El universo o nada | Eduardo Salgado Enríquez

Eduardo Salgado Enríquez

 

En la película La vida futura, del año 1936, H. G. Wells nos deja un mensaje inspirador: “la Humanidad debe siempre aspirar a nuevas metas: la luna, los planetas, las estrellas”. La elección, insiste, es: “El Universo o nada”.

Con estas palabras, Elena Poniatowska Amor (París 1932), bautiza su libro biográfico en el que retrata la vida y la obra de su esposo, el estrellero Guillermo Haro Barraza (1913-1988). El libro es: El universo o nada (Seix Barral, 2014).

La ganadora del Premio Cervantes 2013, nos presenta en este libro un retrato literario y una apasionante historia de un hombre de izquierda, revolucionario, astrónomo, comprometido con su patria. Y con él, el desarrollo de la ciencia en México, pues fue uno de los fundadores de la astronomía mexicana, gran impulsor de la educación entre los jóvenes, un mexicano universal que supo contagiar su pasión por la ciencia, cuya inteligencia lo llevó a crear el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), además de los observatorios astronómicos modernos de México. Haro Barraza logró poner a su país en las grandes ligas de la investigación científica; así, fue autor de más de ochenta artículos de investigación, descubridor de los Objetos Herbig-Haro y del cometa Haro-Chavira, estudioso de las estrellas ráfaga, de las estrellas azules y, sobre todo, de las nebulosas planetarias, línea de investigación en la que han trabajado por lo menos la mitad de los 280 astrónomos profesionales que actualmente tiene México.

El universo o nada también es la crónica de todo un país en una época convulsa: inicia con la Revolución Mexicana y termina con el Levantamiento Zapatista en Chiapas; es decir, un siglo de cambios políticos en el que Haro luchó por superar las enormes dificultades para desarrollar su vocación científica y su pasión por la astronomía.

En sus 495 páginas, divididas en 45 capítulos, Poniatowska nos narra la existencia de Guillermo Haro, a quien desde el momento en que su madre le mostrara las estrellas, su destino quedaría de por vida ligado a ellas, consagrando su vida al estudio de los misterios del cielo.

Yo era estudiante universitario cuando supe de este gran científico, en el año de 1988. Personalmente tuve una breve comunicación epistolar con Haro. Mis preguntas giraban en torno a que nos indique qué temas de investigación en astronomía se podrían desarrollar en el Ecuador. Lastimosamente un día recibí una carta del INAOE indicándome que había fallecido.

Este libro sin duda despertará el interés y la vocación por la ciencia y por la astronomía en particular, recomiendo su lectura a todo interesado en la imbricación de la ciencia y la literatura.

 

 


Foto portada: http://www.fundacionelenaponiatowska.org/elena_egoista.html

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