decir que, hasta egoísta, pues mientras uno lee el mundo sigue girando, es decir, la gente a nuestro alrededor se mueve, habla, pero nosotros no los vemos y no los escuchamos. La lectura permite el trabajo de varias habilidades de nuestro cerebro, lenguaje, vista, imaginación, memoria, etcétera, que trabajan unidas para que nosotros vivamos en carne propia la fantasía, la historia o lo que sea que estemos leyendo. ¿Entonces cómo hacer de un ejercicio privado algo público?

Durante un año, la batalla fue dura, nos enfrentamos al desinterés de la gente, a los cambios de fecha y hora, hasta encontrar el que mejor se acomode a los participantes. Y lo más importante: ¿Qué libros se pueden leer en un club? ¿Para qué edades? ¿Cuánto tiempo? Estas preguntas parecían no tener ninguna respuesta, al menos no eran muy claras al principio. Intentamos primero con la literatura latinoamericana, Carlos Fuentes, Fernando del Paso y Ricardo Piglia (todos editados por el Fondo de Cultura Económica). La consigna era leer un libro por mes. Han pasado dos años desde que se leyeron esos libros y el proyecto honestamente parece ambicioso, abordar la vida y la obra de un autor en una sola sesión de una hora y media de duración.

La siguiente fase del proyecto fue la literatura rusa, Dostoievski, Nikolái Lilin y Alisa Ganieva. Este experimento buscaba demostrar que la literatura rusa desde la época de oro, hasta hoy sigue siendo fascinante y tiene vigencia, a pesar de las pocas traducciones que llegan de lo contemporáneo. Mientras los moderadores del club nos preparábamos intensamente para enfrentarnos a los curtidos lectores, la participación de la gente era irregular, es decir venían de cuatro a ocho participantes. Cabe destacar que dos de los fundadores del club de lectura del Fondo de Cultura Económica siguen participando asiduamente hasta hoy.

¿Qué consolidó el grupo finalmente? El club necesitaba alguien para liderar el proyecto, en el 2018 se sumó al proyecto Iván Rodrigo Mendizábal, quien acertadamente escogió la lectura de novelas distópicas, comenzando con 1984 de George Orwell. Ese día en la sala no había donde poner un pie, eran más de veinticinco personas reunidas para leer y comentar a Orwell.

Para el 2019 el Club de Lectura se ha consolidado: pasó de tener una reunión por mes a tener una reunión por semana, de una hora y media a tres horas y tener de cuatro participantes a doce o más por sesión. Además, hoy por hoy el Club ya no solo se ocupa de la literatura, sino también del cine ya que, si existe una adaptación de uno de los libros escogidos, al finalizar la lectura se realiza una reunión para analizar la película.

Lo que parecía una utopía, hoy por hoy es una realidad, se ha creado un espacio abierto para todo tipo de lectores, con una pluralidad de ideas, la lectura ha regresado a su estado primitivo es decir a la lectura pública.

 

 

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